Capítulo 1

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-Señorita James.- dijo nuevamente Mare, la profesora de ballet particular.
-¿Si?- Belinda la miró saliendo de sus pensamientos.
-Terminamos por hoy.- suspiró la mujer cuyos cabellos canosos ya estaban desordenados y cubrían sus ojos cansados.- Tiene que estar más atenta.
-Lo siento.- dijo ella. -Es que... A veces me pregunto ¿cuándo voy a poder salir de está casa?
-Belinda, ya lo hablamos.- dijo William al otro lado de la habitación.
Belinda tenía cuarto hermanos, William era el mayor. Sus cabellos rubios y sus ojos azules se diferenciaban de ella pero jamás le dio importancia. Sus otros hermanos, Marcus, Jonatan y Pierce, jamás estaban. Viajaban por el mundo con sus padres, a quienes ella sentía nunca haber visto.
-Pero William,- empezó danzando hacia la ventana. -¿no te intriga saberlo? Quiero ver más allá de esas oscuras rejas y extensos jardines. Quiero conocer y explorar. Quiero vivir. - expresó con aire soñador.
Su hermano se acercó y la tomó de la cintura, elevándola en el aire.
-Acá está todo lo que necesitas para vivir. - susurró. -El mundo es cruel y vos sos demasiado inocente, no podría permitir que algo te pase.
-Está bien.- suspiró ella.
-Ay, mi reina.- dijo él, bajándola y abrazándola. -No quiero que estés mal. Dejame pedirle permiso a mamá y a papá ¿si? Podríamos ver de salir.
La sonrisa en el rostro de ella era todo lo que él necesitaba para intentar convencer a sus padres.
-Andá a bañarte que va a llegar tu profesora de música.
-Gracias, William.- dijo ella besándole la mejilla. -Te quiero.
La chica corrió fuera del enorme salón y subió las enormes escaleras. Danzó hasta su habitación por los espaciosos pasillos y alcanzó su inmenso armario. Tomó una blusa blanca y una pollera suelta color azul. Una vez que se sacó las zapatillas y el tutu, entró en el gran baño y se dio una larga ducha. Su cuerpo delgado al extremo la hacía sentir extraña, no le agradaba ver sus costillas, le hacía sentir que no había carne alguna en sus huesos.
Se vistió tarareando una canción de la cual no recordaba el nombre ni la letra y se miró en el espejo, confirmando que su ropa estaba prolija.
Comenzó a secar su cabello y lo dejó caer suelto por su espalda. Castaño claro, llegaba hasta el borde se su falda.
Bajó con paso lento, deslizando su mano con suavidad por la baranda y observando cómo su pequeña mano acariciaba la madera con delicadeza.
Entró al salón y allí estaba April, su profesora de música. Tras un simple gesto ella tomó asiento frente al piano y posó sus dedos livianos como plumas sobre las teclas.
-Empecemos.- dijo la mujer y ella comenzó a recorrer las pequeñas figuras blancas y negras mientras la melodía llenaba las paredes de vida.
Su mente volaba en distintas direcciones, presentando en su mente imágenes propias de sus sueños.
-Belinda.- dijo la profesora y ella se detuvo y la observó. -Estás muy desconcentrada hoy, no mantenes la melodía te moves de una a otra, te estás dejando llevar por tus pensamientos y dejando de mirar las notas.
-No sea tan estricta, April.- dijo William entrando en la habitación.
-Solo estoy haciendo lo que sus padres me ordenaron.- dijo la mujer ofendida.
-Está bien, William.- susurró la joven. -Yo estoy desconcentrada.
Su hermano se acercó y le acarició el cabello antes de deslizar la yema de sus dedos por la mejilla de su hermanita.
-Esta noche.- susurró. -Vamos a ir a una pequeña fiesta de unos socios de papá.
Los ojos de ella se iluminaron mientras se posaban en él.
-¿Vamos a ir?- preguntó emocionada.
-Si, reinita, vamos a ir.
Ella lo rodeó con sus brazos inmensamente feliz.
-Pero no quiero que te separes de mi.- dijo él tomando el rostro de ella entre sus manos.-No soportaría voltear y no encontrarte.
Había miedo en sus ojos y eso la desorientó un poco. ¿Por qué estaba tan asustado su hermano?

En las sombras (2da temporada de Un mundo por descubrir)¡Lee esta historia GRATIS!