- ¡Eli!- el enojado grito de alguien me hizo salir de mi trance y como si me hubiesen tirado un cubo de agua fría, reaccioné, y alejé a Harry de un empujón.

¿Qué diablos acababa de hacer?

Maldita sea, esto no debía de haber sucedido así. Tendría que haberle ignorado, tendría que haberle pagado con la misma moneda, haciéndome la indiferente y demostrándole que había conseguido salir adelante sin él, ni siquiera tendría que haberle mirado. Y sin embargo, le había confesado que le había echado mucho de menos y había estado a punto de besarlo. ¡De besarlo!

Esto era completamente opuesto a lo que había planeado desde un principio. Había sido demasiado débil frente a Harry y ahora sabría que todavía sentía algo por él, cosa que podía perjudicarme, ya que podría usarlo en mi contra en cualquier momento. Esto había sido un momento de debilidad y no podía volverse a repetir. Debía ser fuerte.

Cuando mi mente y mi organismo volvieron a funcionar correctamente, giré mi cuerpo en busca de la persona que me había llamado y vi a Brad caminar hacia nosotros, dando grandes zancadas y con cara de pocos amigos.

Solté un suspiro de cansancio y me apresuré a llegar a su altura, sabiendo que si no lo detenía ahora, esta situación podría acabar en pelea.

- No montes una escena. No aquí- le susurré, colocando ambas manos en su pecho para que frenara su andar, pero Brad siguió caminando, empujándome a mí con él, y sin dejar de dedicarle una furiosa mirada a Harry- Brad, no. Para. Te juro que como hagas algo aquí no te vuelvo a hablar en la vida- espeté irritada. Aunque Brad lo creyese, no podía ir creando peleas de aquí para allá cuando a él le apeteciera. Esto no era el Bronx de Nueva York.

Hice más presión en su pecho para que frenara y fue entonces cuando dejó de andar de golpe, haciéndome tambalear un poco hacia adelante. Brad me sostuvo por los brazos y posó sus fríos ojos en mí, logrando que me estremeciera.

- ¿Se puede saber qué diablos hacía ese jodido imbécil tocándote? ¿Ibas a besarle?- preguntó entre dientes, frunciendo aún más las cejas. Sus enojadas palabras hicieron eco y resonaron por toda solitaria la iglesia, haciéndome sentir pequeña. Brad imponía mucho más cuando estaba enfadado.

Tragué duro y me maldije a mí misma por dejar que, por unos segundos, Harry volviera a lograr traerme de vuelta a su lado sin ni siquiera pensar en las consecuencias que atraería eso. Ahora si había alguna pelea y la boda de Jay y Marcos quedaba arruinaba sería por mi culpa. Por ser tan estúpida y por comportarme como una adolescente loca porque le dieran un poco de amor.

- Responde- insistió Brad ante mi silencio. Pellizqué mi labio inferior nerviosa y carraspeé para ganar un poco de tiempo. Ahora mismo no tenía ninguna respuesta creíble con la que Brad pudiera quedarse contento y con la que me asegurara que no habría ninguna discusión. Ni siquiera tenía una excusa coherente para seguir adelante.

- Aunque así fuera ella tiene todo el derecho a hacer lo que quiera- murmuró Harry apareciendo por mi lado. Abrí los ojos y lo miré alarmada. ¿Qué diablos quería hacer? ¿Provocar una pelea en la boda de la madre de su mejor amigo?

- Harry...- le reproché y con la mirada traté de aconsejarle que se fuera. Quería calmar a Brad y con Harry aquí no lograría nada.

Sin embargo Harry me ignoró por completo y siguió desafiando a Brad con la mirada, haciéndome rodar los ojos. Eran como niños pequeños.

- Nadie te ha preguntado- masculló Brad a la defensiva, apretando sus manos en puños. Inspiré hondo y luego solté el aire, tratando de calmarme. Esto no iba a acabar bien.

- Lo sé, pero tampoco tienes derecho de hablarle así- contraatacó Harry, escondiendo las manos en los bolsillos delanteros de sus pantalones con calma. Fruncí el ceño y lo miré extrañada.

Mi príncipe azul |H.S|¡Lee esta historia GRATIS!