08.- LA TELEVISIÓN Y SU USO SOCIAL

7 1 0

Valencia, 10 de mayo de 2033. Los lovetopianos se jactan de haber pasado por la criba a la tecnología moderna. Argumentan haber rechazado una buena parte de ella por razones sociales, económicas y medioambientales. Sin embargo, a pesar de esta supuesta austeridad tecnológica, emplean casi con más intensidad que nosotros los distintos aparatos digitales y de vídeo.

Persuadidos de que no hay que moverse de un lado a otro más que por placer, hacen muy pocos "viajes de negocios" tan frecuentes entre nosotros. En su lugar, despachan sus asuntos a través de videoconferencia por medio de tablets. Cuando se trata de grupos, utilizan un novedoso sistema de pantalla mural inexistente en España. Se trata de una gran pantalla, con diversas cámaras perfectamente camufladas, que ocupa completamente la pared de una habitación. Permite ver al otro grupo con perspectiva de tamaño real. Esta pantalla, habitual en los hogares de Lovetopía, también se utiliza para películas y documentales. La experiencia sólo será entendible para aquellos españoles que recuerden los mejores cines que hubo en España, pero sin la típica oscuridad.

Hay una única infraestructura de telecomunicaciones vía cable para todo el país. Esta red la comparten la televisión (si es que se puede llamar así) e internet. El país entero, incluso las zonas rurales más aisladas, está interconectado mediante avanzada fibra óptica. El antiguo cobre fue abandonado rápidamente tras la Independencia, aprovechando las obras para la creación del nuevo sistema de ferrocarril nacional.

Sólo existe una emisión de televisión cerrada y programada en las televisiones públicas. El resto de canales son gestionados, sobre todo, por agrupaciones de periodistas y técnicos. Emiten a través de Internet. Los contenidos parecen muy concentrados en la difusión cultural y están abiertos a la participación de los ciudadanos. Hay dispositivos de vídeo por todas partes. Aunque rara vez he visto a la gente pasivamente sentada delante de la pantalla, anulada por lo que ve como ocurre en España. Todavía no sé si es una misteriosa coincidencia o si los programas son realmente diferentes a los nuestros. Pero sé que los lovetopianos utilizan la televisión y las pantallas en lugar de dejarse utilizar por ellas.

Algunos canales, al parecer, se integran en la estructura política y forman una especie de "teleconsejo nacional". La gente los mira cuando se transmiten actos de los Ayuntamientos y del Parlamento. Me informan de que la estricta legislación de transparencia no permite que haya ninguna reunión política a puerta cerrada a espaldas de los periodistas y el público en general.

Los "telespectadores" no se limitan a observar pasivamente. Participan formulando preguntas y haciendo comentarios por videoconferencia a las personalidades presentes o a los presentadores. Con esto consiguen que la televisión no sea meramente una portadora de noticias, sino la noticia misma.

Entre los programas dedicados a la actividad gubernamental, hay que destacar los plenos municipales y las propuestas de obra pública. Los debates con participación de personajes públicos o de aspirantes a algún puesto político también son frecuentes. Aunque los preferidos por lovetopianos y lovetopianas son los consejos de ministros, las sesiones del Parlamento y, en especial, sus comisiones.

El contenido y tono de los comentarios puede variar considerablemente, yendo desde la asepsia e imparcialidad de los locutores a la vehemencia de los analistas más partidistas. La regla de la objetividad en la presentación de noticias, que en nuestro país es sacrosanta, aquí es considerada ingenua. De hecho, se refieren a ella peyorativamente como "la hipocresía española". En Lovetopía, todo comentarista político anticipa sus intervenciones declarando su inclinación personal. Dicen que así sirven mejor a la verdad, exponiendo su opinión con sinceridad y dejando que los telespectadores reaccionen a su manera.

Prácticamente todo programa de televisión lleva incorporado un mecanismo de votación para que los lovetopianos participen desde sus tablet o con sus pequeños teléfonos. A veces, se pronuncian sobre un determinado tema de debate. Otras veces, simplemente declarando si una intervención, un programa o un producto les gusta o les disgusta. Muchas intervenciones políticas incluyen una solicitud de votación a los televidentes y se acatan los resultados sin resistencia alguna. Este tipo de votaciones, a las que llaman "referéndums digitales" o "referéndums espontáneos", son tan habituales como las intervenciones de los lovetopianos en los asuntos emocionales de otros.

#lovetopía. El nuevo mundo que llevamos en nuestro corazón¡Lee esta historia GRATIS!