CAPITULO 11

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Llegamos a una puerta que ponía 'DUCHAS MASCULINAS' en un cartel en medio de la puerta.

Tuve que pasar la llave para entrar.

La puerta se abrió.

Olía a limpio

Pero daba mal rollo

Eran unas duchas como las del vestuario.

Grandes, separadas por unas paredes de ladrillos, con cestos de ropa a los lados y bolsas.

Y yo que hago.

Colgado en la pared había unos productos, supongo que seria gel y poco más, estaban en unas bolsitas en modo individual.

Hacia frio.

O por lo menos yo estaba helada.

Por suerte o por desgracia estábamos solos allí.

-¿Que sueles hacer? - le pregunte

-Bailar con mis amigos imaginarios-

-Hudson- le llame la atención

-Se rio-

-Despelotarme-

Mejor no le pregunto más.

-Bueno mas bien me despelotan, porque normalmente estoy atado de pies y de las manos-

-¿Pero es que te tengo que duchar, duchar? -

-Si quieres podemos hacer otras cosas-

Me miro con su mirada pervertida.

Rodé los ojos.

-Si no estas con nadie, ya puedo hacer los comentarios- se rio

-Eso no lo sabes-

Era obvio que llevaba razón

-Mira si tuvieras novio- hizo una pausa – o novia hubieras dicho algo antes. Pero no lo has dicho así que significa que no tienes nada. -

Me había manipulado.

- ¿Me has manipulado? -

-Solo he hecho afirmaciones que no sabían si eran ciertas, pero que tu sola me las has confirmado con tu silencio- me sonrió acercándose a una ducha.

- ¿Bueno me puedes quitar la ropa? - me soltó.

-Mira Hudson, te lo digo claro. No me apetece verte desnudo-

-No sabes lo que te pierdes listilla-

- ¿Me prometes una cosa?- le dije

Me miro raro.

-Dime-

-Si yo te quito esto- les señale a las esposas- te vas a duchar tu solo, y sin hacer nada malo? -

-Si señorita- me sonrió

Esperemos que no pase nada.

-Vale- me acerque a él.

-Me lo prometes? O si no te cojo la cabeza y te pego un golpe contra la pared-

Un poco agresiva, si soy

-Te lo prometo, solo que hay una cosa que no se si pueda prometértelo-

-¿El que? -

Me miro a los ojos unos segundos, pero no dijo nada, y entonces bajo su mirada a mis labios.

La madre santa.

Aparte la mirada.

-Creo que te has dado cuenta- dijo y me puso las manos atadas mas cerca para poder quitárselas.

SENTIRDonde viven las historias. Descúbrelo ahora