—Se ven bien juntos, son la pareja perfecta —Una tercera se les unió y Taehyung río burlesco tomando un sorbo de su champaña observando a su empleado besando la coronilla de su esposo —.Dios, realmente se aman.

—Yo creo que todo es un teatrito, a Jinwoo se le ha visto besándose con su secretaria en la cafetería de enfrente de la empresa —La primera mujer se rió ligeramente y las demás exclamaron incrédulas ante la nueva información.

Taehyung no dijo nada, se mantuvo pensativo observando a Jinwoo susurrándole algo a Jungkook que este asentía y después se separaron, el mayor yendo en dirección a los pasillos traseros y su esposo caminando al lado opuesto sentándose en una mesa casi al rincón del salón.

El pelinegro caminó en su dirección, arreglándose la corbata en el proceso y manteniendo los ojos fijos en su objetivo, sin apartar la mirada ni un segundo, a diferencia del castaño que mantenía la cabeza gacha, rascándose un poco su brazo debido a que la tela comenzaba a picarle.

—Ha pasado un tiempo —Fue lo primero que dijo Taehyung una vez que se paró frente a él, el castaño alzó la mirada sorprendiéndose de verlo ahí de pie.

—Señor Kim, no lo escuché llegar —El menor le sonrió ligeramente levantándose de su asiento —.Jinwoo fue al baño, por si estaba buscándolo.

—No lo buscaba a él, Jungkook, te buscaba a ti —Taehyung no pasó desapercibido su expresión de sorpresa, sin embargo, repitió la frase inicial —.Ha pasado un tiempo desde la última vez que nos vimos.

El menor jadeó, pestañeando varias veces y abriendo la boca en señal de confusión, miró a su alrededor percatándose de que algunas personas los observaban, en especial los compañeros de trabajo de su esposo.

—Señor, no se a que se refiere —El castaño se acomodó un pequeño mechón de cabello, buscando a su marido entre toda la gente, esperando que apareciera pronto y lo sacara de este embrollo, no le gustaba que la gente que no conocía lo tratara con tanta confianza —.Debe de estar confundiéndome con alguien, es la primera vez que lo conozco en persona.

Taehyung frunció el entrecejo, acercándose a él, el castaño se alejó un paso sintiendo su imponente aura envolviéndolo como un dulce, estaba mareándose y Jinwoo no aparecía por ningún lado. ¿Qué era lo que le estaba tomando tanto tiempo? ¿Acaso los langostinos le cayeron mal?

—Yo jamás me equivoco, Jungkook —El pelinegro murmuró seguro de sus palabras, el menor al escucharlo se tambaleó un poco debido a un ligero mareo que lo asaltó.

—Bebé, ¿qué sucede? —Jinwoo llegó detrás de él y el menor pudo respirar sujetándose de sus brazos y escondiendo la cara en el lateral de su cuello —¿Señor Kim, sucedió algo?

Taehyung miró al hombre que se escondía en el cuello de su empleado, apretó los puños y la mandíbula, deseó tomar el cuerpo de Jungkook, alejarlo de Jinwoo y llevarlo a su departamento donde podría interceptarlo para aclarar toda esta confusión.

—Estoy mareado —La voz débil del castaño captó la atención de su empleado —.Me duele la cabeza, amor, ¿podemos irnos?

Su esposo no lo pensó dos veces y asintió automáticamente, acariciando su cabello y besando su frente, Jinwoo lo miró de vuelta y se disculpó por su repentino retiro, el pelinegro asintió y los vio marchándose a través del enorme salón, esquivando a los demás que bailaban o estaban de pie charlando y bebiendo.

Taehyung suspiró chasqueando los dedos, uno de sus sombras llegó y le ordenó que preparara la camioneta, en pocos minutos estaba fuera de la reunión, sentado en los asientos traseros de la camioneta negra, observando los enormes edificios de la ciudad y las luces brillantes de los coches.

Gambito de Rey |Taekook|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora