II

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Ser.

Minseok tenía asuntos que atender en la parroquia y dedicaba la mayor parte de su tiempo a recorrer los merenderos y hospitales. Jongdae daba clases en la Universidad y trabaja en su tesis a la vez. Cualquiera pensaría que dos personas así de centradas en sus asuntos no encontrarían ni un hueco en sus días para juntarse, pero no fue así. Las semanas pasaban y se veían cada vez más seguido.

-Es contradictorio que creas en lo que habita dentro de ti, pero no en Dios.- Le dijo esa tarde mientras ojeaban libros en la biblioteca.

Jongdae, en el suelo viendo las estanterías más bajas, asomó su ceja arqueada sobre el borde. -¿Ya estás de nuevo?

-Me gusta escucharte divagar.

Meneó la cabeza y siguió cogiendo libros con una sonrisa. -Tengo mi propio sistema, nada innovador.

Minseok se inclinó sobre la mesa. -Cuéntame.

-Dime, ¿por qué la filosofía es la actividad más importante?

-¿Porque incentiva el saber?

-¿Y por qué el saber es más importante que el "no saber"?

Tuvo que pararse a pensar. -Depende de a quien le preguntes.

-Los orientales dicen que el saber es mundano y que te desconecta de tu verdadera esencia.

Minseok lo captó. -¿Qué sería el saber y qué es nuestra "verdadera esencia"?

Jongdae rio con satisfacción. -¿Lo entiendes? Cuestionarlo todo es divertido e interesante hasta cierto punto, no podemos pasarnos la vida reduciendo las cosas al absurdo.- Le arrojó un libro que cogió al vuelo. -Prefiero progresar a hacer una tormenta en un vaso de agua.

-Y luego el raro soy yo...

Jongdae dio toda la vuelta y se paró a su lado, de vez en cuando le enseñaba ciertos autores y le hablaba sobre teorías locas hasta que en cierto punto se quedó callado. Lo miró de soslayo, parecía concentrado en la sinopsis de un libro, pero estaba seguro de que quería decirle algo. La mayoría del tiempo, Jongdae le daba la sensación de que tenía cosas importantes atascadas en la garganta que, por algún motivo u otro, nunca terminaba de largar.

En el último tiempo había cogido la confianza suficiente como para hacerle preguntas de todo tipo sin tapujos ni miedos, pero seguía habiendo momentos así.

-Minseok ssi.

Ahí estaba. -¿Mm?

-¿Puedes casarte?

Sacó de su sitio un libro mal acomodado y todo el resto encima y a los lados cayó al suelo en una cascada pesada y ruidosa. Se agachó para recogerlos con una pequeña tensión en la garganta, tuvo el vehemente impulso de maldecir por un instante y se contuvo antes de hacerlo, pero al caer en cuenta sólo quiso hacerlo con más ganas.

Jongdae se puso de cuclillas para ayudarlo.

-Sí podría, si quisiera.- Respondió.

Lo único que el otro contestó fue un largo y ambiguo "mmm". Apilaban libro tras libro sin pararse a verificar si eran los que habían caído o no. La tarea les daba una buena excusa para no enfrentarse, tenían las manos y la vista ocupadas, una vía de escape segura.

-Entonces...- Continuó Jongdae. -Si una persona te gusta, puedes salir con ella.

No fue una pregunta, tampoco una suposición.

Ya no había más nada que recoger, así que se puso de pie y, en todo el proceso, procuró aquietar su mente. Realizó una oración rápida y cuando se sintió más seguro, le sonrió como de costumbre.

Solus Ipse (ChenMin) | EXOFest: One UniverseDonde viven las historias. Descúbrelo ahora