Capítulo dos: "Demo-dogs"

5.3K 360 26
                                        

—¿Hola? ¿Quién es? —se oyó a lo lejos—. ¿Quién anda ahí?

Unos gritos se escuchaban cerca del laboratorio. Los chicos se miraron entre ellos extrañados.

—¿Quién es? —preguntó Darlene caminando por el bosque.

—No lo sé.

Caminaron todos rápidamente para atravesar los últimos arboles que quedaban y Darlene se sorprendió al ver a aquellos dos muchachos.

—¿Nancy?

—¿Jonathan?

—¿Darlene? ¿Steve? —preguntaron ambos al mismo tiempo.

—¿Qué hacen aquí? —interrogó Steve luciendo notablemente extrañado.

—Buscamos a Will y Mike.

—No estarán ahí dentro, ¿o sí? —preguntó Dustin.

—No lo sabemos —respondió Nancy.

Un gruñido se oyó a lo lejos.

—¿Qué hacemos? No hay electricidad —dijo Jonathan.

Todos se acercaron a la entrada del laboratorio. No había guardias, ni luz, ni ningún tipo de señal de vida del otro lado de la cerca. Únicamente los gruñidos procedentes del interior y eso no parecía ser algo bueno.

Estuvieron quince minutos intentando abrir las puertas o que algún botón pudiera hacer algo, pero no consiguieron nada. La electricidad no volvía y no estaban seguro de qué querían hacer. ¿Querían entrar al laboratorio? No era seguro, pero entonces ¿Qué podían hacer?

—Córrete —pidió Dustin a Jonathan y empezó él a tocar aquellos botones rojos—. ¡Lo conseguí!

Las puertas se abrieron lentamente.

—¿Y ahora?

—Esperemos a ver alguna señal —murmuró Darlene, negando a pasar hacia el terreno del laboratorio.

Todos se miraron entre ellos, preguntándose qué harían ahora y qué sucedería luego. No tuvieron que pensar demasiado. Diez minutos después, que parecieron eternos, lo único que se escuchó fue el chirrido de neumáticos saliendo del laboratorio a toda velocidad.

—¡Chicos, atrás! —gritó Darlene empujando a Dustin del camino.

El auto se estacionó frente a ellos de imprevisto. Todos miraron al conductor.

—¡Rápido! —gritó el hombre a todos los jóvenes.

Darlene pudo observar quién era. Jim Hopper, el jefe de policía de Hawkins, manejaba aquella camioneta. En su rostro podía ver el terror.

Todos corrieron al vehículo para entrar velozmente. Darlene y Steve apuraban a los niños y los ayudaban a subir.

—¡Vamos, vamos!

Darlene no supo que pasaba, pero se acomodó junto a Dustin y lo abrazó con fuerza.

Todos se hallaban reunidos en la casa de los Byers. Darlene y Steve se encontraban junto a los niños en la cocina que pasaban el tiempo hablando sobre Bob, la pareja de Joyce Byers, que acababa de morir siendo asesinado por los Demo-dogs —así los había denominado Dustin— en el laboratorio. Todas las paredes y suelos de la casa estaban cubiertas de dibujos que había hecho Will en uno de sus trances. Eran trazos gruesos en color negro y terminaban formando unos especies de túneles que terminaban en un punto en particular. Darlene observaba todo con detenimiento y, de vez en cuando, no podía evitar lanzarle una mirada disimulada a Steve.

Darlene | Steve HarringtonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora