VIII

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Día 80 desde que se fue Ricitos dorados, en su momento me dió gracias el nombre, aunque tenía el cabello pinchudo y cenizo.

— Despacio despacio.. — aprender a volar con Smirth era un tanto complicado.

Por las noches, en cuanto recogían mi cena tomaba mi bolso e hiba a la terraza, Smirth siempre estaba ahí esperándome.

Bajamos hacia el sur, cruzando el bosque de Zira.

Tal vez hubiera sido mejor ir a Nalis, no me hubiera hecho mal molestar un poco a Ricitos, pero no quería interrumpir si esque tenía alguna batalla.

— Ahí están — señale a una fogata, un pequeño pueblo comenzaba a surgir, incluso tenían casa de tela, creo.. tiendas de campaña es la palabra.

En una de nuestras exploraciones encontramos este lugar, amo este lugar

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En una de nuestras exploraciones encontramos este lugar, amo este lugar.

— La esmeralda ! — me llamaban, mi color de cabello y ojos les resultaba peculiar, aunque la verdad.. en el fondo de mi corazón.. muy en el fondo ! Casi nada, ok ? Prefería que me llamaran Deku

Los saludé con la mano mientras Smirth comenzó a descender, en quel lugar los lugareños me contaban historias, mágicas ! De criaturas de piedra, de hadas que volaban por el bosque, plantas que volaban junto con sus raíces y paseaban.

Yo les contaba sobre cosas de palacio, las.. bonitas. Sobre los viajes que tenía con Katsuki, alguna que otra travesura que hice con Ayla y Aby, pero Denki terminaba regañandonos..

— Supongo que el palacio es todo lo que se puede soñar.. — un niño bailo cerca de la fogata— me gustaría tener también trajes de seda !

Tal vez hizo conmigo lo mismo que hice con Katsuki, pues también le traje trajes de seda.

— Yo prefiero los sultanes — un niño intervino.

Sultanes ? Poco escuche de ellos.

— Platos de oro.. joyas por montón !

Ahí me llamo la atención.

— Se de sultanes que amaron tanto a sus parejas que murieron con ellos.

Amor ?

Tal vez.

— Sultanes.. — pensé en voz alta.

— Si si, sultanes ! — replicó el niño emocionado y saco una.. una rama — y sin muy valientes ! — simuló que era su espada.

Unos tambores empezaron a sonar.

— Vamos ? — una niña me tendió la mano.

— Vamos ? — una niña me tendió la mano

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Seduciendo al Rey  [bakudekuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora