11.- POBLACIÓN Y FAMILIA

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Almería, 20 de mayo de 2033. La población de Lovetopía ha experimentado una baja constante y moderada durante casi 15 años. Cuando se busca una explicación a este fenómeno se tiende a especular sobre la posible práctica, por parte de los lovetopianos, del aborto en serie, de la eutanasia y hasta del infanticidio. Al término de la profunda investigación que he realizado, puedo afirmar que esta depresión en la curva de la población lovetopiana se ha producido por causas en absoluto condenables.

Tenemos una cierta propensión a olvidar la situación de los años anteriores a la Independencia. En aquel entonces, la tasa de crecimiento de la población disminuyó en toda España y no sólo en el área que ahora pertenece a Lovetopía. Según los demógrafos, la raíz está en la creencia en una sociedad avanzada de que un niño es una carga económica en lugar de una ayuda. Una creencia que aumentó con las persistentes crisis de deuda−recesión−desempleo.

Hay que añadir que el peligro de superpoblación en el planeta siempre ha sido tema de debate en círculos cerrados de las élites políticas y económicas. Los gobiernos lo han gestionado en secreto. Sus consecuencias se han mantenido fuera del conocimiento general de la población. Pero no ha sido así en Lovetopía.

Después de la secesión, los lovetopianos aceptaron oficialmente como objetivo de la nación el descenso de la población, aunque sólo tras largos y arduos debates. Casi todos estaban de acuerdo en que era necesario que la población disminuyera. El objetivo declarado fue disminuir la presión sobre los recursos naturales del país para que cada individuo pudiera disfrutar de mayores comodidades. Pero las opiniones diferían considerablemente en cuanto a los medios a utilizar y la amplitud del proceso. Los economistas advertían sobre el peligro de crisis fiscal y lo delicado del sistema de pensiones público si se mantenían los criterios tradicionales.

Finalmente, se convino adoptar un programa en tres fases. El primer período duraría hasta 2016. Consistió en una masiva campaña de información destinada a facilitar los diferentes medios de contracepción a todas las mujeres. Multitud de ciudadanos, viendo la cantidad de tiempo libre de que disponían gracias a la jornada de 20 horas, participaron voluntariamente en esta iniciativa. El aborto, a diferencia de lo que ocurrió en España en 2015, fue legalizado. Su coste pronto descendió y se empezó a practicar en las clínicas de pueblo y en los hospitales.

Se aprovechó este esfuerzo de formación para introducir a las mujeres lovetopianas en prácticas de sexualidad consciente y en las "polaridades energéticas hombre-mujer". Luego, fueron las mujeres las que a su vez introdujeron a los hombres. Según me informan, "estás prácticas permitieron que muchos hombres aprendieran a discernir entre eyaculación y orgasmo. Así, consiguieron mantener la práctica natural del orgasmo y ejercer un control directo sobre su eyaculación".

Este programa redujo el número de nacimientos a unas pocas décimas por debajo del porcentaje del número de muertes. El descenso fue el suficiente para contrarrestar la longevidad de la población, muy en aumento. Un hecho curioso fue que se registró un extraordinario número de embarazos en los emocionantes meses que siguieron a la Independencia.

El segundo período fue el bienio 2017-2018 y se conoce en la reciente historia de Lovetopía como "la gran localización". Esta fase tuvo un carácter más político. La apuesta fue descentralizar al máximo la vida económica del país. Se desafió frontalmente la creencia compartida en el resto de mundo desarrollado y en España de que la globalización es el único modelo posible de progreso.

El sistema de impuestos nacionales y gastos públicos fue desmantelado casi al 90%. Las comunidades locales recuperaron el control sobre todo lo que fueran necesidades básicas. Se impulsó la economía local desde todos los puntos de vista. Se favoreció la apertura de pequeñas empresas y negocios en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad. Fue un esfuerzo colectivo dirigido a sustituir importaciones por productos locales o nacionales. Expresamente, el gobierno buscó fortalecer la economía interior basada en los "cors", la nueva moneda. Los habitantes de los municipios pudieron decidir cómo organizar su vida privada y colectiva y, en consecuencia, qué nivel de población sería el óptimo a largo plazo.

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