18.- LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: PRENSA, TELEVISIÓN Y EDITORIALES.

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Castellón, 2 de junio de 2033. Como periodista en activo, siento una natural curiosidad hacia los medios de comunicación de otros países. Buena parte de mi tiempo lo he pasado con profesionales de todo el mundo, tanto hombres y mujeres, que son directores de periódicos, reporteros y locutores de televisión.

Las condiciones bajo las que trabajan los periodistas en Lovetopía resultarán incomprensibles inicialmente a la mayoría de mis colegas. Pero desvelado su funcionamiento, uno desarrolla un gran respeto tanto por su integridad como periodistas como por la dureza de su trabajo y su dedicación al bien público.

La situación actual de los medios de comunicación en Lovetopía tiene un origen bien identificable y sorprendente. En la confusión política que siguió a la Independencia, desarrollaron el texto de la Constitución española desde un punto de vista muy novedoso. La nueva legislación reconocía que los grandes grupos limitaban la capacidad individual de los periodistas para expresar y difundir libremente sus ideas, priorizando sus intereses institucionales y los de los partidos políticos a los que servían. Quizás, la amarga experiencia vivida por los periodistas de la extinta Radio Televisión Valenciana durante su cierre en 2013 tuvo una gran influencia en el nuevo sistema.

La Constitución de Lovetopía identificó el poder Comunicativo como complementario de los tres poderes clásicos del Estado: el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial. Por primera vez en la historia, una Constitución reconoció la existencia de un cuarto gran poder. Este cuarto poder recibió un régimen de garantías especial para ejercer, de manera legítima e independiente, la función de control y transparencia de los otros tres poderes. Este juego de libertades seguramente sería inaceptable en España y en el resto de países occidentales.

Como primera medida, se creó el Consejo Nacional del Poder de la Comunicación y la Transparencia. Esta institución fue dotada, de manera directa, del diez por ciento de los ingresos recaudados por el gobierno. Este Consejo, que tiene su sede en la ciudad de Castellón, recuperó la anterior Radio Televisión Valenciana, con sus varios canales. Como ente televisivo, recibió el mandato de retransmitir toda la actividad política, incluyendo su periferia, y abrir canales de comunicación y participación directa de los ciudadanos. Como expliqué en uno de mis artículos anteriores, las actividades gubernamentales locales y nacionales (plenos, reuniones de comité, debates) pueden ser seguidas de manera continua en los canales de la televisión.

Adicionalmente, este Consejo recibió y amplió las funciones de tres instituciones muy reconocibles por los españoles y que en nuestro país dependen del gobierno. El Defensor del Pueblo recoge la voz de los ciudadanos y la convierte en Ley. Los Tribunales de Auditoría de Cuentas fiscalizan la función de las administraciones públicas y los partidos políticos, aunque han ampliado su función también a todas las empresas y fundaciones. El Boletín Oficial del Estado publica leyes, reglamentos, códigos, anuncios y registros, y trabaja en favor del correcto entendimiento del marco legal entre los colectivos afectados. Además, se otorgó al nuevo Consejo la capacidad de recoger Iniciativas Legislativas Populares y de organizar referéndums sobre aquellos asuntos que considerase de interés general.

He sabido que este Consejo es el que organiza la presencia de los periodistas en las sesiones y reuniones de las instituciones públicas y de los partidos políticos. Su presencia es oficial y ostentan la representación del Consejo. Resulta llamativo destacar que estos periodistas adoptan una posición activa y su intervención no está restringida a las ruedas de prensa. De manera rutinaria, se encargan de ofrecer información sobre los temas abiertos a discusión y de denunciar y penalizar las incongruencias o los falsos testimonios. Además, también canalizan las preguntas de los ciudadanos y lanzan las consultas o referéndums digitales que consideran oportunos.

Mientras los grupos de medios de comunicación existentes eran desmontados, se inició una labor faraónica para que los ciudadanos pudieran entender y participar, de manera activa, en la vida pública del nuevo país. El sistema de referéndum digital tuvo su origen en esta reforma.

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