22.05 el timbre de su celular sonó indicando que ya había llegado. Asuna ajustó el último botón de su tapado de paño para cubrirse el pecho y abrió la puerta. Tal como había dicho, Kazuto la estaba esperando afuera con la moto encendida y con un casco adicional en la mano, además del suyo que colgaba en una de las manijas del volante. Su rostro estaba enmarcado con una sonrisa algo forzada y falsa, lo que le generó un poco de lástima. Por dentro lamentaba un poco el estar usándolo para sus propósitos y sobre todo para ganar una apuesta. En parte, se lo merecía, en parte... quizás se abusaba de ello. Prometiendo internamente compensarle luego ese favor no consentido, se acercó a él con una sonrisa radiante.
—No creo que sea una buena idea usar una pollera en moto —dijo a modo de saludo, dedicándole una mirada de arriba a abajo.
—No te preocupes por eso.
Asuna le quitó importancia a ese hecho con un ademán de la mano. En realidad lo que decía Kazuto era verdad, pero no le importaba, tenía una plan para ajustarse la falda y asegurarse un viaje sin incidentes. Por otro lado, estaba satisfecha de la mirada escrutadora de su novio y su estrategia de ocultar el vestido con el tapado. Kazuto solo veía sus zapatos negros y una pollera roja de cola larga que se asomaba por debajo del tapado.
—No es ninguno de los que me mostraste —comentó mirando con atención su atuendo.
—Bueno, es que cuando me dijiste que vendrías, decidí cambiar por algo que no hayas visto. Quería sorprenderte.
No estaba segura de si su novio se veía aliviado o preocupado ante ese cambio. Manteniendo una sonrisa dulce en su rostro, se acercó a él y depositó un suave beso en su mejilla. Kazuto dejó escapar un suspiro, casi como si estuviera liberando la tensión que había mantenido acumulada.
—¿Estás segura de que no quieres ponerte algo más cómodo para la moto?
El cabello castaño rojizo ondeó al compás del viento al agitar la cabeza de un lado a otro. En su lista secreta de cosas que amaba, el cabello largo y sedoso de Asuna ocupaba uno de los primeros puestos.
—Tengo un short debajo, puedes estar tranquilo. Está todo bajo control, lo prometo.
Por supuesto que todo había salido como Asuna lo había prometido, el viaje había transcurrido sin ningún incidente y ella continuaba igual de espléndida, como si el viento no hubiera agitado su pelo, como si el casco no hubiera afectado en nada su peinado.
—Asuna...
Kazuto no había notado que era su propia voz la que la había llamado. No había notado que ella había comenzado a caminar y él se había quedado estático, con las llaves de su moto siendo fuertemente aferradas, el corazón latiendo agitadamente y con repentinas dudas absurdas asaltando su cabeza.
—¿Sucede algo?
Ella lo miró directo a los ojos con preocupación y él no se sintió capaz de mantener esa mirada líquida cual caramelo. Ni después de doscientos años estaba seguro de poder hacerlo en verdad. Se sintió tonto al siquiera mencionar lo que se le había cruzado por la cabeza e hizo un gesto negativo.
—Olvídalo. Nos están esperando.
Asuna pareció pensarlo un momento, pero al final pareció decidirse por no decir nada y solo tomarle de la mano para caminar juntos. Kazuto agradeció internamente ese gesto.
En cuanto escuchó el grito que Rika pegó al verlos llegar cerca de su mesa, Kazuto supo que había cometido el primer error de la noche al haber accedido a ir. Apenas había alcanzado a hacer una mínima inspección del lugar cuando Rika se les acercó corriendo lanzándose a sus brazos. Acto seguido, comenzó a empujarlos hacia la mesa en que se encontraban, específicamente hacia un punto de la misma.
ESTÁS LEYENDO
Those Kinda Nigths
RomanceLa vida real a veces resulta abrumadora y a veces, extrañamente satisfactoria, sobre todo cuando el mundo conspira en contra de Kirito para volverlo loco.
