Capitulo 2

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Belinda bajó con la vista fija en los escalones y William enmudeció al verla. Vestía con un vestido azul cuya falda acababa unos dedos sobre las rodillas. Su busto, poco ajustado, contaba con los diseños de unas ramas que bajaban hasta la falda creando figuras y flores en color negro. El oscuro vestido resaltaba su pálida piel y sus inmensos ojos verdes. Llevaba el cabello recogido solo en parte formando dos trensas que caían sueltas y se sujetaban en la parte posterior de su cabeza. No usaba ni una sola gota de maquillaje y unas delicadas pulseras adornaban sus muñecas.
-Estás hermosa.- susurró cautivado.
Ella lo observó y sonrió al verlo con sus cabellos rubios peinados hacia un costado y su traje negro con la camisa blanca.
-A mi me fascina como te queda el traje.- sonrió ella y él rió suavemente extendiéndole su mano para que ella bajara los últimos escalones.
-No quiero que te separes de mi.- dijo él acariciándole la mejilla.-Necesito tenerte cerca. ¿Si?- ella asintió y él besó su frente.-¿Por qué sos tan hermosa? Me va a costar alejar miradas indebidas de vos.
-No voy a alejarme.- lo tranquilizó ella y besó su mejilla.- Lo prometo.
Él la rodeó con su brazo por la cintura y ambos salieron de la casa mientras el corazón de ella comenzaba a acelerar su ritmo, al fin saldría de esa bola de cristal y conocería el mundo realmente.
Cuando cruzaron las rejas principales, él se volvió hacia ella y vio el brillo en sus ojos mientras admiraba todo como quien descubre el mundo por primera vez. Sonrió, si ella estaba feliz él también lo estaría. Después de todo, era ella la única que lo hacía permanecer alejado de su oscuro pasado. Era ella quien le demostró que la respuesta que buscaba no estaba al final de una botella de vodka. Era su única hermanita la que lo mantenía de pie sin saberlo siquiera.
Belinda seguía mirando por la ventana y sonriendo ante cada cosa nueva que de le presentaba pero tenía esa extraña sensación de que algo se le estaba escapando entre los dedos, algo que podría cambiarlo todo.
-Llegamos.- anunció William y ella posó sus ojos en el enorme salón iluminado en el cual estaban entrando.
-¿William? -preguntó ella al ver la gran cantidad de gente. -No vas a dejarme sola, ¿cierto?
Se volvió a mirarlo y él vio algo de temor en sus ojos. Acarició su mejilla con suavidad y la miró con dulzura.
-Te prometo que no voy a dejarte sola, reinita.
La puerta del lujoso auto se abrió y ellos bajaron. William abrazó a su hermanita por la cintura, guíandola ante las miradas que se posaban en ella.
-¿William?- interrogó ella mirándolo. -¿Qué se hace en las fiestas?
Él rió suavemente y la miró dándole una cálida sonrisa.
-Ya vas a ver.
Dichas esas palabras, entraron al enorme salón repleto de elegantes mujeres con trabajados vestidos, hombres de traje y algunos jóvenes y niños que correteaban por todos lados. Una suave música sonaba de fondo y el barullo de las conversaciones y risas se hacía presente. Ella se pegó más a su hermano mientras volvía su vista al suelo, sintiéndose pequeña, muy pequeña.

En las sombras (2da temporada de Un mundo por descubrir)¡Lee esta historia GRATIS!