CAPÍTULO 15

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El brebaje empezó a hacer efecto antes de lo que esperaba, enseguida sentí como mi piel volvía a hidratarse y mi piel adoptaba un color más natural.

― ¿Mejor?

―Empieza el juego.

Y entonces sucedió la consecuencia de ralentizar el proceso de la muerte lobuna, el dolor se había magnificado. Solté un grito agudo con todas mis fuerzas a la vez que me retorcía de dolor.

― ¡Magena! ―exclamó Koda preocupado.

―E-estoy bien ―dije con un hilillo de voz.

Conseguí levantarme con ayuda de Koda y sostenerme en pie. Salí de la habitación, en pijama, y bajé a despedirme de mis familiares.

Mi madre reaccionó mejor de lo que pensaba.

―Te quiero muchísimo hija pero si matarla es tu última voluntad no seré yo quien te retenga ―me abrazó y me sentí protegida por ella.

―Ni yo ―coincidieron mis hermanos a la vez, una vez más.

―Ten cuidado ―dijo mi abuela sonriendo de lado.

―Mátala y demuestra que tú eres mejor ―bromeó el abuelo―. Y sobre todo ―dirigió su mirada a Koda―, tú protégela...

―No lo dudéis ―musitó Koda.

Me sonrojé.

―Júralo ―le pidió Kato, llorando.

―Yo soy más de prometer ―mi otro hermano, Kange, se sonó los mocos―, aunque si eso os deja más tranquilos lo haré. Juro proteger a Magena con mi vida.

Finalmente nos dimos un abrazo en familia.

Me costó muchísimo entrar en mi forma lobuna, ya no era tan sencillo y no esperaba que llegase a costarme tanto entrar en fase. Fue como aquella primera vez que me transformé en mi forma lupina.

Sentí de nuevo como algo afilado me atravesase el pecho, y caí al suelo de rodillas. Noté como la sangre de todo mi organismo hervía y sentía convulsiones, temblaba, sufría espasmos continuos y hasta incluso solté algunos gritos hasta que finalmente lo conseguí. Hice una mueca pues al trotar me dolía muchísimo el lomo pues el dolor aún estaba ahí.

― ¿Por dónde empezamos?

―Habrá que reclutar gente, no podemos ir solos por ahí, no en mis condiciones ―le expliqué a ese precioso lobo que estaba viendo en blanco y negro.

Me mordió la oreja suavemente de forma cariñosa.

―Se me ocurre un chaval exiliado por sí mismo que está ahora mismo en Kansas, solo que tal vez nos retrase mucho el hecho de tener que ir en su búsqueda... Y quizá también podamos contar con la ayuda de Nils.

No me lo podía creer, ¿Benji?

― ¿Cómo sabes de él? ―pregunté sorprendida, dejando de lado la propuesta de contactar con Nils.

―Nunca perdí el contacto con Ben. No es tan mal tío y tenías razón: tiene novia.

«Vaya... » Pensé. «Tenía razón, le dije que encontraría a alguien y así lo ha hecho. Me alegro. »


Íbamos a toda pastilla por el bosque en dirección a la ubicación de Benji pues éramos incapaces de contactar con Nils. Que cosas, ¿no? No poder comunicarnos con un miembro de mi manada que está en el poblado pero sí ir en marcha de un chico que está en Virginia... Koda me explicó que él estaba viviendo desde hacía unos días con una loba en su zona. Por lo visto había encontrado a su alma gemela, Phoebe, una tarde cazando linces. Esta era amiga de mis primas.

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