~Capítulo diecinueve~

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—¿Y entonces?

—Bueno, los dos parecen perritos mojados a los que dejaron sin comida... pero dudo que arreglen las cosas, ojalá que me equivoque. Pero Cassie no quiere una relación a larga distancia—suspiré y recosté mi cabeza en la cabecera del sofá.

—Eso está muy mal—dijo.

—Lo sé... y ¿qué hay de ti?

—¿Sobre qué? Yo estoy muy bien.

—Eso no. ¿Qué hay de ti, hay alguna persona?—pregunté curiosa.

—No—negó con la cabeza y segundos después suspiró—Bueno sí, pero no... es complicado—se rascó la nuca.

—Ni que lo digas...

—¿Y hay alguien para ti?

—No...—sonreí—Hace que mucho que no tengo una cita o algo así. No desde que salí de la secundaria y, digamos que ni aún estando ella salía mucho con chicos.

—¿Bromeas?—dijo sorprendido.

—Es pura verdad—levanté mi mano como si estuviera a punto de jurar decir la verdad frente a un tribunal.

—No puedo creerlo—rió—Los chicos de hoy en día están locos.

Reí a carcajada limpia.

—¿Qué cosas dices? Por un momento me recordaste a mi abuelo William.

—Ya ves—sonrió—Ese abuelo tuyo es un tipo muy sabio.

—Le alegrará saber que hay alguien que está de acuerdo con él—murmuré. Al abuelo William la familia no le hacía mucho caso que digamos. Por mi parte yo amaba a mi abuelo William, era la persona más genial que había conocido, a parte era él quien me había introducido a la música.

—Hey Scarlett—Niall pasó su mano frente a mi varias veces, sacudí mi cabeza enfocándome en lo que me decía.

—¿Qué?—bueno, nunca dije que lo había escuchado realmente.

—Esto... ¿tienes algo que hacer el fin de semana?

—Huh—busqué en mi cabeza algún dato que me ayudara pero luego recordé que 1-estaba casi fuera del mapa, alejada de todo, literalmente. Y 2- por lo tanto no tenía ningún compromiso, ni entrevista—Estoy libre.

—Genial, porque quiero que me acompañes a un sitio.

—Vale. Pero nada de golf—lo miré burlonamente. Él arqueó las cejas y luego bufó.

—Ok—se rindió—Pero en mi defensa el golf es genial.

—Claro que sí.

—Vale... Vale—miró su teléfono—Huh, es hora de irme, tengo una entrevista como en una hora.

—¿En una hora?—dije sin aliento—Pero si de aquí todo está como a cuarenta minutos.

—Sip—dio un bote fuera del sillón y sonrió—Bueno nos vemos luego. A menos que...—me guiñó un ojo.

—¡A menos que nada!—me puse de pie y lo guíe a la salida—Absolutamente no quiero ningún drama o bronca sobre mi, diciendo que te demoro. Es tu culpa Horan, que insistes tanto en venir aquí ¿que acaso no tienes amigos niño?—se detuvo cuando ya estaba a punto de echarlo afuera.

Choqué con su gran espalda, consiguiendo un golpe de lleno en mi nariz.

—¡Auch!—llevé mi mano a mi nariz y la acaricié.

—Lo siento Scar—se carcajeó con su no tan delicada y para nada sonora risa. Nótese el sarcasmo.

—Sí sí... como sea—rodé los ojos—Ahora vete rubio.

¿Atracción? |N.H| ©¡Lee esta historia GRATIS!