CAPITULO 28

7.2K 399 143
                                    

El teléfono de la salita empezó a sonar.

Me levanté del sillón en el que llevaba tumbada toda la tarde.

-¿Diga?- lo cogí.

-Hola Brooke, necesito que prepares al chico de la habitación ocho- dijo Oliver

Pero ¿para qué? -

- ¿Para?- le pregunte confundida.

Nunca me habían hecho de preparar a alguien.

-Tiene que hablar con su abogado, temas policiales-

¿Temas policiales? ¿Pero aquí que pasaba?

-Vale, ahora lo preparo-

-No le pongas la camisa de fuerza si no es necesario, no suele ser agresivo a las visitas, tienes que bajarlo a la planta -1 -

-Vale-

-Dentro de 20 min o así- me aviso

-Vale, allí estaremos- le colgué el teléfono.

Pues nada, otra vez con Hudson.

Referido a lo que paso ayer...

Pasaron muchas cosas.

Demasiadas.

Nunca pensé que diría algo así.

No tenía prevista esto, sentir esto con él.

Se que está mal

Porque desde un principio nunca me espere que pasara esto.

Pero me siento muy bien con él.

No se cuanto tiempo estuvimos ayer, besándonos, acariciándonos...

Lo único que sé es que lo disfrute, disfrute cada beso que nos dimos.

Esto me lo estaba poniendo aún más difícil, pero joder, como me gustaba.

Y creo que el siente lo mismo, aunque me podría equivocar.

Estuve toda la noche durmiendo con él, hasta esta mañana, que me ha despertado.

Nunca me hubiera esperado levantarme al lado de un psicópata, dentro de un psiquiátrico, la verdad.

Pero para todo hay una primera vez, y no ha estado tan mal.

Me he levantado de buen humor y todo. Y mira si es raro.

Después de irme, no he vuelto a hablar con él.

Me da cosa hablar, después de lo que paso y de lo que podía haber pasado si llega a haber antibombos, como dice él.

Me levanté y me fui directa a su habitación.

-Hudson- lo llame.

No me contesto.

-Hudson- llame también a la puerta.

-Ehh, ¿qué? - sonó adormilado.

-Necesito que te pongas medio decente-

-Me vas a llevar a una cita, cariño-

-Calla loco-

-Ayy, que dañas mis sentimientos-

Me reí y empecé a abrir la puerta.

-Oye que estoy semidesnudo- se taco con la sabana que tenía.

-Ayy perdón- me gire abrumada.

Se empezó a reír.

-No pasa nada tonta, como si no lo hubieras visto antes-

Llevaba razón.

SENTIRDonde viven las historias. Descúbrelo ahora