23.- HOSPITALES Y SALUD

6 1 0

Valencia, 15 de junio de 2033. El aspecto de un hospital lovetopiano resulta un tanto rústico. Las paredes no están alicatadas y se echa en falta ese olor a desinfectante que asociamos con limpieza. Los pasillos son anchos y están repletos de plantas con pintorescas flores. Sin embargo, el hospital está limpio y bien cuidado. Todas las habitaciones son exteriores, sin excepciones. Los ventanales son grandes y las vistas espectaculares. Los médicos, a pesar de ser exóticos para las costumbres españolas, están muy pendientes del enfermo y poseen una formación buena y completa.

Un desafortunado accidente me permite observar de primera mano el funcionamiento de un hospital lovetopiano. Me recupero de una herida. Mi evolución es buena y espero el alta mañana.

La diferencia más grande entre sus hospitales y los nuestros está en la escala. La atención médica que he recibido está al más alto nivel de sofisticación, pero estoy en un diminuto hospital comarcal. Sólo hay 30 pacientes. Los doctores y el personal auxiliar superan en número a los pacientes. Trabajan más horas que los nuestros, pero compensan con tantos días de vacaciones como de trabajo.

Aquí no se emplea la observación electrónica centralizada que permite que un grupo central de enfermeras vigile muchos pacientes a la vez. La teoría, según he podido deducir, dice que la presencia y el contacto directo del personal médico con el paciente resulta esencial para su curación.

Los médicos están preparados en especialidades desconocidas entre nosotros. Un ejemplo es la aplicación de masajes y baños que se consideran importantes porque estimulan los poderes de recuperación del cuerpo.

Los lovetopianos están cubiertos por un tipo de seguro médico de la cuna a la tumba que ha tenido efectos muy positivos en el sistema sanitario. Los hospitales y clínicas son responsabilidad de los municipios. La retribución de los médicos es libre y figuran entre los profesionales de rentas más elevadas. El número de médicos por cada mil habitantes es mayor que en nuestro país. Los médicos cubren tareas que las enfermeras y otros técnicos ejecutan en nuestro sistema de salud. Al mismo tiempo, las enfermeras y los técnicos cubren un buen número de servicios que nosotros reservamos para los médicos. Las conversaciones entre doctores, personal sanitario y pacientes son abiertas y relajadas, algo excepcional en nuestros hospitales.

"Lovetopía no importa médicos formados en el extranjero como personal para sus hospitales", me comentó el director del hospital, "a diferencia de lo que hacen en España. Nuestras facultades de medicina doblaron la capacidad inmediatamente después de la Independencia".

Mi convalecencia me ha permitido conocer de primera mano el proceso de hospitalización. El problema más grave que he descubierto es la escasez de médicos súper especialistas. Los especialistas existen y se les consulta en numerosas ocasiones, pero también se pide de ellos que ejerzan la medicina general. La justificación oficial de este sistema despilfarrador llega bajo el argumento de que mantiene a los médicos en contacto con las necesidades corrientes de la gente.

Algunas de las especialidades han desaparecido completamente. Por ejemplo, los niños nacen normalmente en casa de manos de las comadronas, salvo en aquellos casos que presentan complicaciones. Los hospitales no tienen departamento de maternidad ni de obstetricia. Sin embargo, ofrecen asistencia directa incluso a aquellas madres que libremente deciden dar a luz en los lugares más descabellados, como en bosques, riachuelos o en alta mar.

Las unidades de cuidados intensivos no están tan desarrolladas como en nuestros hospitales. Esta situación, ciertamente anacrónica, supone un duro golpe para los pacientes en situación muy crítica o sin posibilidades de salvación. Aquí no son mantenidos con vida mediante la increíblemente ingeniosa tecnología de los hospitales españoles. Aunque esta medida en parte pueda responder a una necesidad económica, hay que tener en cuenta que los lovetopianos tienen una actitud curiosamente natural con respecto a la muerte.

#lovetopía. El nuevo mundo que llevamos en nuestro corazón¡Lee esta historia GRATIS!