Soledad.
No sabía dónde estaba, qué tiempo era o lo que pasaba, pero sí podía sentir el calor adictivo del sol en la piel.
Minseok creía estar en algún parque conocido, no podía decirlo con seguridad. Se frotó los brazos y vio hacia el cielo, entrecerró los ojos por la luz que lo encandiló y cuando volvió la vista al frente, halló a un hombre de espaldas bajo a un árbol. Quería acercarse, mas se quedó quieto en el sitio viéndolo. ¿Quién era? Otra contradicción: esa espalda le inspiraba cierta familiaridad, pero no conoció a nadie así en su vida.
Si tan sólo se volteara...
Siguió la dirección de su mirada, había un nido de gorriones en la rama más baja.
Al parpadear y abrir los ojos otra vez, no estaba en ningún parque observando gorriones, estaba en su cama gozando del confort de las frazadas. Su nariz fría lo devolvió a la realidad, no estaba soleado, seguían en pleno invierno.
Entrecerró los ojos de cara al cielorraso y repasó su sueño.
-Extraño.- Murmuró con la voz ronca.
Vio el reloj en la mesa de noche, faltaban unas dos horas para que la alarma sonara, así que se dio la vuelta con intenciones de seguir durmiendo. Desistió al rato luego de tratar sin éxito, aunque se negó a abandonar la calidez de la cama. Pocos estarían despiertos en la parroquia a esa hora, quizás los cocineros, ¿Jongin? Adrede se levantó, se aseó y se vistió más lento de lo normal e incluso así, cuando llegó a la iglesia apenas había algunos rondando.
El olor hipnótico del pan recién horneado lo transportó hacia la cocina, se asomó con una sonrisa.
-Buenos días.
Como había previsto, el aspirante más joven, Jongin, estaba amasando con su rostro lleno de harina.
-¡Hyung! Ah...- Golpeó su boca un par de veces, quedándose aún más blanco en el proceso. -Quiero decir, servidor Kim.- Hizo una respetuosa reverencia.
Resopló al adentrarse. -No es necesario ser tan formal.
-No quiero que el padre Go me reprenda otra vez.- Murmuró, dándole unos buenos embistes a la masa. -¿No estás aquí muy temprano? Ni siquiera se prepararon para el servicio.
-Mmm...- Se apoyó de espaldas sobre la mesada. -Tuve... Un sueño.
-¿Fue malo?
-No...- Se rascó la nuca. -¿Necesitas ayuda?
-Gracias, pero el servidor Lee es quien me está ayudando hoy, salió un momento.- Jongin le sonrió entre jadeos, ¿cuánto tiempo había estado amasando?
Le revolvió el cabello con fuerza. Jongin era un estudiante de Comunicaciones que tomaría su seminario al finalizar la carrera, quería ordenarse diácono al igual que él y visitaba la parroquia a diario para prestar servicio y vivir inmerso en la fe desde entonces. La comunidad estaba compuesta en su mayoría por gente mayor y aunque solía llevarse bien con todos, era refrescante interactuar con alguien cercano a su edad.
-Iré a echar un vistazo a la huerta.
-¡Ah, hyung! ¿Me acompañarías a la librería esta tarde? Quiero tu opinión sobre algunos libros de teología.
-Claro.
Luego de un rato en el patio trasero, Jongin le avisó que ya iban a desayunar. A diario comía en casa o compraba algo de camino al trabajo, cambiar en algo la rutina no le vendría mal.
Nadie mejor que Dios sabía lo monótona que esta era.
Compartiendo el pan recién horneado y el café caliente en silencio junto a sus colegas, un poco recordó la razón por la cual no solía compartir comidas en la parroquia. Tantos años lo volvieron algo usual, pero en ocasiones el ambiente tan solemne lo ponía ansioso.
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Solus Ipse (ChenMin) | EXOFest: One Universe
Fanfiction»Esta historia es completa y absolutamente producto de mi activa imaginación. Cualquier semejanza con la realidad o alguna otra ficción es pura y mera coincidencia. REGLAS EN LA DESCRIPCIÓN DE MI PERFIL.« El gorrión inesperado de los sueños de Minse...
