Eran las nueve y media de la noche, justo cuando Jimin salía de su cuarto después de un relajante baño que buscaba disipar la pesadez del día. Pensaba en echarse en su sofá y ver alguna serie o película cuando alguien llamó a la puerta, interrumpiendo sus planes.
— ¿Se olvidaron algo? — frunció el ceño Jimin, mirando a su alrededor mientras se ponía de pie. — Si está aquí es mío, lo siento… — calló de inmediato al abrir la puerta y ver a la persona del otro lado.
El chico pelinegro le sonrió, una sonrisa familiar y un tanto burlona. Era una sonrisa que Jimin conocía bien.
— En verdad eres un adicto a la comida rápida, ¿no? — bromeó el chico.
— Jaebum — sonrió Jimin, tomando las bolsas de comida rápida que Jaebum le ofrecía. Entró a su apartamento para ir por su cartera. Solo era su primo.
Jaebum trabajaba los viernes cubriendo a un amigo en un restaurante de comida rápida. No lo hacía por el dinero, sino porque no tenía qué más hacer con su miserable vida llena de lujos.
— No es que no sepa cocinar, es que…
— No tienes tiempo — se burló Jaebum, recibiendo el dinero de Jimin. — No molesta si eres tú, Park. A decir verdad, es divertido venir aquí y ver tus lindos pijamas.
— Estaba ebrio — hizo un pequeño puchero Jimin, avergonzado por su atuendo.
— ¿Vistes de dinosaurio cuando estás ebrio? — rió Jaebum al ver el pijama de dinosaurio. Jimin se sonrojó — ¡Disfruta tu comida, primo! ¡Nos vemos!
— Saludos a tu novia.
— No se los daré.
— ¡Sabes que le agradó más que tú! — gritó Jimin al verlo alejarse por los pasillos.
— Es una lástima, ¡no eres heterosexual!
— ¡Pero puedo ser bisexual por ella! — lo molestó Jimin, y Jaebum solo negó, sacándole el dedo medio, lo cual hizo reír a Jimin.
Cerrando su puerta con una pequeña sonrisa, Jimin iba a disfrutar de su pedido hasta que recordó que le había prometido a su madre invitar a Jaebum y a su novia a almorzar.
Pero en el momento en que Jimin abrió la puerta para cumplir con su promesa, se encontró de frente con alguien más, alguien que estaba a punto de tocar la puerta pero en su lugar, la persona tocó su la frente un par de veces, sorprendiéndolo por completo.
— ¿Qué… qué crees que haces? — dijo Jimin, molesto y sorprendido, apenas capaz de balbucear.
Jungkook finalmente abrió sus ojos, y lo observó allí, de cerca. Sus ojos se encontraron, el aire cargado de tensión.
Ambos se observaron el uno al otro, el silencio llenando el espacio entre ellos.
— Hola — sonrió Jungkook, pero Jimin no correspondió. La sonrisa de Jungkook era cautivadora, pero Jimin se sentía aún aturdido por la sorpresa. — Park… — comenzó Jungkook, su voz suave pero expectante.
— Lo admito… comí demás, y mamá dice que cuando eso ocurre comienzas a alucinar — sonrió tontamente Jimin, intentando convencerse a sí mismo de que Jungkook era una alucinación provocada por la indigestión — No eres real — negó, a punto de cerrar la puerta, pero el pie de Jungkook se interpuso, impidiéndole hacerlo. Jimin frunció el ceño, sorprendido. — Carajo… ¿esto es 3D? — susurró, sus ojos azules brillando de la impresión. La incredulidad lo embargaba.
— ¡Jimin! — exclamó Jungkook, su voz cortando el silencio.
— Hasta puede gritar alto… wow — susurró Jimin, aún anonadado. La realidad parecía estar distorsionándose ante sus ojos.
Jungkook lo miraba incrédulo. ¿Qué no se suponía que el tonto era él? Suspirando, ingresó al departamento, haciendo retroceder a Jimin, quien aún lo miraba anonadado. Jungkook no esperaba recibir una bofetada tan repentina.
— ¡¿Qué carajos?! — gritó Jungkook, la sorpresa y la confusión pintada en su rostro.
— ¡Tú! — señaló Jimin, dando un paso atrás. — No, no, no… — intentó correr, pero Jungkook lo detuvo, rodeando su abdomen con un brazo.
— Jimin… — comenzó Jungkook, intentando hablar, pero Jimin lo interrumpió.
— ¡Aléjate!
— Park, escucha, yo… — intentó explicar Jungkook.
— ¿Qué haces aquí? ¿Cómo es que estás aquí? ¡¿Por qué estás aquí?! — las preguntas se atropellaban en la mente de Jimin, la confusión y la ira mezclándose en un torbellino de emociones.
— Si me dejaras hablar, podría explicarme… — insistió Jungkook, intentando calmar la situación.
— ¡Voy a matarte! — gritó Jimin, dando media vuelta y lanzándose tras Jungkook.
Digamos que fue así como Jungkook, quien había ido con un romántico discurso para llegar a la reconciliación, terminó corriendo por su vida lejos de Park Jimin, quien lo perseguía como un maniático con ganas de ahorcarlo. El romántico discurso se había convertido en una frenética huida.
— ¡Déjame hablar! — pidió Jungkook, jadeando en su huida.
— ¡Hablas ante Dios! ¡Pero en el cielo! — amenazó Jimin, su risa mezclada con la furia.
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SOY TU CITA|• KOOKMIN ✓✓ .
General FictionJeon Jungkook, acostumbrado a las citas con atractivas mujeres que lo contrataban para una velada romántica, jamás imaginó que al llegar al lugar acordado encontraría a un adorable chico, Jimin, quien, tras una apuesta y un engaño, lo había contrata...
