Capítulo 45: "No hay días del todo buenos"

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Capítulo 45: "No hay días del todo buenos"


"Dicen que el que juega con fuego se quema. Tu jugaste con el infierno y te atrapó el demonio."

Sonia:

Estaba agotada.

Necesitaba dormir unas veinticuatro horas como mínimo para recuperar la energía perdida ese día.

No había habido restaurantes caros, vestidos ajustados, gente presumida, rica y superficial, comida comprimida y en miniatura, ni camareras presuntuosas con sus vestidos de marca. Había sido, sin duda alguna, la mejor primera cita que podría haber tenido en mi vida viniendo de Jack.

Habíamos hecho locuras que solo a nosotros se nos podían ocurrir.

#Flashback

-         Sonia, lo digo por tu propio bien, el mío y el de los que se sentarán delante, por no decir a todo el mundo...-renegó Jack por duodécima vez en los últimos cinco minutos desde que le había dicho que quería subirme en la atracción más alta del parque, la cual daba la casualidad que era la montaña rusa más alta de Europa, el Shambala, justo después de comer.

-         ¡No pasará nada, venga vamos!-lo animé, haciendo pucheros. Me sostuvo la mirada por unos segundos, luego se rindió bajando la cabeza.- ¡Yay gracias!-exclamé abrazándolo.

-         No estoy de acuerdo, pero tú mandas...-se encogió de hombros, pasó su brazo por encima de mis hombros y nos encaminamos a hacer fila para subir en la atracción.

No había mucha gente porque era temprano aún, pero tuvimos que esperar una media hora, hasta que nos tocó finalmente. Dejamos las mochilas junto con el encargado de la atracción. Lo amenacé que si perdía algo, él perdería la cabeza y creo que le quedó claro.

"Claro que le queda claro, lo has amenazado"

¿Michael, eres tú? ¿Por qué tienes voz de tía?

"No tengo voz de tía, estás loca..."

¡Oh, conciencia de poca inteligencia! Siempre lo he estado...

-         Eres increíble...-negó Jack mientras nos sentábamos en el medio, con una sonrisa, sacándome de mi pelea mental.

-         Lo sé...-me encogí de hombros y el pasó su brazo por encima de ellos. La chica nos colocó los cinturones de seguridad.

Detrás había un grupo de chicos que no dejaban de chillar tonterías. Delante un grupo de chicas que parecían ignorarlos, ya que los comentarios iban para ellas.

-         ¡Quieres callarte, maldita sea!-le grité al tipo de atrás que no dejaba de gritarme en la oreja.- eres como una maldita mosca, a ver si te das cuenta de que esto no es tu casa y que molestas, aparte de que invades mi espacio personal, porque no sé si te has dado cuenta, pero esto es mi oreja-señalé mi oído derecho.- y tú estás chillando en él, cosa que no es muy agradable, más teniendo en cuenta que son las diez de la mañana, es sábado y que estoy por cometer un asesinato...-lo miré a los ojos con seriedad.

-         Definitivamente estás loca...-murmuró Jack a mi lado besando mi frente, con una sonrisa. El chico se había callado, porque sabía que tenía razón.

-         Solo he dicho la verdad...-me encogí de hombros y le di un pico. Aún sentía ese cosquilleo en el estómago con su roce, y como no era molesto, no me importaba sentirlo. Jack sonrió.

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