Capítulo 8: Una helada lluvia... (Parte 1)

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-SÁBADO EN LA TARDE-

Nike

Hoy estoy nerviosa muy nerviosa, se preguntaran a que se debe, pues todo ocurrió ayer...

*Flashback*

Estaba en el salón sacando mi almuerzo cuando noté que Kima venía hacia donde estaba y entonces cuando llego me dijo:

—Tengo que hablar contigo.

—¿De qué? — pregunté.

—Vamos a tener una cita.—dijo él.

—Ah, si una ci-¡¿UNA QUÉ?!—me alteré.

—Una cita.— volvió a decir.

Me puse super nerviosa, pero antes de responderle decidí llevarlo a la terraza para que no hubiera peligro de que alguien descubriera lo de nuestro compromiso. Ya en la terraza le pregunte:

—¿Por qué tan de repente? ¿Y porque tenemos que ir a una cita? Te recuerdo que ya había dicho que para mi ese compromiso no existe.

—Es una orden de nuestros padres y no se te olvide que para ellos si existe ese compromiso y no piensan dejarnos libres.

—P-Pero...—no pude encontrar algo para contrarrestarlo.

—Bueno como sea, nos vemos mañana al frente del parque de diversiones a la 1 de la tarde, eso es todo.

—¿Qu-? ¡Espera!...

Mmmm... una cita con Kima...

Una... cita con Kima...

¿Como se supone que deba actuar? ¡Nunca en mi vida he tenido una cita!... ¿Como debería irme vestida? y en primer lugar...¿porque tengo que tener mi primera cita con Kima? Si el es mi rival... ¡Maldición! ¡¿PORQUE ME PONGO NERVIOSA?!

*Fin del flashback*

Y aquí estoy, al frente del parque de diversiones, con un vestido que me obligo a ponerme mi mamá, justo cuando empieza la temporada de invierno.

—Ugh, esta empezando a hacer frío, ¿Por qué mamá tiene que ser así?

—¿Qué hay con esas ropas en esta época del año? — me decía una voz muy familiar. Cuando volteé me di cuenta que era Kima.

—¡Lo que utilice no te incumbe! — dije en defensa y algo ofendida.

—Ya veo, bueno, entremos. — dijo él, sin la más mínima reacción.

Al entrar al parque de diversiones él me dijo que eligiera a que atracción subirnos primero y yo elegí los carritos chocones; hicimos la fila y justo cuando nos íbamos a subir me di cuenta de que Kima ocultaba algo.

—Oye, Kima, ¿puedo hacerte una pregunta?—le dije

—¿Que cosa?—respondió

— Tú... nunca te has montado a este juego, ¿cierto?—le dije

—No se de que hablas, yo se jugar esto perfectamente— respondió él, algo inseguro

—No, no sabes y además... los carritos se mueven cuando se prenda la maquina, no tienes porque empujarlos—le dije

—Y-ya veo... ya lo sabia.—respondió él

—Bueno, como sea. Ven, hoy aprenderás a conducir carritos chocones— le dije mientras se acercaba hacia mí

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