Capítulo 23: "Tiempo".

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Había pasado una semana desde la última vez que vi a William. Se había ido con su familia a Irlanda, y llevaba sin hablar con él desde que se fue. Me dijo que me llamaría, y solo me había enviado un par de mensajes. Uno cuando llegó, y otro de una foto en la que salían unos paisajes magníficos. Había salido después de comer con Riley y Danna, según ellas para despejarme. Íbamos caminando, cuando me encontré con un par de caras que me resultaban muy familiares, e iban junto a una chica. Son Nash y Cameron, los amigos de William... Cameron pareció recordarme, porque se acercó a mí.

-¡Vaya! Eres la chica de William, ¿no? -asentí con la cabeza-. Perdona, no me acuerdo de tu nombre...

-Carla. Tú eres Cameron... -miré al chico de ojos azules-. Y tú Nash, ¿verdad?

-Sí, encantado Carla -dijo él. Miró a Riley, y se sonrieron mutuamente.

-Encantada, soy Riley -mi amiga le dio dos besos a cada uno, incluida a la chica pelirroja.

-Yo soy Danna -Cameron miró a Danna y le dio un beso muy cerca de sus labios. Después, ella le dio dos besos a Nash, y por último a la chica de ojos cafés.

-Soy Sarah... -dijo tímidamente la chica. Me acerqué a ella y le di besos.

-Yo soy Carla -le dije a la chica. Carla, es tu oportunidad, pregúntale a Cameron porqué te llamó puta... dijo mi subsconciente.

-Cameron, ¿podemos hablar? -él asintió con la cabeza, y dejamos a Danna, Nash, Sarah y Riley atrás.

-¿Qué pasa? -preguntó él seriamente.

-¿Por qué me llamaste el otro día la puta de William? -le contesté con otra pregunta. Cameron puso una cara más seria y se acercó más a mí.

-William tiene malos rollos -dijo él. Miró a un lado y a otro-. No sé cuales son, y no me interesan saberlos. Pero tiene un mal pasado.

-¿Cómo lo sabes?

-William... -suspiró-. No sé si debería contarte esto yo...

-Cameron, cuéntamelo ya -le dije desesperadamente. Miré sus ojos castaños, y él bajó la mirada.

-William contrataba una puta cada semana -ahogué un grito y me tapé la boca. Cerré los ojos. Forma parte del pasado de William... Debes aceptarlo...

-¿Cuándo fue la última? -le pregunté con los ojos aún cerrados. Noté como me subía la bilis por la garganta. Tenía ganas de vomitar.

-Veintiséis de junio. Me acuerdo porque un día después fue el cumpleaños de Lauren -me contestó. Fue... cuando os besasteis... Tuve ganas de llorar, de reír, de saltar, de cantar. Y de llorar-. Has cambiado a William -le miré, y negué con la cabeza mientras agachaba la mirada. Mis ojos estaban empañados-. Normalmente, le van las chicas... putas. Pero... tú... le has cambiado.

-No le he cambiado. Nadie puede cambiarle -le dije en un susurro. No quería que notara mi voz entrecortada.

-Llámale -me dijo-. Está en Irlanda, ¿verdad?

-Solo me ha mandado dos mensajes. Tal vez en Irlanda a encontrado a otra estúpida con la que entretenerse...

-No eres un entretenimiento para él -me dijo moviéndome los hombros-. Tú eres la única que puede enseñarle a enamorarse.

-No lo he conseguido. No creo conseguirlo nunca -le dije.

-Ten paciencia. Yo creo que lo conseguirás -me dijo acercándose a mí y abrazándome. Empecé a respirar más rápidamente, porque no podía contener las lágrimas, ya no. Estoy haciéndole daño a Niall, no le he dicho nada. ¿Pero por qué? Tal vez sea porque no quiero dañarle, pero, así, lo estoy haciendo mucho más. No sé porqué he elegido a William en vez de al chico que ha estado conmigo siempre. ¿Por qué? Debería largarme ahora mismo de Londres, irme a Oxford, terminar el verano con Niall como una adolescente normal y olvidarme de William, de todo. Pero no puedo hacerlo, estoy demasiado implicada en su vida.

-¿Qué puedo hacer? -le pregunté sin separarme de él. No quiero que me vea llorar.

-Tiempo -me susurró al oído. Me separé de él, y me aparté las lágrimas-. ¿Vas a llamarle?

-No -le susurré-. Si quisiera hablar conmigo, ya lo hubiera hecho, ¿no crees? -cerró los ojos y asintió con la cabeza. Empezamos a caminar hacia los otros, que iban muy atrás. Me puse al lado de Riley, y la vi con una sonrisa resplandeciente.

-Nash es increíble -susurró. Le sonreí y le acaricié la mejilla. Ella frunció el ceño y me miró los ojos-. ¿Qué te pasa?

-¿A mí? Nada -le mentí-. ¿Y a ti?

-¿A mí? Nada -me contestó-. ¿Y a ti?

-¿A mí? Nad... -me puso un dedo en los labios y me calló.

-¿Qué pasa con William? -¿qué demonios...?

-No pasa nada con William -le contesté girando la cabeza hacia otro lado-. ¿Por qué lo dices?

-Por nada... -contestó no muy segura-. Bueno, si necesitas algo, ya sabes que me lo tienes que contar, ¿verdad? -asentí con la cabeza y la abracé. Me pasó las manos por la espalda, no de esa manera tan dulce/sensual/amor/sexual como lo hace William, si no que ella lo hacía para apoyarme. Miré su cara, y le sonreí. Danna estaba con Sarah, y me acerqué a ellas.

-Hola -dijo sonriente Sarah.

-¿Me contáis por qué os reís? Yo también necesito reírme -les dije. Danna empezó a reír.

-Me estaba contando cosas de Bella Thorne, y yo de Ariana Grande -me contestó Danna.

-¿Te gusta Bella? -le pregunté a Sarah. Ella abrió los ojos tanto como pudo.

-Amo a Bella, como esta chica que tengo a mi lado ama a Ariana -me contestó. Reí.

-Chicas, nos vamos a Starbucks, ¿os venís? -preguntó de repente Nash. Asentí con la cabeza, y caminé junto a Danna hacia Starbucks. Cuando llegamos, nos sentamos, mientras que Cameron y Nash pedían lo que íbamos a querer.

-¿Quién es tu ídola Riley? -preguntó Sarah.

-Demi Lovato, ¿y la tuya? -contestó mi amiga.

-Bella Thorne, ¿y cuál es la tuya Carla? -me preguntó la chica pelirroja.

-Avril Lavigne -le contesté. En ese momento, Nash y Cameron trajeron nuestras bebidas. Me bebí lentamente, como siempre, mi frapuccino. Quería disfrutar cada detalle de esta magnífica bebida.

-Carla -la voz de Cameron me sacó de mis sueños-. Te están llamando al teléfono -miré donde tenía el teléfono, y me fui fuera sin mirar quien estaba llamando. Cuando miré la pantalla de mi móvil, apareció el nombre William.

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