Capítulo 1

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─Aether, hermano

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─Aether, hermano... ─Una tranquila voz masculina se escuchó —siendo amortiguada por la puerta cerrada—, seguido por unos leves golpes sobre la madera. La intención de la otra persona era simplemente captar la atención de su familiar.─ El desayuno está listo y además se nos hace tarde, bueno... se te hace tarde. Lumine ha dicho que te des prisa o te dejaremos atrás.

Aether se incorporó ni rápido, ni perezoso. Talló sus ojos con el torso de su mano y enfocó su mirada sobre el reloj que reposaba en la mesita de noche. Su mente todavía está aturdida debido al sueño asi que tarda unos segundos en adaptarse a la situación.

Soltó un largo suspiro y luego desvió su atención hacia la puerta.

─Voy en un momento. Gracias, Kazu. ─respondió con suavidad al menor; sin embargo, no obtuvo respuesta alguna y realmente no hacía falta, sabía perfectamente que su hermanito lo había escuchado.

Cerró sus ojos durante un par de segundos, ansiando ocultarse una vez más entre las cálidas mantas.

El cansancio persistía sobre su cuerpo; sin embargo, no importa lo agotado que estuviera, no deseaba enfrentarse a los regaños de su hermana mayor tan temprano por la mañana. Hizo entonces el amago de ponerse de pie y tras apoyar el brazo izquierdo sobre la cama, para tomar un poco de impulso, este empezó a temblar y se torció levemente, provocando que el rubio soltase un ahogado gemido de dolor.

Con dificultad, dirigió su ambarina mirada hasta el y aprecio la gran cortada que se había realizado la noche anterior. Su mente automáticamente intento sumergirlo en los recuerdos de aquella pesadilla, pero antes de que ocurriese, sacudió la cabeza y se puso de pie.

Tiró de la manta que se había adherido a la herida y acarició el área violácea a su alrededor.

Lo único en lo que puede pensar en ese momento es que nada en la vida es color de rosa como lo describen en las novelas que alguna vez leyó. A veces los cuentos no empiezan ni culminan con el final feliz que todos quieren, ¿por qué pensó que su historia de vida sería una excepción? Fue absurdo creer que viviría en un hogar rodeado de amor, que despertaría con los buenos días de su madre o escucharía lo orgulloso que su padre se sentía de él cada vez que obtenía un logro. Sin embargo, a pesar de todo ello, luchó por seguir adelante a su modo, intentando encontrar una oportunidad que lo ayude a cambiar el destino de una trama que parecía conducir a un trágico final...

Su mano se cerró alrededor de la punzante herida, ¿podria cambiarlo realmente, cuando era él mismo quien se aferraba a ello?

Aether no era más que un adolescente de dieciocho años que ha estado luchando contra sí mismo, y la oscuridad que lo persigue, desde su niñez y que amenaza constantemente con consumirlo. Viviendo en un pequeño departamento junto a sus dos hermanos y una madre que está ausente la mayor parte del tiempo. En cuanto a su padre... la herida sigue abierta y fresca a pesar del tiempo trascurrido, nunca le ha gustado pensar en él, ni siquiera se cree capaz de llamarlo por su nombre; su padre formó parte de una etapa muy dolorosa en su vida, ¿siquiera podía seguir llamándolo papá?, incluso eso dolía.

El arte de cortarse.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora