Me siento momentáneamente mal vestida en mis shorts de mezquilla un poco grandes y la camiseta de rayas grises y blancas y mis botas hasta la rodilla de siempre.

Él me sonríe encantadoramente.

-Te ves adorable, pareces sacada de una película de Disney Channel – Y cosas como esas son las que no se quieren escuchar de chicos sexys como él.

-Cállate – Le digo poniendo los ojos en blanco, sigo caminando entre las estanterías de libros mientras el viene detrás de mí, escucho su ligera risa.

-Así que, ¿Cuántos planeas llevarte? – Pregunta distraídamente, volteo justo al momento que toma un libro de la estantería con un título en latín, lo observo tratar de pronunciar el extraño nombre.

-Me llevaría la librería completa si pudiera – Murmuro distraídamente leyendo la sinopsis de un libro sobre una academia de vampiros, uh, hilarante.

-Básicamente puedes hacerlo – Dice el riendo – Aunque sería un golpe un poco duro para mi tarjeta de crédito.

Volteo la mirada hacia el con una ceja levantada.

-Ya quisieras – Le digo.

Comienzo a caminar alejándome de él y de repente veo lo más espectacular que mis ojos han visto en demasiado tiempo.

¡El último libro de la saga Lux!

Me acerco cuidadosamente al estante donde promocionan los miles de hermosos libros con el nombre de Opposition en el lomo.

-Oh por Dios, oh por Dios, oh por Dios... - Tomo una de las copias entre mis manos apreciando la hermosa caratula dura con el rostro de Pepe Toth posando como Daemon Black en la portada.

-Cualquiera pensaría que es oro lo que estas tocando... - Le doy un fuerte empujón al rubio para que se aleje de mi momento fangirl, agradezco que la librería este casi vacía y nadie más que Justin pueda ver mi patética interpretación del Titanic allí mismo.

Solo no lo puedo evitar.

¡He esperado el jodido libro por meses!

-Vámonos, vámonos, vámonos, tengo que llegar a casa y comenzar a leerlo, vamos, muévete, muévete – Empujo a Justin sin ningún cuidado llevándomelo por delante para poder llegar hasta la cajera, ignoro su risa burlona mientras la gigante sonrisa plasmada en mi rostro es tan grande que mis mejillas están comenzando a doler.

Llegamos hasta la cajera para pagar, una chica de unos treinta años de cabello castaño con aspecto aburrido y masticando chicle como si se le fuera la vida en ello, esta recostada contra su puño probablemente revisando Facebook o jugando al solitario en el ordenador mientras nadie más que una idiota lectora y su tonto amigo pasean por la librería.

-Hola, ¿Puedes chequearme esto por favor? – Mi voz es increíblemente amable en este momento y me sorprendo bastante ante el cambio de los últimos días.

-Claro – Murmura en un tono monótono y aburrido. La chica posa su mirada fastidiada en mi mientras comienza a chuequear los libros que acabamos de poner en la encimera para luego dirigirla hacia mi hombro izquierdo, donde seguro esta Justin plantado con su cara de soy el chico más sexy del mundo.

Y justo cuando mira sobre mi hombro, su boca se queda completamente abierta.

Primera cosa que no debes olvidar cuando sales con alguien famoso: Que es famoso.

O en este caso, muy jodidamente famoso.

-¡Santa mierda, eres...! – Antes de que pueda ver lo que está haciendo Justin se acerca a ella rápidamente empujándome a un lado para tapar su boca amablemente aun con una sonrisa en su rostro.

-Shhh... Es un placer nena, pero por favor, no grites – La chica asiente rápidamente aun con la mano de Justin en sus labios, sus ojos están tan abiertos que creo que en cualquier momento se saldrán de su cara.

-Ahora serás una buena chica y me dejaras pagarte por los libros sin gritar, ¿Si? ¿Harías eso por mí? – Lo observo incrédula mientras le lanza una sonrisa de rompecorazones, y me quedo boquiabierta al ver a la treintañera totalmente embobada por los encantos del rubio.

Oh, Jesucristo.

-Si – La chica susurra al momento en que Justin quita la mano de su boca con los ojos muy abiertos y su cara embobada ignorando completamente mi rostro estupefacto.

Sin embargo, mi expresión cambia completamente al ver a Justin sacar una tarjeta dorada del bolsillo de su pantalón.

Eh, eso sí que no.

-Oye, oye, oye... ¿Qué crees que estás haciendo? – Pongo mis manos en mis caderas alzando una ceja mientras lo miro interrogante, él se detiene observándome levemente confundido.

-Uh... ¿Pagando? – El me mira con sus ojos mieles como si fuera lo más obvio del mundo.

-¿Y porque estas pagando unos libros que yo estoy comprando? – Pregunto de igual forma que él.

-¿Por qué te los estoy regalando? – Esta vez el me mira con el ceño fruncido mientras tiende su mano con la tarjeta hasta la chica, la arranco rápidamente de su mano antes de que la chica tenga oportunidad de pasarla.

-Olvídalo – Le digo poniendo mis ojos en blanco hacia él, el me mira boquiabierto sin poder creer lo que acabo de hacer y con una sonrisa triunfante le tiendo mi tarjeta a la chica.

-Ni se te ocurra tomar esa tarjeta – Le dice rápidamente a la chica señalándola y luego voltea su mirada molesta hacia mi – Devuélvemela – El tiende su mano abierta hacia mi mirándome completamente serio.

-¿Vas a pagar los libros? – Le pregunto.

-Por supuesto.

-Entonces olvídalo – Le guiño un ojo alegremente y le tiendo nuevamente mi tarjeta a la chica que no deja de mirar de Justin hacia mi sin parar tal vez preguntándose qué demonios está mal con nosotros.

Justin parece trastornado.

-Castor...

-Silencio rubio, nena, ¿Puedes cobr....? ¡Oye! – Protesto hacia Justin al momento que arranca mi tarjeta de mis manos, él sonríe triunfante mientras la sube sobre su cabeza mientras yo comienzo a saltar como una idiota tratando de alcanzarla.

-Solo paga con mi tarjeta, Castor, es un regalo – El me mira aburrido mientras yo lucho con todas mis fuerzas por alcanzar mi tarjeta.

-Para que sepas, rubio, odio los regalos – Y sin más remedio, hago lo que todos los bajitos tienen que hacer para defender su lugar.

Aplastar pies.

-¡Demonios, Castor, eso dolió! – Arranco nuevamente mi tarjeta de sus manos al verlo agacharse del dolor al momento de estrellar la punta de mi bota contra su pie, vuelvo a sonreír triunfalmente y le lanzo rápidamente la tarjeta a la chica cajera.

-Cóbrame los malditos libros antes de que deje sin dedos al chico – Le digo lo más amable que puedo a la chica tratando de verme un poco amenazante mientras la miro fijamente con ojos entrecerrados, ella me mira en shock por lo que acabo de hacer y rápidamente pasa la tarjeta cobrándose los benditos libros mientras me mira entre sorprendida y asustada.

Pff, puedo ser pequeña pero peligrosa.

HOLA CHICAAAAAAS, siento mucho tardar en publicar y que sea tan poco, prometi un maraton y lo cumplire en cuanto este libre, os lo prometo, solo para que sepan ya termine mis examenes finales y estoy a punto de graduarme de la secundaria :DDDD os amo un montoooooooooon, gracias por leerme <3 <3 <3

Belieber Dream ღ {JustinBieber} ©¡Lee esta historia GRATIS!