Harry se abrigó más y bajó el Stetson, mientras salía. Bajó por el sinuoso pavimento hasta el buzón, con el rostro entumecido por el áspero viento. El invierno acababa de comenzar y él ya estaba inquieto. La casa estaba silenciosa, alojando solo a él y a sus dos hermanos, hasta la próxima temporada de caza, cuando se llenaría de clientes. Durante diez años, guió a los cazadores a través de las montañas. Pero ahora se sentía nervioso. Insatisfecho.

Abrió el buzón y agarró los sobres. Se volvía a la casa, hojeando sin interés los sobres, cuando le llamó la atención un destello de color. Él parpadeó, volviendo a mirar. Allí, en la zanja, mitad cubierta por la nieve, había una persona. Dejando caer los sobres, se fue corriendo hacia la persona y se arrodilló en la nieve. Atemorizado de lo que encontraría, agarró un pequeño hombro y le dio la vuelta. Sorprendentemente, era un hombre. Un hermoso hombre. Le buscó el pulso, aguantando la respiración hasta que sintió un débil temblor en el cuello. Le quitó la nieve de la cara y acarició su pelirrojo pelo.

¿Cómo había llegado aquí? Lo cogió en los brazos, se levantó y caminó hacía la casa. Miró su pálido rostro, sintiendo una punzada en la ingle. Le recorrió un escalofrió y se vio invadido por emociones desconocidas. Ira, posesividad, preocupación, pura y simple lujuria. Su miembro se estaba hinchando y los vaqueros le quedaban cada vez más apretados. Fue conmocionado por el descubrimiento de que era él, su hombre. Él nunca había reaccionado tan fuertemente a un hombre, y ciertamente no a uno al que no conocía, pero daba igual; sus hermanos podrían no sentir lo mismo.

De todos modos, no lo podía dejar congelarse hasta morir. No pensaría en sus hermanos, hasta estar seguro de que no moriría.

Cuando entró en la casa, Jason levantó la cabeza del sofá, en donde estaba leyendo. Dejó caer el libro cuando vio al hombre de los brazos de Harry.

- ¿Qué demonios está pasando? -exigió, levantándose.

-Lo encontré fuera, en la zanja -murmuró Harry, examinado a su hermano, para ver su reacción. Jason acortó la distancia que había entre ellos y miró al hombre.

-¿Está vivo?

-¿Qué está pasando? -indagó Edward, cuando entró en el salón. Su expresión era impenetrable, una mirada que había llegado a ser su segunda naturaleza, desde que salió del ejército. Por la primera vez en mucho tiempo, Harry sintió esperanza. Daría cualquier cosa para poder sacar a Edward de su infierno personal, en el que vivía. Si ese pequeño fuera el indicado... Harry volvió su atención al hombre de sus brazos.-Necesito calentarlo. Ve a preparar un baño caliente mientras yo le quito esta ropa mojada -le pidió a Edward. Jason levantó una ceja.

-¿Vas desnudarlo aquí?

Harry se encogió los hombros.

-Dudo que la modestia sea importante, cuando te estás muriendo de frío.

Los ojos de Jason se apenaron y se acercó más al chico. Lo estudió y le acarició la mejilla.

-Es bonito -dijo él en voz brusca.

Cuando miró a Harry, sus ojos brillaban por múltiples emociones: deseo, ternura y posesividad. Harry sintió triunfo. ¡Jason sentía lo mismo!

-¿Qué están haciendo? -preguntó Edward cuándo volvió a la habitación.

-¿El baño está preparado? -inquirió Harry.

Edward asintió y Harry pasó rápidamente por al lado.

-Te explicará Jason -dijo animado.

Harry caminó hasta su cuarto y lo acostó suavemente en la cama. Ni siquiera tenía un abrigo. Frunciendo el ceño, empezó a quitarle el suéter mojado. Estaba helado. Cuando tiró el suéter por encima de la cabeza, se le cortó la respiración. Una grande contusión arruinaba su piel de porcelana. Era del tamaño de su mano. Y él tenía manos grandes. ¿Tuvo alguna clase de accidente? ¿Y qué estaba haciendo caído en la zanja? Continuó su trabajo, quitándole los húmedos vaqueros. Mientras se los quitaba, vio claramente los oscuros bellos, a través de su bóxer. Así que él no era pelirrojo natural.

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