Tú y yo sabemos porque estamos aquí.
Katsuki Bakugo, líder de los Jaol's , un imperio que estaba comenzando, se encuentra con un chico que trato de matarlo y robo.. su corazón.
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• Ojito
❖ Qu...
Día 80 desde que se fue Ricitos dorados, en su momento me dió gracias el nombre, aunque tenía el cabello pinchudo y cenizo.
— Despacio despacio.. — aprender a volar con Smirth era un tanto complicado.
Por las noches, en cuanto recogían mi cena tomaba mi bolso e hiba a la terraza, Smirth siempre estaba ahí esperándome.
Bajamos hacia el sur, cruzando el bosque de Zira.
Tal vez hubiera sido mejor ir a Nalis, no me hubiera hecho mal molestar un poco a Ricitos, pero no quería interrumpir si esque tenía alguna batalla.
— Ahí están — señale a una fogata, un pequeño pueblo comenzaba a surgir, incluso tenían casa de tela, creo.. tiendas de campaña es la palabra.
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En una de nuestras exploraciones encontramos este lugar, amo este lugar.
— La esmeralda ! — me llamaban, mi color de cabello y ojos les resultaba peculiar, aunque la verdad.. en el fondo de mi corazón.. muy en el fondo ! Casi nada, ok ? Prefería que me llamaran Deku
Los saludé con la mano mientras Smirth comenzó a descender, en quel lugar los lugareños me contaban historias, mágicas ! De criaturas de piedra, de hadas que volaban por el bosque, plantas que volaban junto con sus raíces y paseaban.
Yo les contaba sobre cosas de palacio, las.. bonitas. Sobre los viajes que tenía con Katsuki, alguna que otra travesura que hice con Ayla y Aby, pero Denki terminaba regañandonos..
— Supongo que el palacio es todo lo que se puede soñar.. — un niño bailo cerca de la fogata— me gustaría tener también trajes de seda !
Tal vez hizo conmigo lo mismo que hice con Katsuki, pues también le traje trajes de seda.
— Yo prefiero los sultanes — un niño intervino.
Sultanes ? Poco escuche de ellos.
— Platos de oro.. joyas por montón !
Ahí me llamo la atención.
— Se de sultanes que amaron tanto a sus parejas que murieron con ellos.
Amor ?
Tal vez.
— Sultanes.. — pensé en voz alta.
— Si si, sultanes ! — replicó el niño emocionado y saco una.. una rama — y sin muy valientes ! — simuló que era su espada.
Unos tambores empezaron a sonar.
— Vamos ? — una niña me tendió la mano.
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