Introducción

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Aviso a los lectores que esta historia sólo estará disponible en Wattpad hasta el capítulo 5. Si la quieres leer completa, la puedes encontrar en Amazon Kindle y Booknet. ¡Gracias por el apoyo a mi trabajo!


Nicoletta Fioravanti se asomó por la ventana y vio a su hijo hablando con Cassie Slater en una pose relajada que le indicaba que allí, en ese preciso instante, y en ese preciso lugar, estaba totalmente a gusto. Su sonrisa iluminaba todo el jardín, a pesar del sol veraniego que golpeaba con fuerza este lado del planeta, y cuando vio que ella se empinaba en sus pies y le daba un beso sobre los labios, Nicoletta, Nico, para los amigos, suspiró.

—¿Pasa algo? —le preguntó su marido entrando a la estancia. Estaba en mangas de camisa como concesión al calor, lo que no le restaba elegancia, ni atractivo.

Nico volvió la mirada a su hijo, observando que Cassie se sentaba en el lado del conductor y William ocupaba el otro asiento.

—William saldrá con esa chica.

—Esa chica —repitió Owen mirando a su esposa elevando una ceja.

Al principio, cuando Cassie, su hija y Frank llegaron con sus maletas, Nico los había atendido con mucha amabilidad, pero luego vio que Cassie y William se hacían cada vez cercanos y ella, al contrario, había tomado distancia.

—Es la hermana de Samuel Slater —le recordó Owen—. Te he hablado de él.

—Ya lo sé.

—¿No te agrada?

—No lo sé —dijo ahora mordiéndose el labio—. No quiero sonar clasista, esnob, o remilgada, pero... No creo... que sea la adecuada para Will.

—¿Por qué no? ¿Por su educación, cuna, o el hecho de que es madre soltera? —Nico bajó la mirada.

—Estoy siendo horrible ahora mismo, ¿verdad? Discriminando una chica por algo que no es su responsabilidad—. Owen sonrió. Sí, su esposa tenía sus momentos remilgados, pero también, muy pronto, reconocía sus errores y los corregía—. La aceptaré si ama a mi hijo como él merece ser amado. Y la ayudaré en todo lo que necesite para convertirse en una adecuada señora Walton...

—Te estás apresurando. Tal vez todo sólo quede en un coqueteo de verano—. Nicoletta volvió a asomarse por la ventana, aunque el Porsche de su hijo ya no estaba allí.

—No me había dado cuenta... de que el asunto me preocupa. Algún día mi hijo se enamorará y se casará. Le prometimos que no le elegiríamos esposa, pero ahora estoy angustiada porque su elección sea la mejor.

—Lo será. Es un chico listo. Y por ahora, demasiado joven, así que déjalo en paz; no se casará a sus veintidós.

Nico sonrió mirando a su marido, y el teléfono de él sonó apartándolo de su lado. Ella tenía mucho que hacer también, recordó entonces, y se internó en su pequeño estudio frente a su laptop para ocuparse de ciertas cosas.

El tiempo se le pasó volando, y aquella llamada hizo que su corazón latiera en su pecho con una fuerza dolorosa. Su hijo se había accidentado y estaba en un hospital.

Se reunió en la entrada con Owen, y con prisa buscó al médico encargado.

La noticia de la muerte de Cassie cayó sobre Nicoletta como una cubeta de agua helada. Ella había perdido la vida bajo su cuidado, bajo su custodia. Una joven hermosa y llena de vida y salud de repente se había ido de entre los vivos, y aunque en el fondo de su alma sentía un pequeño alivio porque su hijo hubiera sobrevivido, algo le decía que no sería así del todo, que había una posibilidad de que su hijo ahora se enfrentara a la culpa del sobreviviente.

Y no se equivocó.

Su hijo, un chico que, al haber sido criado en el amor, la abundancia y los cuidados se había convertido en alguien divertido, alegre, optimista, de repente era taciturno, melancólico, y a veces hasta algo sombrío.

Ahora se arrepentía de haber dudado de Cassie como posible esposa para William, de haber encontrado pegas en su origen, educación, cuna...

Ahora rezaba porque su hijo volviera a ser el mismo de antes. No importaba cómo, no importaba gracias a qué o quién.

Cassie tenía el cabello castaño, así que intentaba emparejarlo con castañas.

Cassie era una chica sencilla, así que cuando descubría la sencillez entre algunas jóvenes, de inmediato la fichaba como posible candidata.

Nunca había tenido ese afán de madre casamentera, pero algo dentro le decía que la tristeza de su hijo se desvanecería si por fin encontraba el amor. Una esposa y unos hijos llenarían de luz su apagado corazón.


N/A: Ansiosa de leer sus opiniones

El mundo en tus besosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora