Capítulo 33: "Alcohol".

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-Carla, despierta -oí la voz de Riley llamarme en sueños. Lentamente, fui abriendo los ojos, y me encontré con los suyos mirándome-. Son las cinco y media, ¿te vas arreglando? -asentí con la cabeza. Entré con los ojos medio cerrados al cuarto de baño. Tenía unos pelos de loca, así que me quité a prisa y corriendo la ropa, y me metí en la ducha. Las gotas ayudaron a que me despertara del todo, y lo agradecí. Me lavé el pelo, me eché mascarilla, y cogí el cepillo para ponerme a cepillarlo. Tenía muchísimos nudos, y me costó lo suyo peinarlo perfectamente para que ningún tirón se formara en mi rubio y salvaje pelo. Me enjaboné con la esponja color salmón nueva que me había comprado mi tía delicadamente, y con el gel de Aloe Vera de color moco. Siempre decía que me resultaba asqueroso echarlo en mi piel. Era... raro. Y asqueroso. Me enjuagué todo rastro de espuma de mi piel, y de mascarilla de mi pelo y salí. Cogí mi plancha del pelo rosa, y empecé a volver a cepillar mi pelo. En ese momento, recordé a Luke. Había estado drogada durante diez minutos, y luego volví a la realidad a la que me rodeaba. Que mi hermano estaba en Oxford, a menos de 100 kilómetros de mí. Que no le importaba. Que si iba, me iba a ignorar. Que no me quería. Pero que llevaba 4 años sin verle. Y, a pesar de todo eso, iba a salir esta noche, con mis amigas. A olvidarme de todo. De que mi madre es estúpida, de que mi hermano es estúpido. De que tengo mucha suerte por tener a Alli, a Danna, a Riley. Que tengo suerte. Exactamente.

O más o menos tengo suerte.

Sin darme cuenta, me había alisado el pelo. Y, mágica, y misteriosamente, me había quedado bien. Salí del cuarto de baño, y cogí una camiseta corta, de manga corta blanca, con letras en rosa fosforito que ponían Party in Ibiza. Me puse mis tan famosos pantalones cortos rasgados, y mis sandalias color marrón. Bajé las escaleras, y me senté en el sofá, junto a Riley y Alli.

-¿Dónde está Danna? -pregunté.

-Está terminando de arreglarse -contestó mi hermana.

-¿Cómo estás? -me preguntó acariciándome mi liso cabello Riley. Levanté los hombros. No quería hablar de ello. En ese momento, sonó el timbre, y me levanté para abrir. Después, dejé entrar a Hazel y nos pusimos a esperar a Danna.

Danna

Salí apresuradamente de mi habitación. Me retoqué mi pelo liso, y mi falda corta negra junto a mi camisa blanca también corta. En ese momento, salió de su habitación Louis. Al mirarlo, al mirar sus hermosos ojos azules, me dio un vuelco al corazón. Me había enamorado de él, en muy poco tiempo.

-Que te lo pases bien -susurró pasando de mí.

-¿Por qué me ignoras? -le pregunté de repente. Él se paró de espaldas hacia mí. No tenía que haberle dicho nada, ha sido peor.

-Porque tú me ignoras a mí -contestó. Abrí los ojos como platos, y alcancé su mano. Él se giró, y ahora sus ojos azules tenían un brillo mucho más especial del que tenían antes.

-No te ignoro -le susurré-. No he tenido nunca en mente ignorarte.

-Danna... -me dijo. Llevó su mano hasta mi mejilla. La acarició lentamente, e inconscientemente cerré los ojos-. Te quiero.

Carla

Nos íbamos ya. Danna había bajado corriendo, y nos había obligado a irnos en ese mismo momento. Estaba... rara. Muy rara. Nos encaminamos al Big Ben, y pude ver una melena pelirroja. Apostaba lo que sea a que era Sarah. Nos acercamos, y sí, efectivamente, era ella.

-Hola Sarah -dije abrazándola. Me acerqué a Lauren y a Camila.

-Oh, ¿tú eres la chica de William? -me preguntó la chica de ojos verdes.

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