—Pues no mi ciela, yo no trabajo gratis, qué obtengo a cambio?— no sé de dónde saqué las agallas para decir eso aún sabiendo que mi vida tendía de un hilo —Si algo no tengo, es miedo a la muerte, así que a menos de que obtenga algo a cambio no trabajaré para tí— ahora la que sonreía era yo, intentando ocultar que por dentro me moría del miedo y que acababa de decir una gran mentira, no quería morir.

—Qué obtendrás? Si trabajas para mí serás libre de hacer lo que quieras con los cazadores de demonios siempre y cuando me mandes información, pero si no lo haces serás mi prisionera por siempre y morirás aquí encerrada, así que eso es lo que te ofrezco, libertad...— y me soltó y caí al piso, tanta era mi adrenalina en ese momento que no noté que me había levantado del piso con una sola mano.

Recibía golpe tras golpe de parte del demonio de 6 ojos, mientras inútilmente intentaba cubrirme de los golpes con una katana de madera igual a la que él usaba para agredirme

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Recibía golpe tras golpe de parte del demonio de 6 ojos, mientras inútilmente intentaba cubrirme de los golpes con una katana de madera igual a la que él usaba para agredirme.

—Tienes suerte de que el amo me haya encargado a mí la tarea se entrenarte, si hubiera sido Douma por ejemplo, ya te hubiera matado "accidentalmente"— dijo, y yo bufé ya cansada de tanto entrenamiento —Si no te vuelves fuerte no será creíble que escapaste del amo, una chica débil y lenta como tú no podría hacerlo— mencionó, por tercera vez esa noche.

Arduas horas de entrenamiento habían pasado ya, mañana se cumplirían las 3 semanas desde que Muzan me había ofrecido ser su espía, me sentiría culpable, pero al menos así me mantendría viva un poco más.

Y lo mejor de todo? Puedo llevar mis katanas conmigo.

Debía volverme fuerte a toda costa, para ganar mi libertad, para poder vivir, y para seguir siendo la ladrona que se divertía viviendo de lo que sacaba de los bolsillos de otros.

Pensaba, hasta que una pregunta de mi maestro me sacó de mi burbuja.

—Como es que conseguiste las katanas de dos pilares para empezar? Sé que robaste una mía pero aún no logro creer lo que hiciste— preguntó, y de inmediato recordé esos divertidos momentos en los que robaba por diversión.

Flashback

Caminaba lentamente buscando unas frutas o hongos que comer, cuando ví a un tipo rubio bajando unas jugosas manzanas de un árbol.

—Oye, me puedes bajar unas manzanas para mí también?— pregunté estando detrás de él, se volvió a verme sonrió y asintió, entregándome un par de manzanas, pero en cuanto se dio la vuelta para darmelas ví que llevaba una de mis cosas favoritas en el mundo...

Una katana.

Yo sonreía amablemente, lista para empezar a jugar.

—Vaya que amable eres, eres un cazador de demonios? Es increíble, yo intenté serlo por mi familia cuando era niña, pero desafortunadamente no lo logré...— suspiré, fingiendo tristeza como toda una profesional. —Incluso logré crear mi propia respiración, pero es bastante débil...— incluso me dí lástima a mi misma, perfecto.

El tipo de puntas rojizas sonrió, y me entregó su katana.

—Suena impresionante que crearás tu respiración! Qué tal si me la enseñas con mi katana y te ayudo a mejorarla!?— diablos, que tipo tan gritón, pero agradable en cierto modo.

Me posicioné, fingiendo que de verdad sabía hacer algo con esa arma.

—Respiración del ladrón, primera postura...— empecé a decir, y él frunció un poco el ceño por el extraño nombre de "mi respiración" —CORRE Y NO MIRES ATRÁS!!— y corrí de inmediato, dejándolo ahí parado con cara de confusión total.

Y dejé una nota ahí cuando salí corriendo, la cual estaba pegada en el manzano junto a un pequeño postre en modo de compensación.

Ya ajeno a mi perspectiva, Kyojuro Rengoku leyó el contenido de la nota: "Se llama distracción, funciona con gente muy estúpida, te dejé un postre y ese no te va a robar nada, jajaja".

Ahora el pilar tendría que explicar cómo fue que le robaron la katana mientras recogía manzanas...

Fin del flashback
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—Me dices que de verdad robaste una katana de un pilar de esa forma tan estúpida— me preguntó mi maestro con una mirada seria —Tienes dos katanas no? La otra es de un pilar de agua no es cierto?—

—Te recuerdo que te robé a tí la katana engañandote con una peluca roja— mencioné riendo levemente y él frunció el ceño —y si, tengo 2 katanas de pilares, 3 con la tuya, y se la robé al actual pilar del agua pero esa es una historia para otro día, seguimos entrenando?— de alguna forma hablar un poco me motivó, seré digna de usar mis majestuosas armas.

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Les gustó el capítulo? Adivinen quién ya tiene lentes y puede actualizar bien? Pues yo!

Pequeña Ladrona ≈Muzan Kibutsuji y Tú≈Donde viven las historias. Descúbrelo ahora