Capítulo 29: "Estoy enamorada de William".

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-¿Qué te pasa Alli? -ella me miró con los ojos inyectados en sangre. Me acerqué a ella y me senté. Le acaricié su pelo castaño claro.

-No me dejan en paz... -susurró al tiempo que sollozaba.

-¿Quiénes no te dejan en paz?

-Olivia y Tabitha -susurró. Y recordé. Las chicas que... Las putas gemelas pelirrojas que se acostaban con Luke. Mejor dicho, unas de las putas gemelas pelirrojas que se acostaban con Luke.

-¿Qué pasa con ellas? -mi hermana tragó saliva.

-No quiero ir nunca al instituto porque me insultan, y me pegan -abrí bien los ojos-. Me dicen que estoy gorda... -sollozó-. Y como William no me hizo caso, y ningún chico me hace caso, pensé que tenían razón... -volvió a sollozar y la abracé. Le acaricié la espalda al tiempo que mis ojos se empañaban-. Quería ser como Luke... -la miré a los ojos.

-¿Estás loca? Luke es un puto, un puto que nos abandonó. No intentes parecerte a él porque tú eres mucho mejor persona de lo que tu hermano puede llegar a ser... Alli... ¿Eres bulímica?

-Sí... lo soy. Pero, ¿en serio piensas eso de mí?

-Eso y más Alli. Eres mi hermana, y nunca vas a dejar de serlo mi vida -dije acariciándole el pelo. Después, ella me volvió a abrazar.

-Siento haberte intentado quitar a William... Sé que sois felices, y no me perdono que os haya intentado hacer daño.

-No importa, de verdad -susurré-. Lo que importa es que estás bien. Y que recuerdes que nunca te voy a dejar sola, no te va a pasar nada malo... -en ese momento, recordé aquella noche, con Luke...

Flashback

   Me levanté con sudores en la cara. Esos malditos monstruos no me dejaban en paz. Me atormentaban siempre los sueños. En ese momento, Luke, mi hermano de tan solo nueve años, vino hasta mí. Era rubio oscuro por esas edades, y sus ojos azules relucían fuertemente.

-¿Qué ha pasado? -me preguntó acariciándome la mejilla-. ¿Los monstruos otra vez? -asentí con la cabeza-. Seguramente te hayas despertados por los llantos de Alli -mi hermana tenía dos años y medio por esas fechas, yo tal vez cuatro-. No pienses en esos monstruos -se acostó a mi lado-. Estoy yo, nunca te voy a dejar sola. No te va a pasar nada malo...

Fin Flashback

-Ahora, vamos abajo, venga -le dije. Asintió con la cabeza y nos levantamos. Le aparté las lágrimas-. Levanta la cabeza, princesa, que si no, la corona se te cae -me sonrió, y nos abrazamos. Pasé mis manos por su pelo, y después, nos separamos. Salimos de nuestra habitación, y bajamos al salón. Me senté al lado de Riley y Danna, mientras que Alli se fue con Louis.

-Hola -dijo bordemente Riley.

-Hola... -susurré. Jugueteé con mi camiseta-. ¿Queréis salir esta noche?

-He quedado con Cameron -dijo secamente Danna.

-Y yo con Nash -contestó Riley.

-Ah... ¿os pasa algo? -les pregunté arqueando una ceja.

-No -dijo Riley sonriendo, y se notó que falsamente.

-Os conozco lo suficiente para saber que os pasa algo...

-¿Tal vez ahora pasas más tiempo con William y te has olvidado de nosotras? -dijo de repente Danna. Arqueé una ceja.

-No me he olvidado de vosotras...

-Sí te has olvidado. Llevamos sin hablar contigo... No recuerdo cuando fue la última vez. Y todo esto pasa porque pasas tanto tiempo con el pollo asqueroso que te has olvidado de nosotras -después, Riley se levantó y se fue.

-Tienes que reconocer que te estás pasando con William -después, se levantó Danna. Miré un mechón de mi pelo, y después, me fui hacia arriba.

   Entré en mi habitación, y después al cuarto de baño. Me quité toda la ropa, me duché. Toda el agua artificial cayó por mis hombros, relajándome. ¿En serio las estoy olvidando? ¿Paso más tiempo con William de lo que debería? ¿Y tiene razón Louis? ¿Me estoy enamorando de él? Sí, lo estoy. Oficialmente, estoy enamorada de William. Salí de la ducha, y enrollé una toalla en mi cuerpo. "Rápidamente", me alisé el pelo. Después, salí del cuarto de baño, cogí mi camiseta de manga corta gris que pone Nueva York, y mis pantalones cortos rotos junto con mis sandalias. Cogí mi móvil y bajé. Estaba Louis solo viendo la televisión.

-¿Y las demás? -le pregunté sentándome a su lado.

-Alli se ha llevado a Phoebe y a Daisy a darse una vuelta. Mis padres de viaje, y Danna y Riley se han ido con Cameron y Nash -dijo Louis rápidamente.

-Ah -dije alcanzando una galleta de encima de la mesa. Miré la televisión. Estaban las noticias-. ¿Desde cuando tú ves las noticias?

-Desde que... -le pegó un mordisco a su galleta-. Da igual -dijo con la boca llena.

-No, ahora me lo cuentas -le pegué un mordisco a la mía.

-¿No te has dado cuenta de que ya no te llamo bicho? -pensé un poco. Desde que vine a Londres no me lo decía. Y había pasado casi un mes, estábamos a veinte de julio.

-Sí -le contesté-. ¿Qué pasa con eso?

-Pasa que ya no te lo digo porque es el mote que tiene Danna para ti -arqueé una ceja.

-¿Desde cuando te importa lo que digan los demás? -le di un mordisco a mi galleta-. ¿Desde cuando te importa lo que diga Danna? -Louis agachó la mirada. Intenté buscar sus ojos. Pero... En ese momento, lo supe-. ¿Estás enamorado de Danna?

-Hasta las trancas -contestó de repente Louis.

-¿Y Eleanor?

-He terminado con ella -me dijo-. Estoy enamorado de Danna como tú de William.

-Como yo de William... -repetí. Mi primo me miró con sus brillantes ojos azules-. Sí, estoy enamorada de William.

-Lo sé... ¿Por qué no se lo dices?

-Me va a dejar... Vamos a dejar lo que sea que tengamos. Él no cree en el enamoramiento, y mucho menos en el amor.

-Yo creo que contigo puede creer lo que sea -susurró.

-¿Me das el número de Sarah? -arqueó una ceja, y después, asintió con la cabeza-. Me ha contado su secreto...

-¿En serio? -pregunto arqueando una ceja. Asentí con la cabeza-. Vaya... No pensaba que te iba a decir lo de Abbey...

-Pues me lo ha dicho...

-¿Y no te has quedado un poco flipada? -arqueé una ceja, mientras guardaba el contacto de Sarah-. Bueno... No un chico se enamora de su hermana diez años mayor todos los días -abrí la boca. ¿Qué?

-¿Qué? -dije levantándome-. Eso no me lo ha dicho -Louis se tapó la boca corriendo.

-Ups...

-Llévame hasta casa de William.

-¿Qué?

-Ya me has oído -le dije. Le tendí sus llaves del coche, y salimos de la casa. Iba dispuesta a hablar con  William, y no me iba a ir de su casa hasta que él pensara contarme la verdad.


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