Capítulo 2

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El funeral fue rápido, más de lo que creyó Jungkook, los amigos, familiares y compañeros de trabajo de Jinwoo asistieron, dieron sus oraciones y le ofrecieron su pésame al joven esposo viudo, podía escuchar a la gente susurrar lamentando que un hombre tan joven haya perdido a su esposo.

—Fue un accidente de auto, dicen que perdió el control de los frenos y se estampó contra un poste de luz —Escuchó a sus espaldas a una mujer mayor murmurar con las personas que compartía mesa —.Pobre, tan joven y teniendo que pasar por esto.

Jungkook sorbió su nariz y le entregó una varita de incienso* a una prima lejana de su esposo, sintió a sus padres acariciar su espalda y susurrarle que irían a sentarse junto a una mesa porque sus rodillas ya no podían más. El castaño asintió con la cabeza y su madre besó su frente.

Mantenía la vista fija en el suelo de madera, sujetando el vaso con las varitas y luchando por no llorar, hasta que vislumbró unos calcetines negros frente a sus pies, alzó la vista, sorbiendo por la nariz y encontrándose con el rostro inexpresivo del jefe de su esposo.

—Lamento su pérdida, Señor Jeon —Taehyung inclinó un poco la cabeza y Jungkook le regresó el gesto.

El menor le extendió el vaso de vidrio y el pelinegro tomó una varita, se dio media vuelta y se acercó al altar de su esposo, ofreciendo sus oraciones, después prendió la varita y la colocó junto a las demás. Jungkook se acomodó un mechón de cabello y Taehyung se acercó a él.

—Si necesita algo, puede decirme sin dudarlo, yo estaré para ayudarlo —El peli negro no cambió su expresión y el menor creyó que realmente no sentía todo aquello, pero tal vez lo decía por compromiso, aún así le agradeció y le ofreció que se quedara para tomar un poco de café.

Taehyung no se negó y caminó en dirección a una de las mesas del fondo siendo seguido por dos de sus guardaespaldas que también ofrecieron sus oraciones. Jungkook lo observó en silencio y desvió la mirada cuando lo fríos ojos del mayor se dirigieron a los suyos.

Una vez que terminó el funeral, Jungkook se dispuso a sacar todas las cosas de su marido, desde la ropa, hasta los objetos personales como de aseo y sus colecciones de monedas antiguas, esas las guardó hasta el fondo del ropero y las prendas de vestir todas las metió en una maleta.

En ningún momento derramó lagrima alguna mientras acomodaba todas las cosas, al contrario, sintió como si un enorme peso de encima se esfumara de su cuerpo, cuando terminó de guardar todo, se sentó en la orilla de la cama, observando su reflejo frente a él, con ojeras debajo de sus ojos, el cabello desarreglado y luciendo un poco más pálido de lo normal, de pronto, se encontró riendo ligeramente, dejándose caer contra la cama y mirando el techo blanco con pequeñas grietas sobre su cabeza.



Su marido tuvo un accidente

Su marido había muerto en él

Y ahora él, estaba solo.




Siguió riendo recordando días antes de que Jinwoo saliera a la carretera, debido a un viaje pequeño viaje de negocios, esa noche Jungkook había tenido un sueño en donde su esposo se vio involucrado en un choque, esa misma mañana le pidió que no se fuera, pero Jinwoo le había dicho que nada iba a pasarle, que todo estaba bien, que el carro funcionaba de maravilla.

El castaño tuvo el impulso de contarle la verdad sobre su paranoia, no lo hizo, en cambio, recibió un beso en su frente y otro en su cuello.

Si algo llegase a pasarme, vive tu vida Kook, lo mereces después de todo lo que haz pasado —El rubio besó su boca y se marchó.

Gambito de Rey |Taekook|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora