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°·.NO SABER QUE HACER.·°

Necesito, necesito saber si entendí... —Habló Kirishima mientras se paraba y comenzaba a caminar de un lado a otro por la habitación—. ¡¿Tú tienes hermanas, son tres, y nadie de la U.A sabe de su existencia, pero sí de la habitación que tienes en tu armario!?

—S-sí... así se podría decir... —dijo Bakugo nervioso, sintiendo que todo su mundo comenzaba a derrumbarse.

Su respiración se volvió errática. Sus manos comenzaron a sudar y a soltar nitroglicerina de manera incontrolable. Su pecho se apretaba, y su mente se llenaba de preguntas, todas igual de aterradoras: ¿Kirishima le diría a Aizawa? ¿Todos descubrirían su secreto? ¿Su madre lo mataría? ¿Su infierno terminaría por fin? ¿O simplemente empeoraría?

No lo sabía. Y esa incertidumbre lo carcomía por dentro.

—¿B-Blasty? —preguntó Kirishima, ya preocupado por el comportamiento de su amigo. Veía cómo el rubio respiraba con dificultad y temblaba ligeramente.

—K-Kirishima... vete... —dijo Bakugo con voz quebrada.

—¿Por qué? —preguntó el pelirrojo, confundido y preocupado.

—¡Sólo lárgate! —gritó el rubio, con los ojos vidriosos y el ceño fruncido, intentando recuperar el control de sí mismo.

Kirishima dudó por un instante, pero, con miedo de empeorar la situación, decidió hacerle caso y se retiró de la habitación.

"¿Nada malo pasará, cierto? ¿Cierto?"

Bakugo cerró fuerte la puerta. Sus manos temblaban. Sacó su celular, conectó los auriculares y puso su canción favorita, esperando que la música lo calmara. Comenzó a contar mentalmente.

—Uno... dos...

Su corazón latía con fuerza. Su pecho subía y bajaba rápidamente. No funcionaba.

—Tres... cuatro... cinco...

Pequeñas explosiones comenzaron a salir de sus manos. Su respiración se aceleraba cada vez más. Su mente se nublaba.

—Seis... siete...

Las explosiones se hacían más grandes. Sus manos ardían. Sus ojos se llenaron de lágrimas, impotencia, miedo...

Kirishima, del otro lado de la puerta, sabía que haberse ido había sido un error. Lo presentía. Su instinto le decía que Bakugo no estaba bien.

Golpeó la puerta con fuerza.

—¡¡Bakugo, abre!!

El silencio fue su única respuesta. Tomó la perilla y, para su sorpresa, no estaba con seguro.

—¡Bingo!

Entró sin dudar. Lo que vio le heló la sangre: Bakugo estaba en el suelo, temblando, con las manos llenas de quemaduras recientes. Había rastros de pequeñas explosiones alrededor. Sus ojos estaban enrojecidos, la respiración entrecortada, y el sudor le caía por la frente.

—¡Blasty!

Corrió hacia él y lo abrazó con fuerza, como había hecho antes. Pero esta vez era distinto. Esta vez sentía que estaba sosteniendo a alguien que podía romperse en mil pedazos en cualquier momento.

Bakugo se aferró a él como si su vida dependiera de ese abrazo. Porque, en cierto modo, así era.

El pelirrojo no sabía exactamente qué estaba pasando, pero sí sabía algo: había evitado un desastre. No solo para los estudiantes de la U.A. Sino, posiblemente, para el propio Bakugo Katsuki.

Y esa noche, decidió que no dejaría que su amigo se hundiera solo.

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Nota:

La nitroglicerina es un líquido altamente explosivo a temperatura ambiente, lo que la hace muy sensible a cualquier movimiento o fricción. Es difícil de manipular, pero puede estabilizarse con ciertas sustancias como el aluminio.Hola como estan, New cap :D

Vivan felices "^^.

Bye

♥︎"Corazón mal herido"♥︎ •Kiribaku•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora