Mis primeros pañales

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Una semana después me fui a quedar a dormir a casa de Carla. Salí el sábado a clases con mis útiles de la académica y ropa para ir directo a su hogar de Carla.

Vamos a comprar lo que ya sabes - le dije a Carla al salir de Pamer

Al llegar al lugar donde compraba los drynites noté que no habían.

Ya fue - le dije - no hay

Compremos pañales entonces - me contestó Carla

¿Segura? - le pregunté

Sí - me contestó Carla - yo los pago si quieres

Mitad y mitad mejor - le dije

Compramos y pedimos un taxi para ir a su casa de Carla. Como ella dijo, no había nadie en su casa mas que nosotras dos. Almorzamos el ají de gallina que preparó la mamá de Carla antes de ir. Estaba delicioso. Luego de comer fuimos a su cuarto.

Es hora de cambiarnos - me dijo Carla

Al solo verlo sabía que sería muy diferente al drynites que te lo pones como si fuera un calzón más. Como no podíamos solas, decidimos que lo mejor era que cada una le ponga el pañal a la otra. Primero ella me lo puso, no sé porque pero me gustó sentir como el pañal rozaba mi piel. Con pañal bien puesto me tocó cambiar a Carla. Al verla así parecía una bebe por el hecho de que ella es más baja que yo y eso que yo mido tan solo 1.70 metros. Ambas con el pañal fuimos a mirarnos al gran espejo del cuarto de los padres de Carla.

Nos vemos lindas - le dije a Carla

Tú te ves mejor - me contestó

Vamos a leer mejor - le dije a Carla

Nos tiramos en su cama de Carla a leer. Comenzamos por terminar "La ciudad y los perros" de Vargas Llosa para luego dar nuestras opiniones. Después comenzamos a leer "Las crónicas de Narnia, el León, la Bruja y el Ropero". Al rato me dieron ganas de orinar.

Quiero haces pis - le dije a Carla

Haz entonces - me contestó

En ese momento expulsé todo lo que tenía en mi vejiga. Mi pañal quedó de color amarillo. Aunque parezca raro, no quise que me cambie Carla. Sentirme húmeda con el pañal me gustaba. Luego de un rato Carla también orinó sobre su pañal. Ambas nos tiramos a leer con el  pañal de color amarillo. No sé cómo pero eso me concentró más. Pasado el rato me dieron ganar de hacer popo. Me levanté y me puse de cuclillas para pujar y conseguí votar todo. Pero el peso del pañal me ganó. Caí de culo y todo el popo se me pegó. Carla se mató de risa.

No es gracioso - le dije - ayúdame a cambiarme que esto ya empieza a apestar.

Para estar iguales aguanta un rato - me dijo - quiero cagar para ver que se siente

Estuve casi una hora con el pañal sucio porque eso tardó ella en querer cagar. Al hacerlo, la empuje a su cama para que también aplaste el popo.

¿Por qué lo hiciste - me preguntó

Tú querías estar igual a mí - le dije

Luego de eso nos cambiamos y pusimos pañales nuevos. Luego de un rato nos fuimos a cenar el ají de gallina que quedó del almuerzo, aunque lo complementamos con una Inca-Cola. Luego de comer nuestro lonche fuimos a ver una película (no recuerdo cuál era) hasta las 11 de la noche. Luego nos sentamos en la cama a hablar de algunos temas como nuestras aspiraciones o cosas que no sabíamos de la otra. Ella me decía que quería ser profesora de Literatura, aunque también le interesaba escribir un poco. También me dijo que sus padres sí le iban a pagar la carrera en la Universidad Católica, que envidia tenía en ese instante.

¿No has pensado en financiar tu propia carrera? - me preguntó Carla

¿Cómo haré eso? - le dije - no trabajo y si lo hiciera, ¿de qué lo haría?

No lo sé - me contestó - tal vez en tiendas o algo así, una prima mía trabaja de mesera para financiar sus estudios

Yo no puedo ser mesera - le dije - me duelen los brazos solo de cargar todos mis libros

Pues busca otra cosa, pero haz algo - me dijo - tienes que luchar por lo que quieres. Quien sabe, tal vez tus viejos al verte así se apiadan de ti y te financian la carrera.

Ni creas - le dije - mi familia en general es bien terca, mis padres se van a cerrar en esa idea de que estudie medicina

Y si les haces caso y luego finges no rendir en la carrera para que cambies de carrera - me dijo

Tampoco servirá - le dije - antes de eso mi madre me agarrar a lapos por hacerles gastar tanto para nada. Además, mi papá es capaz de ponerme un profesor personal para que mejore.

Entonces, ¿qué te queda? - me preguntó - he leído tus cuentos, tienes talento.

Son solo tonterías que escribo cuando me aburro en la academia - le dije - no tienen solidez argumentativa, en este de aquí la protagonista pierde a su madre y termina casada de la nada

Solo tienes que perfeccionar tus historia - me dijo - yo te ayudo si quieres

Hablemos de otro tema mejor - le dije - ¿tienes novio?

No - me contesto con un poco de mala gana - una vez me enamoré de un chico en primer año, pero ya fue ese pata

¿Qué te gustaba de él? - le pregunté

Su cabello - me contesto

¿Por el cabello te enamoraste? - le dije

Fue cosa de antes - me contesto - no quiero pelear contigo, pero sinceramente, ¿tú nunca te enamoraste?

No - le respondí - hasta hace menos de dos meses no había estudiado con hombres en años.

¿Nunca has ido a una fiesta? - me preguntó

De las que dices no - le respondí - osea una vez una chica me invito a una fiesta pero lo rechazé. ¿Tú has ido a alguna?

Sí - me contesto - hace unos meses fui a un tono que organizó un pata del colegio. Estuvo divertido, aunque me emborrache y mis padres se enteraron. Luego de eso me jure nunca más ir a una fiesta ni beber alcohol.

Yo nunca bebo - le dije - no le veo sentido

Nos la pasamos así hasta la una de la mañana. En ese rato volvimos a mojar nuestros pañales. Hicimos nuestro último cambio y nos fuimos a dormir. Ambas en su cama. Dormimos en pañal, con el torso desnudo por el tema de que hacía calor. A la mañana siguiente nos quitamos el pañal antes de que lleguen sus padres de Carla y nos pusimos una piyama normal. Al llegar ellos trajeron salchicha huachana para el desayuno. Comí 3 panes para luego irme a casa. Antes de hacerlo volví a hablar con ella un rato.

¿Qué harás con respecto a tus padre? - me preguntó

Voy a ser sincera con ellos - le dije

Luego nos abrazamos como despedida. De esa casa salí con dos cosas claras en mi cabeza: iba a plantarme frente a mis padres y, de paso, quería seguir usando pañal.

Mi historiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora