Un principio

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Ellos caminan hasta que los tenemos delante, no puedo evitar mirarles, ellos nos miran asombrados por encontrarnos en tal situación y nosotros a ellos por lo mismo.
Llevan armas por todas partes, colgadas de los hombros , en los pantalones y sujetan una arma cada uno.
Están manchados de hollín y barro. Pero a la vez están impecables, resuman poder y autoridad. Bueno, ellos han hecho esto. Ellos han logrado entrar en la ciudad. Ellos han atacado a quien les ataca.
Grace al ver a Ally suspira aliviada.
-Veo que estás bien. -Nos mira a Evan y a mi. -Ahora íbamos a convocar un grupo para ir a rescatarla. -Evan tensa la mandíbula.
-Os dije que esperarais. -Replica mirándoles a los dos, alternativamente. Grace se encoge de hombros.
-Y yo te dije que no lo haríamos. Han atacado a Chersmille. Dylan está debatiéndose entre la vida y la muerte. La gente quiere justicia. Y aunque yo no los respaldara iban ha hacerlo igual. Así que no podía esperar eternamente a que tu te decidieras. -Le espeta. Evan, no le dice nada. Solo se dedica ha hacer caminar a Jonathan, alejándolo de todo el caos. Le sigo con la mirada y veo como Alex al reparar en ello, se acerca corriendo. Mira a Jonathan con cautela y intercambia algunas palabras con Evan. Alex asiente y se lleva a Jonathan con él.
Seth me dedica una mirada.
-¿No te importa? -Pregunta mientras que con la cabeza señala por donde se están llevando a Jonathan. Sacudo la cabeza.
-Secuestró a Alison, lo merece. -Escupo con veneno. Mi hermana me aprieta la mano. Y yo le devuelvo el apretón.
-¿Y el otro? -Pregunta tenso Seth. Supongo que se refiere a Walker.
-Evan le ha disparado. Está muerto. -Seth suelta un suspiro.
-Después de tanto...-Murmura.
-¿Qué estáis haciendo, exactamente? -Le pregunto a Grace. Ella me dedica una mirada.
-Tenemos a millones de personas atacando a las ciudades. Queremos hacernos con el gobierno. Y derrocarlo. Cambiar las leyes, nos llevará tiempo. Pero lo conseguiremos. -Sonríe emocionada. -No mataremos a quien no lo merezca, pero tenemos que crear confusión, hemos colocado bombas. -Me explica. -Hay bombas, en el centro de la ciudad. Te lo digo por si tienes algún amigo o... -Ella no ha terminado de explicarme todo, cuando yo ya me he puesto a correr en dirección donde ella dice haber colocado las bombas.
Shelly.
Shelly vive en el centro. Si no llego va a morir.
No soportaré otra muerte.
Corro como si se me fuera la vida en ello. Cuando llego miro a mi alrededor desorientada. A diferencia de la mayor parte de la ciudad, esta está silenciosa e inquietante. Golpeo con fuerza la puerta de Shelly, pero nadie me abre.
-¡Shelly, soy Noah, abre! -Grito sin dejar de aporrear la puerta.
-¿Noah? -Oigo un susurro detrás de la puerta.
-Si, Shelly corre abreme. -Le apremio.
-¿Estás sola? -Pregunta. Suspiro con frustración.
-Si, abre. -Ella abre la puerta y me mira asustada. La cojo de la mano y la arrastro fuera de su vivienda.
Ella pone resistencia.
-¡Sueltame! -Me grita. Me doy la vuelta sorprendida.
-Shelly, hay bombas por esta zona. Tenemos que salir de aquí. Shelly, por favor. -Suplico presa del pánico. Ella parece procesarlo, pero después asiente y se acerca a mi. -¿Y John y tus padres? -Pregunto. Ella se encoge de hombros, preocupada.
-No los he visto desde esta mañana, han ido a comprar y aún no han vuelto, la gente tiene miedo se han encerrado en sus casas y yo he hecho lo mismo. -Asiento. La cojo de la mano y la arrastro.
Corremos y mientras lo hacemos se produce una explosión a nuestra derecha. Caemos, y rodamos por el suelo, desorientadas. Me muevo dolorida y miro a mi alrededor. Toso humo y busco con la mirada a mi mejor amiga. La veo moverse también. Tose y escupe.
-Vamos. -Ordeno. Me levanto y la ayudo a incorporarse. Ella me mira y asiente. Nos ponemos de nuevo a correr, con menos intensidad que antes, ya que la explosión nos ha dejado tocadas, a lo largo de la calle se producen otras tres explosiones más. Trozos de madera y de hierro nos arañan los brazos y la piernas. Los cristales nos hacen cortes, pero seguimos corriendo. Apenas oigo nada que no sea un pitido, y espero que las explosiones no me hayan dejado sin tímpano. No veo cuerpos, no veo a gente y lo agradezco. No se si la falta de cuerpos es porque no hay nadie en esta zona o es porque la explosión es tan grande que desintegra a los ocupantes de las casas. Espero que sea la primera opción.
Cuando llegamos al final de la calle, nos detenemos para procesar por donde seguir, pero al decidir ir por la derecha, no lo hacemos a tiempo y se produce otra explosión. Esta más fuerte y de mayor intensidad. Vuelo por los aires unos segundos antes de aterrizar en el suelo, con un golpe seco y doloroso.
Noto cristales y fragmentos de cosas clavándose en todas las partes de mi cuerpo. Haciéndome temblar de dolor. Me muevo con agonía, intento levantarme pero no puedo. El humo a mi alrededor es espeso cosa que me hace toser con fuerza. Y a cada tos, mi cuerpo se estremece. Ruedo por el suelo para apartarme del sitio donde he aterrizado. Con mucha fuerza de voluntad me levanto como puedo. Mi ropa está destrozada y rota. Tengo arañazos por todas partes, el rojo es abundante. Y también el negro de hollín. Estoy llena de polvo. Toso y escupo mientras miro a mi alrededor buscando a Shelly. La veo a unos metros de mi, apenas se mantiene de pie, igual que yo. Y parece buscarme entre el humo.
-Shelly. -Digo su nombre, vuelvo a toser y ella se acerca a mi con lentitud y dolor.
-¿Estás bien? -Pregunta. Asiento. Volvemos a ponernos a caminar. Cuando llegamos a la calle del lado, nos detenemos sorprendidas. Hay mucha gente. Y la mayoría son soldados del ejercito, armados. Cuando nos ven se acercan a mi.
Yo retrocedo. Asustada.
No estoy en condiciones para luchar.
-¿Estáis bien? -Pregunta el soldado que llega a nuestro lado. Shelly asiente.
Él me dedica una mirada. Hasta que le veo reparar en algo. Levanta su arma y me apunta.
Su rostro pasa de preocupación ha determinación.
-¿Eres la hija del sargento Cooper? -Pregunta. Proceso la situación.
Hay como más de treinta soldados, mirándome esperando la respuesta.
El tipo que tengo delante apuntándome, espera que le responda si soy la hija de su sargento.
Cosa que podría salvarme o matarme.
Se supone que si soy su hija él no debería de estar apuntándome. No debería, pero lo está haciendo.
Trago saliva y asiento.
-Lo soy. -En cuestión de segundos me tienen rodeada. Dos me cogen del brazo y el soldado del principio sigue apuntándome.
-¡¿Qué hacéis?! -Grito cuando empiezan a arrastrarme. Shelly grita algo, pero no la oigo.
Los solados empiezan a arrastrarme hacia la frontera.
Me resisto, y me muevo. No voy a dejar que me inmovilizan de esta manera.
Cuando llegamos a la frontera, de vuelta donde he dejado a Evan en el principio. Me fijo que la puerta de metal que da al bosque, al exterior, está abierta, cosa que parece extraño ahora, cuando llevo toda la vida viéndola cerrada. Me doy cuenta de que los soldados aun están maniatados en el suelo. La gente va de un sito para otro.
Localizo a Evan.
Parece tenso y habla en susurros con un chico al que no había visto nunca, debe de ser de los que han venido de Cherwood o Chersmille.
A su lado esta parada Ally, cogiéndole con fuerza la camiseta. Él le acaricia el pelo y le dice algo. Ella asiente, pero no deja de estar asustada. Entonces reparo en la bolsa de deporte que hay a su lado.
Evan levanta la mirada y me mira fijamente. Suspira aliviado, hasta que repara en que me están apuntando con varias armas de fuego.
Saca rápidamente una pistola y les apunta. En cuestión de segundos hay un montón de personas apuntando a los soldados que me han traído.
-¡Soltadla! -Grita Evan. A mi lado se posiciona el soldado que me había apuntado al principio.
-Dadnos al sargento Cooper, y os la devolveremos. -Le dice de vuelta. Evan mueve la cabeza pero no dice nada. Me mira fijamente, serio, sin ningún tipo se emoción. Pero entiendo lo que quiere. Quiere que les distraiga lo suficiente.
Levanto el pie y lo descargo sobre la entrepierna de quien quiera que me esté sujetando. Oigo un quejido y los brazos se aflojan de mi cuello. Me aparto y oigo un disparo. Me doy la vuelta y veo al soldado en el suelo. Muerto.
Evan ha disparado.
Después de eso. Se oyen un seguido más de disparos.
-¡Noelia! -Oigo el grito de Evan por encima de los disparos y del ruido se la lucha. Me doy la vuelta y corro hacia él. Me indica que me meta detrás del bungalow que hay más cerca. Allí me encuentro a Ally, la inspecciono y ella me asegura de que está bien.
Minutos después aparece Evan a mi lado. Me mira, me inspecciona como minutos antes he hecho yo con Ally. Me pone las manos en la cara y me mira.
-Estoy bien. -Le aseguro. Él se inclina y me besa.
-Mira, vamos a irnos a vivir a Cherwood. -Lo miro sorprendida. Me dedica una sonrisa. -Me dijiste que querías largarte de aquí ¿No? -Asiento. Si, se lo dije. -Allí están tus cosas, las mías y las de Ally. -Señala la bolsa de deporte. -Nos vamos de aquí. Me han informado de que en Cherwood ya se han hecho con el poder, se están instalando, no ha habido tanta resistencia como aquí. Así que nos vamos. -Asiento emocionada. Si, por fin. -Pero ecuchame. Ahora voy a ayudareles con esto. Tu vete con Alex y con Seth, ellos te llevaran a Cherwood... -Le interrumpo.
-No, no voy a irme sin ti. -Exclamo. Él suspira.
-Escuchame cariño. -Apoya su frente en la mia. -Tienes que poner a salvo a tu hermana. Prometo ir detrás de ti, en cuando acabe. Si llegas antes que yo a Cherwood, pregunta por Justin. -Frunzo el ceño.
-¿Cómo sabré quien es? -Evan me dedica otra sonrisa.
-Creeme, Julieta, lo sabrás. -Me asegura. Alex aparece. Evan le susurra un seguido de cosas y Alex asiente. Cuando Evan vuelve a mirarme, lo hace con una pose tranquila y decidida. Se inclina y cuando sus labios tocan los mios, es como si todo lo de nuestro alrededor desapareciera. No hay ruido, no hay disparos, no hay gritos. Solo él y yo. Justo como nuestro primer beso, en la playa. Le acerco más a mi, para intensificar el beso. Él le pone fin, apoya su frente en la mía.
-Te quiero, Julieta. -Susurra sobre mis labios. Me muerdo el labio inferior.
-Yo a ti también te quiero, idiota. -Él sonríe con dulzura.
-Ponte a salvo hasta que llegue. -Me indica.
Asiento y me pongo a caminar al lado de Alex y Seth. Seth carga con la bolsa de deporte y Alex mantiene a mi hermana cogida por la mano.
-Evan, cuida de Grace, hasta que acabe esto. -Le pide Alex, y en sus ojos veo, preocupación. Y entonces lo entiendo. La chica de la cual está enamorado es Grace. Evan asiente.
-La cuidaré, tu cuida de mi chica. -Le señala, Alex asiente. Evan nos cubre, sale de detrás del bungalow disparando para cubrirnos las espaldas. Salimos por la puerta de la frontera, y nos ponemos caminar hacia la que será nuestra nueva vida.
Cuando estamos a unos metros, me doy la vuelta una última vez, para ver como estoy dejando las cosas. Veo a Grace luchar junto a Kyle, también veo a Gorge, el marido de Gabrielle, parece estar dando indicaciones. Y por primera vez me pregunto donde estarán Juli y Gabrielle.
Y miro a Evan. Está luchando con un soldado, cuerpo a cuerpo. Veo como el soldado levanta su mano y algo destella en ella, la descarga con fuerza contra el vientre de mi novio. Él se encoge pero no por eso no le descarga un puñetazo al soldado. Me detengo apresuradamente. Los chicos me miran y miran a Evan. Veo como el soldado levanta de nuevo su brazo y vuelve a apuñalar a Evan. Evan se encoge mientras se sujeta el estomago, la sangre empieza a bajarle por toda la camiseta, empapándola.
-¡No! -Grito y quiero echar a correr, pero Alex y Seth me sujetan con fuerza. -¡Soltadme! ¡Evan! -Grito con todas mis fuerzas. Forcejeo con ellos, pero ninguno cede, grito y lloro, las lágrimas me bajan con fuerza por la cara, grito hasta que me duele la garganta, pero ninguno me deja ir. -¡Evan! -Grito, cuando veo que alguien le dispara al soldado que le ha apuñalado, ese cae en el suelo, pero Evan también lo hace, cae de rodillas, en el charco que ha formado su propia sangre. Está empapado de sangre. Su sangre. Lloro y grito para que me suelten, pataleo y les insulto. Tengo que ir a verle, tengo que ayudarle. Puedo hacer algo. Seguro que puedo.
Evan en un momento dado, se da la vuelta y me mira, tiene una sonrisa tranquilizadora en la cara, intenta transmitirme la sensación de que no sucede nada, pero no es verdad. Entonces me dice algo.
Mueve los labios en un seguido de palabras, un frase formada por cinco o seis palabras. Estoy demasiado lejos, hay demasiado ruido, no oigo lo que dice.
-¡Noah tenemos que irnos! -Me grita Seth, me doy cuenta enconteces que llevan todo el rato girtandome cosas, pero no los oigo. Pataleo, golpeo a Seth y luego a Alex. No me sueltan. No ceden.
-¡Es vuestro hermano! -Grito. Ellos palidecen pero no me sueltan. Intento tranquilizarme. -Vale. Voy con vosotros. Soltadme. -Ordeno más serena. Las lágrimas siguen cayendo por mis mejillas. Se miran entre ellos. Seth asiente y me dejan en el suelo. Cuando nos ponemos a caminar de nuevo, me doy la vuelta y corro hacia Evan. Alex le ordena a gritos a Seth que se quede con Ally, mientras él viene detrás de mi. Pero no me detengo, no lo hago hasta que llego al lado de Evan. Me dejo caer en el suelo, de rodillas, sin ver si me he hecho daño o no. Las sangre me empapa toda la ropa, pero no me importa. Cojo la cabeza de Evan, y la pongo sobre mis rodillas, su rostro parece en paz, la comisura de su boca brota por ella un hilo de sangre.
-Evan... -Susurro, las lágrimas caen sobre su rostro. Él abre un poco sus ojos, su preciosos ojos azules y me mira con ellos. Esboza una sonrisa triste. Su sonrisa. Hace apenas unos minutos estaba dedicándome esa sonrisa, mientras me decía que íbamos a irnos lejos.
¿Por qué? No, por favor que no se muera.
