cap III

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— Alejate de el ! — grito el peli rojo.

— Tu alejate ! — grito Izuku.

Aún con la daga haciendo presión en el cuello de Katsuki.

— Kirishima cálmate — ordeno Katsuki — es un amigo

— Amigo !? — grito aún apuntando con una espada.

— Si, amigo. — afirmó el peliverde mirando fijamente a los ojos de Kirishima.

El solo alzó los hombros, soltó un suspiro y envaino su espada.

— Su alteza tenemos que irnos.

Izuku alejo lentamente la daga.

— Vas a tu castillo ricitos ? — pregunto.

— Ricitos — comenzó a reír Kirishima.

— Cállate — dijo con un semblante serio mientras se ponía de pie.

— Si, el señor Ricitos — Izuku también se puso de pie — hasta luego~ — se despidió guiñando un ojo.

Se alejo entre los arbustos encaminandose al pueblo.

— Piensas llevártelo al castillo ? — Kirishima pregunto poniéndose en marcha al carruaje que estaba a una hora.

Katsuki no respondió mientras lo seguía por detrás.

—Sabes que a Dilara no le gustará la idea — agrego.

— Tsk —refunfuño— que le interesa a ella, no estamos casados, y si así fuera si lo hago parte de mi harem aún puedo pasar la noche con el.

— Ja, ese ? Estaba a punto de matarte, crees que se iría contigo ?

— Ya lo verás.

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Pov Izuku

Malditasea, el cabello puntas arruino todo. Azote la puerta de nuestra cabaña, dónde Uraraka estaba sentada, con la cabeza apoyada en la mesa.

— Uraraka ? — la llame.

— Izuku ! — se levantó, tenía algo escondido entre sus brazos.

— Perdóname por hacerte esperar.. — me acerque a la mesita.

— Mira lo que tengo para ti ~ ! — se levantó y me regaló un libro, grande con el estampado de una flor.

— Uraraka.. — abrí grande mis ojos, un libro de cuero.. otro lujo que no debíamos darnos.

— Se que tienes un buen corazón, quiero que escribas lo que tú boca calla y tu alma grita — se levantó y se dirigió al horno.

— Muchas gracias.. — me senté en la mesa.

— Estás son.. las.. nochesitas ? Que cantaba..~ — comenzó a cantar con un queque entre sus manos.

— No era necesario.. — Sentí la culpa recorrer mi cuerpo al ver.. la marca morada de su cuello, era por eso que el cobrador no vino ?

— Vamos Zuzu, imagina que hay velitas y pide un deseo.

Pensé un momento, Uraraka, la mejor chica del mundo, con el corazón más noble, ella merece los cielos y las estrellas.

— No es un deseo, es algo que sucederá — fingí soplar las velas—nosotros viviremos en un castillo y vestiremos solo seda.

— Eso es un bonito.. deseo. — se levantó, y se dirigió a su cama— ahora Zuzu yo estoy algo cansada, mañana haremos algo juntos, vale ?

Seduciendo al Rey  [bakudekuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora