-Prólogo-

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Las nubes empiezan a pintar el claro cielo de la cuidad, pequeñas gotas asalvajadas comienzan a caer sobre las calles pobladas de estudiantes corriendo  para así llegar a tiempo a las clases.

Jung Yunho —que es un joven, aparentemente apuesto, profesor de renombre- se encuentra bajo el pequeño techo de la entrada al edificio de enseñanza femenino, observando como todas las alumnas corretean como pueden para evitar que sus cabellos se estropeasen —o eso es lo que todas ellas gritaban-. Su mirada se fija en una de las alumnas, que camina apaciguadamente bajo la lluvia así dejando que su largo cabello pardo se empapase. Yunho bufa y abre su paraguas negro para bajar las escaleras sin mojarse, con la mirada fija en la joven, la cual se había parado bajo un árbol de cerezo rosado, mirando las hojas con lentitud.

"Las flores de cerezo se ven más hermosas ahora que hay agua pulverizada en ellas" Dice la joven al presenciar al profesor, brindándole una sonrisa amable.

Yunho mira a las hojas en silencio aún con curiosidad aprovechando así para cubrir a la chica con el paraguas, para evitar que así se mojase más. Efectivamente, las flores del árbol resaltaban hermosamente.

"Ha tocado el timbre, debes entrar. ¿Cómo te llamas?" Pregunta el profesor bajando su mirada a aquella chica pudiendo divisar su uniforme mojado.

Unas gotas desde su lacio pelo caen recorriendo su cuerpo, la camisa blanca es prácticamente transparente por la humedad de esta, dejando así ver su ropa interior negra. El mayor le entrega el paraguas a esta.

"Nahyun. Kim Nahyun." Responde sin apartar la mirada del chico con bastante curiosidad ya que este comenzaba a desabrocharse la chaqueta. Una vez abierta se la quita, para ponerla sobre los hombros de la pequeña.

"Cuando entres a clase y te cambies, recuerda devolvérmela. Vamos." Pronuncia amablemente, indicándole con un gesto gentil que comenzase a andar.

La húmeda tierra bajo sus pies se convierte en barro conforme se acercan a las escaleras del edificio. De manera cuidadosa, suben las escaleras sacudiendo después el paraguas.

"Muchas gracias, Profesor Jung. Le devolveré la chaqueta..." Comenta la menor en un hilo de voz, dedicándole una profunda reverencia apoyando sus pequeñas manos sobre sus propias rodillas. Después sonríe ampliamente entrando por la puerta principal sacudiendo sus manos como despedida.

Yunho sonríe hacia él mismo una vez que la muchacha desaparece de su vista. Gira sobre sus pies fijando su vista en el árbol de dónde venían, y sin dudarlo se acerca de nuevo junto a su paraguas. Una vez bajo el hermoso cerezo, abre su maletín marrón sacando una cámara de fotos. Enciende esta y se la acerca a la vista para así fijarse en una de las ramas, enfocando la visión de la máquina. Flash.

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