El olor a sudor y cerveza aumentaba a medida que avanzaba entre la multitud. Finalmente llegue a la barra del bar, donde Rita me recibió con una sonrisa.

"¿Qué puedo conseguirte, cielo?" Ella me preguntó mientras usaba un trapo para limpiar las copas.

"No, lo siento. Solo quería saber donde está el baño." Pregunté.

"Por allí encontrarás un pasillo, la segunda planta a la derecha." Me indico la dirección de los baños, rápidamente le agradecí antes de hacer mi camino hasta allí.

Un hombre gordo fumando un cigarro se apoyó en la pared del pasillo. "Me gustaría conseguir un pedazo de ti." Él dijo furtivamente, causando que el frío corriera de arriba abajo por mi espina dorsal. Decidí ignorarlo, y caminar directa al baño de hombres, sin importarme si alguien me veía.

Afortunadamente, no había nadie. Los urinarios estaban vacíos, ninguna alma en el pequeño baño.

¿Dónde puede estar?

Salí del baño, dándome cuenta que el hombre ya no estaba donde antes, y seguir avanzando por el pasillo.

Contra más andaba, parecía que se iba oscureciendo. Mi corazón empezó a ir a máxima velocidad cuando finalmente llegué a una puerta con una luz radiante fuera. Me acerqué con cuidado, encontrándome con un hombre calvo de pie justamente al lado de la puerta, con los brazos cruzados sobre su pecho.

"¿Puedo entrar?" Pregunté con curiosidad, intentando mirar por encima de su hombro pero no vi nada gracias a su gran altura.

"No, excepto que tengas una cita con el jefe." Él dijo con poca emoción, como si serio fuera su apellido.

"¿Qué está mal sobre entrar en esa habitación?" Pregunte, cruzando mis propios brazos sobre mi pecho. Él me miro fijamente, con lástima en sus ojos.

"Vete ahora o tendré que echarte del bar." El guarda dice, sin dejarme ninguna duda que él lo haría.

De repente, un hombre de mediana edad con ojos negros, pelo negro en una cola de caballo, caminó alrededor del guarda, con un maletín en la mano.

"¿Cual es tu nombre, preciosa?" El hombre me pregunta, sus ojos mirando directamente a mis pechos, haciéndome sentir muy incómoda.

"Debo irme." Dije, dándome la vuelta para caminar de nuevo por el pasillo hasta que una mano fría atrapó mi brazo, haciéndome girar de nuevo.

"No vas a ir a ningún lado." Él dice con un tono amenazante, su mano seguía alrededor de mi brazo.

"¿Q-qué estás haciendo?" Mi voz se rompe, en realidad todo mi cuerpo esta temblando.

"Bueno, estaba pensando en llevarte a casa, y tener un poco de diversión, e incluso podría mantenerte un tiempo conmigo." El dice con una maliciosa sonrisa, mostrando sus dientes asquerosamente amarillos.

"Mantente alejado de ella, Frank." La voz de Harry hace eco en mis oídos, el alivio se expande por mi cuerpo.

Finalmente, Harry aparece de detrás del hombre quien ahora sé que se llama Frank. Él no parece muy feliz.

"Dime porqué debería hacerlo." Frank dispara de vuelta, su mano sigue alrededor de mi brazo, probablemente dejando una marca.

"Porque ella me pertenece. Vete y encuentra a otra chica para follártela." Harry gruñe, llegando a mi lado y poniendo su brazo alrededor de mi cintura. Frank se ríe, pero parece que las palabras de Harry tienen efecto cuando suelta mi brazo.

"Tal vez podamos compartirla alguna vez." Él sugiere, haciéndome sentir enferma.

"Ni en tus mejores sueños." Harry dice a la defensiva.

"Lo que sea, nos veremos la próxima vez." Frank pasa por nuestro lado y entra por una puerta del pasilla que parece conducir al exterior.

Siento que por fin puedo respirar una vez que Frank se ha ido.

Entonces está Harry.

Quito su mano de mi cintura, dando un par de pasos lejos de él. Lo que sea que haya sucedido en esa habitación, él está envuelto.

"Leah, no paso nada de lo que estás pensando."

"Estoy cansada de tus mentiras Harry, dime la verdad ahora." Agitó la mano entre nosotros, "Se acabo." Termino.

"No puedo decírtelo." Él dice, sus ojos mirando al suelo.

"¿No puedes decírmelo, o no quieres? Sea lo que sea podemos resolverlo." Digo, aunque no estoy segura si eso es posible.

"No lo entiendes Leah, si te lo dijera todo se arruinaría." Él ahora está gritando, mostrando sus venas del cuello mientras alza la voz.

"Odio las mentiras Harry, y eso es exactamente lo que tu estas haciendo. Dímelo ahora, o me voy." Las lágrimas empiezan a formarse en mis ojos, muerdo el interior de mi mejilla para evitar que se escapen.

"Por favor, no me dejes, te necesito conmigo. Tu eres todo lo que tengo que me importa, Leah." Él suplica, da un paso hacia mi pero yo doy dos pasos hacia atrás. Finalmente no puedo retenerlas por más tiempo, y las lágrimas caen de mis ojos.

En vez de discutir con Harry, por quien sabe cuanto tiempo, me doy la vuelta y empiezo a caminar por el camino por donde vine. Mi estomago disminuye incluso más cuando el mismo escalofriante hombre de antes está de pie bajo una débil luz, con una codiciosa sonrisa en su rostro.

"¿Preparada para divertirte?" Él pregunta, poniendo sus manos en mis brazos, me agarra tan fuerte que no puedo mover la parte superior de mi cuerpo.

"¿Qué cojones piensas que estás haciendo?" Escupe Harry detrás mio. Él agarra al hombre y lo lanza contra la pared.

Es como si la rabia lo hubiera cegado mientras él continúa golpeando al hombre que estaba apunto de hacerme daño. Sangre empieza a salir de la nariz probablemente rota del hombre, Harry continua golpeándole en cualquier posible lugar.

Finalmente, no puedo mirar mas y salgo del maldito pasillo. Aún hay una gran multitud en el bar, y los amigos de Harry siguen sentados en el sofá. Todos me miran a medida que me aproximo.

"Liam ¿puedes llevarme a casa?" Preguntó, hipo intentando dejar de llorar.

"¿Segura, que pasó con Harry?" Él pregunta con preocupación.

"Está en el pasillo, deberías pararlo antes de que mate a alguien." Digo. Todos, excepto Liam, brincan del sofá para ir a ayudar a su amigo.

"Vamonos de aquí." Liam suspira. Me conduce hasta su coche, mi cabeza estalla una vez que estamos dentro. Él conduce en silencio, sabiendo que no quiero hablar en este momento.

"¿Qué ha hecho para que sea tan terrible, Liam?" Preguntó con desesperación mientras estacionamos fuera del apartamento.

"A veces las personas buenas toman malas decisiones, Leah. Te lo tiene que decir él, no yo." Simplemente asiento, entendiendo a Liam. Le doy las gracias y salgo del coche.

Tan pronto como entró en el apartamento me acuesto, estoy demasiado cansada incluso para derramar otra lagrima por lo que podía haber sido.

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AVISO: Voy a tardar unos cuantos días en subir nuevo capítulo. Haría un esfuerzo y hoy traduciría el siguiente, pero viendo los votos y lecturas prefiero no hacerlo.

PD: estoy muy ansiosa por saber que oculta Harry, y como van a acabar Leah y Harry. ¿Tenéis alguna teoría de lo que podría estar ocultando?

Hasta pronto :)xx

Camouflage [h.s] (Español)¡Lee esta historia GRATIS!