Capítulo. 32

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Ahora me encontraba caminando hacia mi casa, ya había salido de la escuela y eso significaba que sería libre el resto del día. Reí mentalmente por mi anterior pensamiento. Estaba a punto de llegar a mi casa y así que apresuré el paso, a los pocos segundos había llegado hasta la puerta, la iba a abrir pero se abrió antes.

-¡ya iremos!- gritó espantándome mi querida hermana.

-Qué mierda- chillé dando un paso hacia atrás-. ¿Qué tienes?, ¿A dónde?- pregunté rodando los ojos.

-¿Cómo que a dónde?- cuestionó mirándome como si hubiera perdido la cabeza.

-ehh- me quedé pensado un momento y después recordé.

--Ah, la llevaría a conocer a Luke-Reaccioné.

-Es cierto. Vamos, rápido. Mali, no tengo tu tiempo apúrate, se hace tarde- dije desesperado.

-¿podrías tranquilizarte?- me tomó de los hombros sacudiéndome-. Pareces una mujer desesperada.

-¡¿Qué?! No me pidas que me tranquilice- gruñí y me sonrojé ante mi comportamiento. En verdad sí parecía una chica.

-vamos- rodó los ojos y caminó fuera de la casa.

Solté un suspiro y caminé alcanzándola.

-oye, no camines tan rápido- me quejé-. Ni siquiera sabes en donde es- dije burlón a lo que ella me miró mal y paró para que la alcanzara.

Al fin habíamos llegado a la cafetería en donde quedamos, nos sentamos en las mesas de afuera ya que adentro estaba un poco lleno. En eso llegó un mesero preguntándonos que era lo que íbamos a ordenar.

-sólo un agua- dije y miré a Mali, quien miraba cómo boba al chico, o más bien ambos se miraban así-. Hermana- llamé su atención y esta reaccionó rápidamente mirándome apenada.

-eh, igual un agua- dijo rápido.

A los segundos el mesero estaba de regreso. El chico apuntó algo en su libreta y lo dejó debajo del vaso que le había entregado a mi hermana, luego de eso él se fue. Mali miró el papel sonriendo. Gruñí quitándoselo de las manos.

-hey, eso era mío- se quejó.

-no, nada era tuyo- bufé arrugando el papel.

-Calum- se quejó ella-. Regrésame eso- pidió a lo que negué-. Vamos, no me hagas quitártelo a la fuerza.

-hazlo- la reté y ella negó-. A parte ¿para qué quieres su número de teléfono?- pregunté-. ¿Sabes cuáles son sus intenciones?- volví a preguntar.

-pues, no lo sé- se encogió de hombros-. ¿Acaso estás celoso?- preguntó ahora ella.

-¿yo?, no- bufé mirando hacia otro punto.

-sí lo estás- canturreó.

-claro que no- afirmé-, no lo estoy, es más, toma y llámale cuando quieras- le entregué el papel arrugado.

-Calum, yo sé que estás celoso, es más, mejor no le llamaré- afirmó y arrugó más el papel-. Celos de hermanos- susurró ella y fingí no escucharla-. Y dime cómo es ella ¿rubia? ¿Castaña? ¿Pelirroja? ¿Teñida?- cambió de tema.

Cuando terminó de hacer sus preguntas comencé a reír.

-Calum ¿por qué te ríes?- frunció el ceño.

-eh, su cabello es rubio, aunque creo que se lo tiñe de ese color- dije divertido.

-wow, una rubia- dijo sorprendida-. Felicidades hermano- dijo ella-. Espero que ella no sea una hueca como dicen que las rubias son.

Ángel || Cake¡Lee esta historia GRATIS!