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Lluvia. El cielo parece querer arremeter contra el suelo hasta perforar el núcleo de la tierra. Puede ver cómo los árboles se sacuden con violencia a través de la ventana. ¿Será posible no asistir hoy a clases? No quiere tener que morir por un rayo o decapitado por algo que salió volando en su dirección. Aunque suene un poco dramático.

No obstante, tampoco quiere morir a manos de su profesor. Suficiente tuvo con el regaño de hace unas semanas; el hombre dejó muy en claro que no tolera la impuntualidad. Qué exagerado.

Aunque Harry aún no está del todo seguro de las verdaderas intenciones de esa conversación. No fue un simple regaño de un profesor a un alumno. Conoce perfectamente esos regaños; los ha recibido toda la vida. Este fue diferente. Quizás solo sea su imaginación, o solo es el hecho de que esos ojos azules parecían querer penetrarle el alma hasta descubrir sus más profundos secretos.

Su mirada siempre estaba fija en él y en cada uno de sus movimientos. La postura tan dominante que había tomado y el tono tan firme con el que le repetía lo poco agradable que le resultaba la impuntualidad, casi como ordenándole no volver a llegar tarde, lo hacían sentir intimidado. Harry sentía que en cualquier momento le impondría un castigo por ser un mal chico y lo obligaría a sentarse en un rincón por horas para aprender la lección y así ser un buen chico.

Sea cual sea el castigo, estaba dispuesto a aceptarlo si así se lo ordenaba.

No está muy seguro de cómo se siente respecto al hombre. No suele fantasear con hombres, ni con ninguna persona en realidad. No está muy seguro de lo que le atrae; en cierto punto se siente un poco confundido con la situación. Todo sería mucho más fácil si solo fuese un compañero de clase o un amigo, pero es un maldito profesor y todo se vuelve complicado.

Un hombre mayor con aires de superioridad, aunque nunca fue grosero con él. Le dejó muy en claro que lo que menos quiere es lastimarlo, lo cual es un poco extraño si se lo preguntan.

Decide no asistir a clases hoy; es lo mejor para él y su salud. Espera que el resto de la clase haya tomado la misma decisión, así se sentirá menos irresponsable por no haber asistido.

Pasa el día mirando televisión, comiendo galletas y leyendo algunos libros para repasar sus materias. Un día demasiado tranquilo.


°°°


El resto de la clase sí asistió, al menos gran parte. Su profesor explicó muchas cosas y respondió preguntas importantes.

El hombre no le quita los ojos de encima desde que entró por la puerta. Parece querer buscar su mirada constantemente solo para poder volver a regañarlo por atreverse a faltar un día.

Pero no lo pueden culpar, el cielo parecía querer caerse y él no cuenta con un vehículo como sus compañeros. ¿Quién sabe cuánto tiempo habría tenido que esperar por un taxi, si no es que tenía que ir caminando porque a veces no suele conseguir uno? Puso en primer lugar su salud y deberían felicitarlo por eso. De llegar a enfermarse, tendría que faltar muchos más días y eso sería mucho peor.

Se remueve inquieto al sentir la sensación incómoda de tener una mirada fija clavada en él. Toda la clase se encuentra leyendo un aburrido libro francés; Harry solo finge leerlo, pero está más concentrado en escribir un nombre en su cuaderno con diferentes tipos de caligrafía.

Quizás el nombre de "Louis" se ve más bonito con una letra cursiva; lo hace más elegante, aunque queda perfecto con cualquier tipo de letra, según su parecer. El nombre es bellísimo.

—Styles —oye su voz llamarlo.

—¿S-sí? —cuestiona con un leve balbuceo al levantar la mirada; no se había dado cuenta de que el hombre se le había acercado tanto, lo tiene parado justo enfrente.

daddy the grandmaster [l.s]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora