Viaje de casados

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Advertencia: esta novela no tiene ningún tipo de sentido, no te molestes en buscarlo porque al igual que la primera parte, no lo tiene. Aún así te invitó a leerla y reírte un buen rato. Disfrutadla!!

     —Cariño, ya estoy en casa —me dijo desde el umbral de la puerta.
 
   Al oírle entrar, salí de la cocina para ver cómo colgaba su sombrero y la chaqueta en el perchero de la entrada.

   —Oh, deja que te ayude, debes estar agotado de tanto trabajar.

   Me acerqué a Logan y le quité el maletín de las manos. Me respondió con un leve beso en los labios.

—¿Qué hay de cenar? —quiso saber mientras se desanudaba la corbata.

  —Tu plato favorito, cariño.

  Sonrió complació y caminó a mis espaldas hasta que llegamos a la cocina. El sonido del horno nos alertó de que la cena ya estaba lista. Mientras Logan tomaba sitio en la mesa circular, yo sacaba con dos manoplas la lasaña recién hecha.

  —Umm huele de maravilla —añadió con los ojos cerrados y moviendo las aletas de la nariz.

  Dejé la lasaña en la mesa y me dispuse a pasar un servilleta por el cuello de mi maridito para que no se manchara.

  —Que aproveche, cielito.

Comenzó a comer como si no hubiera un mañana. Me alejé de la mesa y me apoyé contra la pared. Día tras día y siempre el a misma rutina. Él volvía de trabajar y engullía la cena que con tanto amor yo le cocinaba.

  —Hoy ha sido un día muy largo —comenzó a decir con la boca llena—. Me han fundido a papeleo y la comida que me preparastes para llevar estaba rancia. No sabes hacer nada bien, ni si quiera puedes lavar mi traje como Dios manda. Y luego Suzane se me a vuelto a insinuar, mi secretaria es muy atractiva y como sabrás tú ya te me estas quedando vieja.

  ¡No! No. Giselle despierta, despierta. Eoooooo. Un momento... ¿Estó está sucediendo de verdad? ¿Mi matrimonio se ha convertido en uno machista de los años treinta? ¿Logan se ha cansado de mí?

   —¡Despierta! —oí su voz como un eco lejano que se alejaba más y más de mí.

  —¿Logan? ¿Eres tú?

  Y entonces solté un chillido de terror. Me levanté de golpe con el corazón desbocado. Había sido un sueño, un maldito sueño, nada más.

  —Ehh, amor, ¿estás bien? —me preguntó preocupado. Logan me miraba con el ceño fruncido desde la otra punta de mi cama. Alargó la mano para tocarme.

   —No me toques —le rechacé aún asustada.

  —Has tenido una pesadilla, Giselle.

  Cogí aire una y otra vez hasta que me tranquilicé. Dejé que me rodeara con sus brazos acunandome como una niña pequeña.

  —¿Qué hora es?

—En una hora tenemos que salir para llegar a tiempo al aeropuerto.

  Ya casi me había olvidado de que nos íbamos a Hawaii. Unas vacaciones sin padres ni complicaciones, madre mía.

  —¿Tan pronto? ¿Pero si es de noche? ¿Cómo nos vamos a ir a estas horas? —comencé a gritarle como una histérica.

  —Joder, Giselle. Ya me advirtió tu madre de lo nerviosa que te pones a la hora de viajar y más si es en avión.

  Como odiaba que mi madre cotilleara con mi maridito a mis espaldas. Se contaban de todo como marujas sin vida social. Incluso mi madre le contaba anécdotas sobre mi infancia dejandome en evidencia.

  —He cambiado de opinión, no quiero ir a Hawaii.

   Logan abrió los ojos de par en par.

  —¿Te hechas atrás a última hora? ¡¡¿Cuándo ya esta todo pagado?!!

  Asentí sin remordimiento alguno.

  —Sabía que esto ocurriría —se dijo a sí mismo—. Así que voy a tomar medidas.

  —¿Qué?

  —Nada, cielo, tu sigue durmiendo —su comportamiento parecía sospechoso, muy sospechoso.

  Me tumbé de nuevo sobre mi cama cerrando los ojos.

  —¿Tienes sed? —me preguntó tendiendome un vaso de agua.

  Lo cierto era que notaba la garganta reseca. Me bebí el vaso que mi maridito me hizo tragar hasta la última gota. Cogí aire limpiandome las gotas de agua de la boca.

  —Graciaass....

   —Shh, duermete, Giselle.

  —T-tengo.. Mucho sueñoooou. ¿Estás seguro de que solo era agua?
 
    Sentí que mis párpados me pesaban y mucho.

  —Shh, es un calmante. Lo siento, pero dentro de unas horas te despertaras y estaremos volando en un avión muy lejos de este maldito pueblo.

  —Cuando me levante te voy a matar.

  Luego todo se volvió oscuro, muy oscuro. Logan Weels preparate para morir.

    
    ¡Hola! Bueno... Me encantaría saber que tal esta como principio. Os quiero

 

 
 

 

 

  

Yo Os Proclamo Enemigos (YODE-2)¡Lee esta historia GRATIS!