Capitulo setenta y tres

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- ¿Chris? -pregunté apoyando el teléfono entre mi hombro y mi oreja para tener así las manos libres.

- ¿Ana? -contestó él al otro lado de la línea.

- ¿Qué querías? Estaba en la piscina y tenía el móvil en mi cuarto. -expliqué sin saber muy bien qué decir.

Las conversaciones telefónicas siempre me han parecido incómodas.

- Oh, no pasa nada. Solo quería saber cómo te iba todo por allí, siento de verdad no haber podido ir, lo hubiéramos pasado genial. -contestó y se le notaba sincero. Sonreí. Este chico es realmente genial.

- Estoy bien, yo tambien siento que no hayas podido venir pero lo principal es que te recuperes. -le tranquilicé y supe que sonreía al otro lado de la línea.

- Ya estoy mejor, mi novia ha estado cuidándome y se nota bastante que estudia medicina. -reí.

- Vaya, así que estás bien acompañado. -me burlé y le oí reír a él. Oí a Nash metiéndome prisa desde el piso de abajo.- Yo no puedo decir lo mismo, tengo al vecino de canguro. -bufé para después ponerme los pantalones del pijama.

- ¿No os lleváis bien? -preguntó él.

Veinticuatro horas antes, no me hubiera pensado la respuesta a esa pregunta, pero aunque me matase admitirlo, esta tarde lo había pasado bien con él. Aunque por supuesto, eso no quitaba todo lo anterior.

- Es imbécil. -contesté, y no mentí. Chris rió.

- Todos los tíos lo somos, pero cuanto más imbécil sea contigo, más le gustas. -contestó Chris riendo.

- Ya, claro. No tienes ni idea. -puse los ojos en blanco.

- Si quieres, mañana me paso por allí a verte y hago una valoración. -se ofreció divertido.

- ¿Hablas en serio? -pregunté incrédula.

- Estaré ahí en cuanto mi enfermera me lo permita. -habló burlón.- Buenas noches.

- Buenas noches. -contesté sonriendo y colgué.

Tenía ganas de ver a Chris, realmente me agradaba su forma de ser y me recordaba un poco a Cameron.

- ¡ANA! ¡BAJA YA, TENGO HAMBRE! -escuché a Nash meterme prisa, otra vez.

Claro, loquito por mi.

- ¡YA VOY! -contesté poniendo los ojos en blanco.

Troté escaleras abajo y al llegar al salón miré el panorama, las luces estaban apagadas a excepción de un par de luces de ambiente, había muchos cojines por el suelo a modo de lo que prometía ser un cómodo asiento y una pila de mantas descansaba sobre el sofá.

En la tele, Paranormal Activity esperaba a que alguien la hiciera comenzar.

- Por fín, he visto ancianos en silla de ruedas más rápidos que tú. -entró Nash con una pizza en cada mano para dejarlas en la mesa frente a los cojines donde tomó asiento.

Le miré incrédula.

- ¿Qué es todo esto? -extendí mis brazos gesticulando para abarcar todo el panorama y él se encogió de hombros.

- Una noche de películas. -contestó de manera simple.

¿Noche de películas? Dios, parece la primera cita de una película mala de adolescentes americanos.

Aunque desde que llegué a América, mi vida se asemeja a eso cada vez más.

- ¿Piensas quedarte ahí parada o te vas a sentar para que podamos empezar? -llamó mi atención apremiándome para coger un trozo de pizza.

El Clan Imbécil |Magcon Boys| EDITANDO¡Lee esta historia GRATIS!