CAPITULO 25

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Estaba llevando a Hudson cuando de repente el ascensor se abrió.

No se ni como lo hicimos, pero nos metimos dentro de la sala antes de que nos vieran.

Mire a Hudson y lo empuje para mas adentro de la sala.

En un pico de la habitación.

¿Quién cojones era?

Ay la madre.

Me van a despedir y encima me van a llevar a la cárcel o algún lado.

Ay no coño.

La madre que me trajo al mundo.

Me dirigí fuera.

Y ahí tan pancho estaba Damon.

Definitivamente la hemos cagado.

Iba con su abrigo naranja butano y con los cascos.

No se enteraba de una mierda.

Me puse en la puerta para que no viera nada.

-Hola- le salude lo mas amable posible, aunque por dentro me estaba dando ganas de pegarle una patada y mandarlo donde cristo perdió las chanclas.

Me miro y se empezó a quitar los cascos. Se los dejo colgados en el cuello.

-Hola, ¿que guapa no? -

Ya se que soy guapa, gracias, Damon.

-Gracias- le sonreí falsamente- ¿que haces aquí? -

-Se me a olvidado una cosa y no tenia nada que hacer, así que he dicho, me voy un rato con Brooke-

Qué maravilla de plan

-Que bien- dije irónicamente.

-Bueno pues...- empezó a dirigirse a la sala.

Lo pare, le puse las manos en el pecho.

Me miro sorprendido.

-¿Que pasa?- se rio – has secuestrado a alguien y lo tienes aquí?-

-Acabo de secuestrar a Marisol, la tengo aquí haciendo ganchillo-

Marisol era una señora de unos 82 años que estaba en la planta 2 y algunas veces se desviaba.

Tenía alzhéimer y alucinaciones bastante frecuentes, así que sus hijos la internaron aquí cuando empecé a trabajar, hace unos meses. Es super maja la mujer, pero es un poco cotilla, y alguna vez se ha presentado aquí, cuando subían el carro de la comida.

Mas de una vez Damon y yo, la hemos tenido que acompañar abajo para que volviese a su planta.

Damon se empezó a reír.

Yo hice lo mismo, aunque no me estaba riendo por dentro ni un pelo.

Damon se alejo un poco de la puerta y cerro el ascensor que parecía que no estaba cerrado.

Se giro y empezó a pasar la tarjeta para que se cerrara.

Entonces note que alguien me tocaba el muslo.

Baje corriendo la mirada.

Hudson estaba de cuclillas a mi lado.

Le empecé a dar suavemente con el pie para que se fuera.

Pero el tío se desequilibrio y se tambaleo.

Se sujeto de mis piernas y casi me caigo.

-Eres imbécil- le susurre, mientras que miraba a Damon peleándose con el ascensor.

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