-Evan, no, Evan... -Le susurro. -Te quiero. ¿Me oyes? Te quiero demasiado como para que ahora me dejes. ¿Qué haré sin ti? -Las lágrimas me caen por las mejillas, y ruedan por mi cuello. -Tienes que enseñarme Cherwood, yo no lo conozco, y no permitiré a nadie que me lo enseñe que no seas tu... Por favor mi amor, por favor... No me dejes... -Sollozo, suplico y lloro con la voz quebrada. No puede dejarme ahora. Le miro a los ojos, sus preciosos ojos azules, los que me cautivaron en el mismo instante que los vi. Aquella tarde cuando lo vi por primera vez en la fábrica, y la mirada que me dedicó, no pude apartar mis ojos de los suyos, no pude y no puedo ahora. A pesar de la sangre que le mancha la cara, sigue estando muy guapo. ¿Cómo estando en esta situación me sigue pareciendo atractivo? ¿Por qué parece un ángel? -Evan por favor no me dejes. -Suplico, mientras mezo su cara entre mis manos. Lloro, las lágrimas caen en su cara, mezclándose con la sangre. Levanta la mano y la pone sobre mi mano izquierda, sobre el anillo, aprieta con fuerza. Sollozo.
-Evan, ni se te ocurra dejarme, idiota, no te mueras. ¿Me oyes? No te mueras... -Sollozo sobre él.
Intento en vano pararle la hemorragia. - Vas a estar bien, cielo, ya lo veras, no es la primera vez que te pasa algo grabe... Ya veras... -Susurro, le acaricio la cara, llenándola de sangre. -¿Te acuerdas de cuando te dispararon? Sobreviviste... -Se me quiebra la voz. -Eres un luchador. Evan, eres fuerte. -Sollozo. -Lo eres... Y... Y... Vas a aguantar... Lo harás... - Él abre la boca para decir algo. Pero no llega a hacerlo, nunca. Cierra los ojos, su agarre se afloja y su respiración se detiene. Su corazón también.
-¡No! Evan, no, no, no, no, no, .... -Susurro mientras me limpio las lágrimas, en vano, porque unas nuevas ocupan su lugar. Apoyo la cabeza de Evan en mi pecho y lloro desconsoladamente.
Alex a mi lado ha presenciado toda la escena. Le miro y él me devuelve la mirada, lágrimas le bajan por las mejillas.
-Alex...-Susurro en un sollozo, él se agacha y me abraza, lloro contra él, con Evan en medio.
-Tenemos que irnos. Le he prometido que cuidaría de ti. -Me dice con la voz quebrada.
-No puedo dejarle aquí, no puedo... -Susurro, entre sollozos.
-Tendrá un funeral como dios manda, te lo prometo - Me promete.
-Le quiero, Alex. -Susurro, lloro, dejo con cuidado la cabeza de Evan sobre el suelo. Me inclino y le beso. Le doy un último abrazo.
-Todos lo hacemos. Todos. -Me susurra Alex, antes de levantarme y hacerme caminar hacia Cherwood, que a diferencia de antes, ya no me parece tan prometedor.

Ahora mismo puedo percibir el odio por haber acabado la historia así.
Puede que el título del capítulo sea engañoso, ya que este es el final de OASIS (Falta el epílogo)
Y primero de todo quiero pedir disculpas si estáis llorando como magdalenas (O eso pienso)
En el fondo os quiero, pero desde que empezó OASIS sabia que el final de Evan seria este.
He de confesar que yo misma mientras escribía este último capitulo, he llorado, en el fondo le he cogido cariño a Evan, y he tenido que parar porque sino no podía continuar con la escritura.
En segundo lugar, bueno, algo que no he dejado de repetir, gracias por vuestro apoyo (Aunque ahora queráis matarme y estéis planificando mi muerte)
Sin vuestros comentarios, y vuestos mensajes privados, no creo haber llegado hasta aquí, supongo que habría dejado la novela a medias y/o la habría eliminado, así que gracias por hacer que eso no sucediera.
Nos leemos este sábado, con el epílogo, y eso si, el final definitivo de OASIS.
*Las amenazas las podéis dejar en los comentarios, enviarme un mensaje por Wattpad o por mi twitter: @Worldof_Fantasy

Gracias por todo el apoyo.
-SH

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