Ladrón de galletas: A decir verdad tu fiesta fue un total desastre como esperaba que fuera.
Hubo música, y refrescos, y un montón de adolescentes con ganas de bailar y pasarlo bien. Lo que en claro, tiene todas las cosas para ser una buena fiesta.
Pero nos la pasamos sentados, los dos. Mientras todos bailaban y gritaban...
Sólo hablando. Y por una vez en la vida fuimos dos personas civilizadas.
Luego me invitaste a bailar, me morí de risa ahí mismo, siempre me haces bromas. Luego vi tu cara, esperando encontrarme con otra sonrisa, pero estabas realmente serio.
Ahí fue cuando el corazón me latía rápidamente, y ni siquiera podía pasar saliva normal. Porque si lo hacía, a pesar de todo el ruido que había, se escucharía como si tuviera un megáfono en la garganta.
Te dije que no sabía bailar, pero no fue una buena excusa .
Me levantaste y bailamos. (En realidad intentamos hacerlo, porque de vez en cuando chocábamos nuestros pies y tus manos se sentían inseguras en mi cadera y las mías)
Todo bien, como amigos.
Fue un poco extraño: soy una especie de hobbit, y tu mides exactamente lo mismo que mi nevera.
La enana oreo.
