-"Capitulo XXXII"-

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"Las flores parecen necesitar agua"

|Narrador Omnicente|

Los días habían pasado y todo iba en total picada, y la relación de Luzu y Quackity no era la excepción, como bonitas flores sin cuidado se estaba marchitado, como fresas sin preservar se estaba pudriendo.

Quackity ignoraba al oji carmín cada que podía, y cuando no le contestaba de la forma más seca que pudiera, con palabras cortas, directas; y ya no se mandaban ningún tipo de notita, no tenían ninguna interacción romántica siquiera amistosa, y aunque Luzu intentaba reavivar su relación nada parecía funcionar.

Y todos sus amigos, cercanos o no, se daban cuenta de que todo lo que había entre ellos parecía desvanecerse aún ritmo demasiado rápido, el Europeo intentaba a toda costa solucionar las cosas pero la actitud distante de su pareja no le ayudaba, y sus inseguridades solo crecían y crecían, volviéndolo loco.

Luzu estaba harto de aquella situación, en realidad estaba harto de realmente todo, se enojaba por cualquier mínima cosa e ignoraba a todo el mundo, pues sabía que podía agarrasela con cualquier persona y eso era lo que menos quería.

Ahora mismo su mente era una cuna de preguntas, solo quería llegar a la conclusion de porque Quackity estaba como estaba, se movia de un lado a otro en la cama, moriendose las uñas y el labio inferior.

"Quackity no puede dejarme"

"¿Qué hize mal?"

"No lo merezco...pero no puedo perderlo"

"Yo-yo debo recuperar lo"

"Si-si el me deja, ¿que haré?"

El sabor a hierro característico de la sangre inundó su lengua, se había pasado moriendo sus uñas y ahora estaban sangrando, se quedó paralizado viendo la sangre; no sabía que hacer ante la situación.

Después de un shock momentáneo y de mucha fuerza de voluntad se levantó de la cama y fue hacia su baño, una vez allí envolvió su mano en papel intentando detener el sangrado, realmente no sabía muy lo que hacía y aunque sabía que podía llamar a alguno de sus empleados no quería que ninguno de ellos se lo contará a sus padres.

Dios sabría el drama que seguramente le iban a armar, sobre todo su padre, no porque se procupara si no porque dañaba su apariencia; que después de todo parecía ser lo único que le importaba al adulto.

Al terminar el vendaje improvisado se miró al espejo, solto una risita baja, risa que fue escalando hasta convertiste en una fuerte carcajada, ¿Qué de se reía?, de lo demacrado que de veía, ojeras eran enormes, debido al casi nulo descanso que tenía, labios secos, rotos y algo lastimados por morderlos constantemente, mirada cansada y triste, cabello opaco y despeinado, y ni hablar de sus uñas.

"¡Hey,Chico Fresa!" |Luckity Au|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora