_·.DEVUELTA A CASA.·_
POV: Kirishima
Estaba preocupado por Blasty. La última vez que lo vi, él estaba mal, nunca, pero nunca lo vi así. Creo... creo que algo está pasando, y no es bueno.
Fui a la oficina de Aizawa-sensei, porque quería informarle lo que sucedió hace unas noches. Pero, antes de llegar, me pregunté: ¿Dónde está Bakugo? La última vez que lo vi estaba en los dormitorios, pero ahora... ¿dónde demonios se había metido?
Me quedé un momento pensando, sintiendo que algo dentro de mí decía que tenía que encontrarlo antes de que fuera demasiado tarde. Así que mejor decidí salir a caminar para despejar mis pensamientos y pensar bien qué decirle a Aizawa. Fui a pedir permiso y luego partí.
En ese mismo momento, en otra parte.
Una persona caminaba de regreso a su "hogar", aunque si así se le podía llamar. Cada paso que daba se sentía pesado, porque en el simple hecho de tocar la puerta, en solo ese momento, su infierno volvería a empezar.
Apenas su mano rozó el picaporte, la puerta se abrió de golpe. Mitsuki lo agarró del cabello con fuerza, obligándolo a entrar a la casa con un tirón violento. Antes de que Katsuki pudiera reaccionar, ella ya había tomado un látigo de la nada y lo golpeó sin piedad. Los latigazos hacían eco en la habitación, su ropa comenzaba a rasgarse, mientras que su piel ardía con cortes, heridas y rasguños.
Pero ella no había terminado.
Lo sujetó de la camisa, arrastrándolo sin piedad hasta el sótano. Katsuki apenas podía mantenerse de pie, sentía sus piernas temblar, su respiración era entrecortada y cada latido de su corazón retumbaba en sus oídos. En el sótano, el suelo estaba cubierto de vidrios rotos y algo más que no alcanzaba a distinguir. Además, un fuerte gas flotaba en el aire, un gas que seguramente lo haría dormir.
Pero él se negaba a ceder.
Mitsuki, furiosa al ver que su plan no funcionaba, lo volvió a tomar del cuello de la camisa y lo arrastró hacia la puerta principal. Afuera, la lluvia caía sin cesar.
—¡¿Piensas que puedes llegar a la hora que quieras y quedarte aquí como si nada?! —gritó con furia—. ¡Pues NO! Como la perra que eres, ¡te quedarás AFUERA! —escupió esas palabras con veneno y le cerró la puerta en la cara.
Katsuki cayó de rodillas en el suelo empapado, con los puños cerrados y la respiración entrecortada. No podía volver a entrar. No tenía a dónde ir. Su cuerpo dolía, el frío le calaba los huesos y la lluvia sólo hacía que sus heridas ardieran más.
Sin pensarlo mucho, sacó su teléfono, con manos temblorosas y dedos torpes, y marcó un número que solo usaba en emergencias.
—¿...Abuela? —su voz apenas era un susurro.
Era la única persona que siempre lo apoyaba, aunque no supiera toda la verdad.
Mientras tanto, en casa de su abuela.
Las niñas estaban cómodamente sentadas en la mesa, viendo a la ancianita preparar una sopa caliente. El olor llenaba la casa con una sensación de calidez y amor.
—Abuela, ¿sabes cuándo llegará Tsuki? —preguntó impaciente Akemaeo, moviendo los pies bajo la mesa, algo nerviosa.
—Llegará cuando tenga que llegar, pequeña —respondió la anciana con calma, mientras batía la sopa con cuidado.
De repente, el teléfono celular sonó, rompiendo la paz del hogar. La abuela lo contestó, con una sonrisa en el rostro.
—¿Hola?... Sí... ¿A qué hora vendrás por ellas?... Bien, tendré que levantarlas temprano... Bien, te esperamos. —Colgó el teléfono con suavidad.
Hanakio, curiosa, se apoyó en la mesa y preguntó emocionada:
—¿Era Suki? ¿O no? ¿Acaso era el abuelo? ¡Nos traerá cosas! —sus ojitos brillaban de emoción.
La anciana sonrió con ternura y negó con la cabeza.
—No, pequeña, era tu hermano. Preguntaba por ustedes —hizo una pausa, viendo las caritas emocionadas de las niñas—. También dijo que se quedarán a dormir esta noche. Así que, ¿qué tal si hacemos galletas para cuando Katsuki llegue y podamos comer todos juntos?
—¡¡¡SÍIIIIII!!! —exclamaron al unísono.
Hanakio salió dando saltitos emocionados, llamando a Yuki para ayudarlas con la masa de las galletas. La abuela las observó con una sonrisa tierna, pero en su interior, algo le decía que su nieto no estaba bien.
Mientras tanto, de regreso con Bakugo.
El frío era insoportable. Sus pies se sentían entumecidos, sus manos apenas respondían. La lluvia no daba tregua, y cada gota que caía sobre su piel era un recordatorio de que estaba completamente solo.
Pero el destino no estaba dispuesto a dejarlo así.
Kirishima había salido a caminar, guiado por un presentimiento. Algo dentro de él le decía que tenía que encontrar a Bakugo. No sabía por qué, pero su instinto le gritaba que su amigo estaba en problemas.
Después de recorrer varias calles, lo vio.
Su silueta encorvada, temblando bajo la lluvia, con el cabello empapado y la ropa desgarrada. No lo pensó dos veces y corrió hacia él.
—¡Bakugo! —gritó, pero el rubio no reaccionó.
Kirishima se arrodilló a su lado, colocó una mano en su hombro y sintió su cuerpo frío como el hielo.
—Oye, oye, Blasty... ¿qué pasó? —su voz temblaba de preocupación—. Vamos, hay que sacarte de aquí.
Bakugou levantó la vista con dificultad. Sus ojos escarlatas estaban opacos, llenos de dolor, pero en cuanto vio a Kirishima, algo en su interior pareció aflojarse.
—Ki...rishima... —su voz fue apenas un murmullo antes de que su cuerpo cediera y cayera en sus brazos.
Kirishima no dudó ni un segundo. Lo cargó como pudo y lo llevó de vuelta a su cuarto en los dormitorios de la U.A., asegurándose de que estuviera caliente y seguro. No sabía qué había pasado exactamente, pero sabía que Bakugo lo necesitaba ahora más que nunca.
Y él no pensaba dejarlo solo.
NUEVO CAP :)
Como están, yo bien, gracias ;)
Weno eso es todo
✨BYE BYE✨
*Lanza brillitos magicos*
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♥︎"Corazón mal herido"♥︎ •Kiribaku•
FanfictionBakugou Katsuki, un chico que fue obligado a crecer si el amor maternal, deben ahora lidiar, con sus hermanas, todo el maltrato de su familia, pero un chico le ha enseñado la luz de la vida y Katsuki tambien lo hizo... Ambos se ayudan mutuamente, pe...
