Capítulo 1.

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Harry salió del salón con algo de prisa a causa de la hora que era, estaba llegando tarde a su poco agradable trabajo, pero una mano en su hombro lo hizo darse la vuelta con el ceño algo fruncido.

- Amigo, ¿a dónde vas con tanta prisa? -preguntó curioso Zack, su amigo de hace añares. El chico tenía el cabello negro en las raíces y rosado en las puntas, bastante enmarañado y largo. Sus ojos grises eran realmente hipnóticos para cualquiera que lo conociera, incluso para Harry, quien la primera vez que lo vio, cayó rendido a sus pies, pero con el tiempo logró superarlo y ahora son los mejores amigos.

- ¿Es una broma, verdad? Debo ir al trabajo, ya es tarde y... -su amigo lo interrumpió con una carcajada, a la cual el rizado contestó con el ceño totalmente fruncido. No había nada gracioso en lo que acababa de decir, la verdad.

- Es jueves, idiota, tu día libre, el más ansiado por todos. -Harry quiso replicar, pero antes Zack ya tenía el celular en la mano, enseñándole que efectivamente él tenía razón. El ojiverde suspiró entre alivio y resignado ante la pequeña derrota que acababa de tener, para después sonreír con alegría.

- Aún así es tarde, tengo que ir a recoger a Jake a lo de mamá y...-

- Te acompaño, no es como si tuviera algo mejor que hacer. -sonrió con simpleza y se atrevió a tomar la mochila del rizado, dirigiéndose a su auto. Harry lo miró por un instante, tentado a subir a su auto, pero rápidamente negó con la cabeza mientras mordía su labio inferior.-

- No te preocupes, Zack, tomaré el autobus, está bien. -sin esperar respuesta de su amigo, tomó su mochila y rápidamente se dirigió a la parada de autobuses. Ya cuando su amigo estuvo fuera de su campo de visión, soltó un suspiro y sonrió un poco, sin mostrar los dientes de una forma poco animada. Últimamente estar a su alrededor le era completamente incómodo, aunque él sabía la razón. Estaba locamente enamorado de él, pero no era su culpa, Zack era el chico más bello a sus ojos, sin exagerar.

Harry cerró sus ojos mientras que mordía su labio y llevaba sus manos a su rizada y larga cabellera, para así atársela en una pequeña coleta. Suspiró para después acomodarse en una de las bancas que había por allí para esperar más cómodamente el autobús. Al ponerse la mente en blanco, el recuerdo de que debía conseguir una niñera apareció en su mente nuevamente, como cada día, el último par de meses, tenía el dinero suficiente, tenía las ganas de liberar a su madre de la tarea de cuidar al torbellino que era su hijo Jake, pero ella se negaba una y otra vez, y aún el rizado seguía sin comprender la razón de la actitud terca de su madre.

Sacó su celular del bolsillo trasero de su pantalón para así ojear su bandeja de entrada, esperando que su madre le haya enviado un mensaje. Digamos que Harry no tenía una amplia vida social, por no decir una nula, pero, ¿quién podía culparlo? Con Jake, el trabajo y los estudios no tenía tiempo para salir a embriagarse y a tener sexo por ahí, como a él tanto le fascinaría hacer, de milagro podía ver a Zack y a Jordan, sus únicos amigos más cercanos, a tomar una cerveza en la comodidad de su casa, con Jake durmiendo plácidamente en la habitación de arriba.

Después de escribirle un mensaje a su madre, preguntándole como se encontraba todo, levantó la mirada de aquel aparato, dejándola posada en una especie de poste, el cual estaba completamente repleto de papeles de colores y volantes llamativos, así que con curiosidad y una pequeña sonrisa Harry se dirigió hacia él, sintiendo una corazonada.

Al estar casi en frente del poste, el rizado se asombró con la cantidad de papeles y cartulinas de colores que yacían adheridos allí. Él nunca fue gran fanático de los volantes, pero cuando comenzó a ojear cada uno de los papeles de allí con bastante entusiasmo, encontró un pequeño y particular recorte que hizo que cambiara rotundamente de parecer.

"¿Usted busca un niñero? ¡Yo soy la solución! Mi nombre es Louis Tomlinson, tengo 19 años y puede estar seguro de que estoy 100% capacitado para cuidar de sus pequeños hijos. Para más información comuníquense al siguiente número..." Leyó entre susurros, respetando cada signo de puntuación como si estuviera leyéndolo que voz alta, maravillado por la delicada letra de aquel decorado volante, sonrió con más ganas. Sin pensárselo dos veces, tomó aquel trozo de papel pintado en sus grandes y tatuadas manos, y lo guardó en el pequeño bolsillo delantero que su bolso poseía, mientras se dirigía nuevamente a la banca, tomando asiento, colocándose los audífonos y presionando el "aleatorio" en su galería de música.

El autobús se hizo esperar y eso desesperó a Harry más de lo que esperaba, así que se puso de pie y comenzó a ojear su lista de reproducción y seleccionó la canción que tanto le gustaba a su pequeño hijo, era Therapy de All time Low, jamás sabrá la razón del amor que tiene Jake por esa canción. Estaba tan sumido en sus pensamientos que no notó a un joven con cara de ángel, cubierta por un libro de tapa azul y gafas cuadradas que se aproximaba a él, también sumamente concentrado en lo suyo.

El cuerpo del pequeño impactó contra el del rizado de tal forma que terminó sobre él, su libro voló junto a sus gafas.

El cuerpo de Harry impactó contra el suelo de pronto, sintiendo un ligero peso en su pecho, su celular había caído al suelo a su lado, los auriculares se habían desprendido de sus oídos.

El pequeño misterioso llevó su mirada avergonzada y algo molesta al rostro de Harry, quedándose completamente embobado ante la perfección del hombre que tenía debajo. Sus labios rosados y algo regordetes, sus mejillas levemente rojas y su largo cabello alborotado y rizado.

El mayor miró al pequeño cuerpo que estaba sobre él, esperando a que este dijera algo, pero no tuvo absolutamente nada de éxito, ya que este parecía como hipnotizado con algo en particular.

- ¿Estás bien? -soltó Harry mientras que quitaba al pequeño cuerpo de encima suyo, poniéndose de pie, extendiéndole su mano preocupado. Se inclinó para tomar el libro y los anteojos del joven, para después extendérselas con una sonrisa suave, esperando a que aquel chico de ojos azules sin nombre diga al menos alguna palabra.

- S-sí, uh, gracias... -susurró con torpeza, titubeando con las mejillas teñidas de rojo, mordiendo su fino labio inferior, colocándose las gafas con cuidado. Bajó la mirada y llevó su libro a su bolso, para así guardarlo y evitarse otro accidente.

- No hay de qué, pero deberías tener más cuidado... -ladeó la cabeza el rizado un poco, escaneando al chico frente a él de arriba abajo, alzando la ceja al momento de llegar a sus labios, entreabriendo los suyos al momento en el que su verdosa mirada se conectó con la azulada y penetrante mirada de aquel desconocido.- O deberías leer quieto. -bromeó en un intento de oír más la voz de aquel chico frente a él.

- Lo tendré en mente para la próxima. -soltó acompañando esas palabras con una pequeña risita, mientras que acomodaba su bolso en su hombro y se encaminaba nuevamente para seguir su rumbo, pero la mano de Harry lo detuvo.

- ¿Cómo te llamas? -

- Me llamo... -la bocina del autobús hizo que las miradas de los dos chicos se posaran en él, este frenó y aguardó a que aborden y bajen las personas correspondientes. Harry bufó y formó un puchero suave.- se irá tu autobús, mejor tómalo. -sonrió el desconocido y dejó un beso amistoso en la mejilla del rizado.- adiós, desconocido... -

- Harry, s-soy Harry... -susurró llevando su mano a su mejilla, acomodando su bolso, tomando nuevamente su celular entre sus manos, mirando al chico de ojos azules como si su vida dependiera de ello. Este rió y sonrió con más ganas, era un bellísimo nombre, según él.

- Adiós, Harry. -y sin más siguió su rumbo, ahora ya con un paso más despierto, con una sonrisa en sus labios, una la cual Harry no logró notar.

Al subir a aquel transporte Harry pasó su mirada lentamente por todo el autobús, por si había algún lugar disponible, y al notar un asiento libre, se dirigió allí con suma paciencia pero con paso apresurado, rápidamente miró por la ventana mientras la canción Photograph resonaba por los audífonos, dándole un toque más especial aún al momento. Harry lo observó contonear sus pronunciadas caderas de una forma tan delicada que quedó fascinado, notando como el calor subía a sus mejillas. Sacudió su cabeza, suspirando con una boba sonrisa en sus labios, ¿qué le pasaba? Sólo era un chico bello de la vida, jamás volvería a verlo.

Se obligó a si mismo a volver a la realidad, centrándose en el paisaje bastante abrumador de la ciudad de Londres, sonriendo como tonto, recordando esa cantarina y aguda voz, junto a ese par de azulados ojos.

16 y embarazado (Editando)¡Lee esta historia GRATIS!