Capitulo 4

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Al bajar del auto, las miradas se posaron en ellos. Pierce tomó la mano de su hermana y entró en el lugar en busca de William.
-¿Pierce? - preguntó ella.-¿Vas a volver a casa?
-Si, bonita.
Ella sonrió y siguió avanzando junto a su hermano hasta divisar a su otro hermano. Apresuró el paso y abrazó a William por la espalda mientras él hablaba con alguien a quien ella no alcanzaba a ver. Él volteó y frunció el ceño al verla pero luego la abrazó.
-¿Estuviste llorando, reinita?- preguntó en un susurro en su oído y ella se ocultó en su pecho.
-Perdón por lo de antes.- dijo Pierce frotándose el cuello nervioso.
-¿La hiciste llorar?- preguntó William con amenaza en la voz.
-No peleen.- susurró ella mirando el suelo.
Ambos posaron su mirada en ella.
-No vamos a pelear.- dijo William acariciándole le mejilla con suavidad.
-Lo prometemos.- dijo Pierce.
Ella los abrazó con fuerza y les mostró una pequeña sonrisa.
La música subió su volumen y todos pasaron a sentarse en las mesas que le habían sido asignadas. Belinda siguió a sus hermanos, quienes se encontraban en la misma mesa y clavó su vista en un hermoso piano de cola en el centro del escenario, estaba encantada, maravillada.
-Veo que te gustó el piano.- dijo el hombre sentado frente a ella en la mesa. Belinda lo miró y asintió con timidez. -¿Sabes tocar?- ella volvió a asentir. El hombre se puso de pie y caminó hacia otra mesa para luego volver acompañado de un hombre un poco mas alto que él y con sus cabellos blancos como la nieve.
-Buenas noches.- saludó y ella presionó la mano de William antes de responder al saludo.- Me comentó aquí, mi amigo, que cierta persona en esta mesa se ha quedado fascinada con mi piano.
Ella sintió sus mejillas arder y se encogió en su asiento mientras sus hermanos sonreían orgullosos.
-Creo que Belinda se enamoró de su piano, señor Stuart.- dijo Pierce.
-Es una pieza digna de apreciar. -dijo el hombre.-Lo que le haría falta sería alguien que nos deleitara haciendo fluir la música.
-Reinita, ¿podrías tocar un poco?- pidió William mirándola.
Ella lo miró y el brillo en sus ojos le confesó que ella quería hacerlo pero negó.
-Yo voy a ir con vos.- la tranquilizó él y entonces ella asintió.
-Excelente.- dijo el hombre.- Pasen, por favor. Adoraría conocer algún talento en la familia James.
William y Belinda pasaron al frente y subieron al pequeño escenario.
-Hace varios años él humilló a Pierce y a Marcus y tildó a la familia de no tener talento alguno.- dijo William en su oído. -Demostrale que se equivoca. Mostrale que vos podes hacer la música más hermosa que sus oídos van a escuchar.
-¿Y si no puedo?- preguntó temerosa.
-Yo sé que vos podes, sólo dejate llevar.
Belinda se sentó frente al piano, todos seguían centrados en sus conversaciones y comidas. Ella miró a Pierce que parecía querer sacarla de allí y se dijo que lo haría, por sus hermanos.
Suavemente, los dedos comenzaron a deslizarse por las teclas dejando fluir una hermosa melodía que acalló las conversaciones y provocó que las miradas se enfocaran en ella.
Cerró sus ojos mientras la sutileza de las palabras jamás dichas se transformaban en notas invisibles que se clavaban en el corazón de los presentes. En su mente, muchas imágenes cobraron vida, grandes escenarios, una banda, cinco jóvenes, unos brazos a su alrededor, fans gritando.
La melodía acabó y todos guardaron silencio mientras ella se ponía de pie y caminaba hacia su hermano que sonreía fascinado.
Los aplausos comenzaron justo cuando ella creyó que había hecho todo mal y se encaminó a la mesa para sentarse entre sus hermanos y sentir sus miradas cargadas de orgullo.
Esa pequeña era el tesoro de los hermanos James.

En las sombras (2da temporada de Un mundo por descubrir)¡Lee esta historia GRATIS!