Capítulo 89

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Zack miró aturdido hacia la puerta. Justin estaba inmóvil frente a ellos, con la puerta de par en par. Agarrando fuertemente el pomo de esta y mirándolos con una expresión sin emoción.

-Amore -dijo finalmente el italiano mirando con una sonrisa a su novio- ¿Tienes planes para cenar?

El chico parpadeó perplejo, miró a Liam que aún se encontraba sentado entre sus piernas desnudas y después miró de nuevo a su novio. Tragó el nudo de su garganta y se obligó a contestar.

-Liam ha comprado comida china -agradeció que su voz se escuchara más que un susurro.

-¡Bien! Yo comeré algo por ahí. Los chicos me esperan para tomarnos unas copas ¡No me esperes despierto! –le aconsejó el chico risueño.

Y con esto cerró tras él, dejándolos solo y atónitos. Liam se levantó lentamente de la cama sin dejar de mirar a la puerta. Zack reaccionó más rápido. Y con un grito de frustración se tiró sobre la cama y comenzó a patalear y sacudir las sábanas y almohadas hasta deshacerlas por completo. Enmarañado, con la ropa liada a su alrededor, despeinado y exhausto, se tendió bocarriba perdiéndose en sus pensamientos. Como si en el techo pudiera encontrar sus respuestas.

Liam observó la escena con compasión y se le acercó con toda la ternura que le fue posible. Se unió a él en la cama, tendiéndose a su lado y atrayéndolo hacía él para abrazarlo. Zack se dejó consolar y ocultó el rostro en su pecho.

-Él te ama -le aseguró Liam, acariciándole el pelo.

-Pues lo disimula muy bien - farfulló Zack desde su escondite.

-Simplemente no es celoso -explicó Liam, no muy convencido. Algo no andaba bien con su hermano.

-¡Oh por Dios! ¡Cuéntale eso a otro! -replicó Zack irritado- Tú has armado todo un drama solo por escuchar a tu novio darle un consejo a otro hombre ¿Qué habrías hecho si te lo hubieras encontrado abrazado a tu hermano, medio desnudo y en la cama?

¡De acuerdo, él los habría matado! Y no entendía como su hermano no hacía lo mismo. Justin tenía un hombre impresionante a su lado ¿Cómo no podía darse cuenta? Cualquier hombre mataría por tener algo como lo que él tenía. Y acabaría perdiéndolo por desatenderlo. Aunque probablemente lo merecería. Sabía que su hermano lo amaba. Podía verlo en sus ojos cuando lo miraba. Había amor a raudales en ellos. Pero después tenía comportamientos como este que hacía que Zack dudara. Y Liam entendía sus motivos. Era posible que él no fuera objetivo. Nunca había hablado con su hermano del tema y sabía lo que estaba sufriendo su cuñado con el abandono del joven. Pero nadie podía culparlo por estar junto a Zack cuando lo necesitaba, al igual que hacía él.

Ignoró el comentario erróneo sobre su dramatización de lo que había escuchado decir a Zayn e intentó calmarlo. Lo más convincente que pudo, para no ser un actor profesional.

-Él y yo somos diferentes. Tienes que plantearle tus dudas sobre su relación antes que el problema se agrave –sugirió Liam, acariciándole gentilmente el brazo.

-No hay ningún problema. Para él es la relación perfecta. Puede irse de fiesta con los amigos sin que nadie le pida explicaciones y cuando vuelve tiene a un tonto calentándole la cama -se reprochó el chico, arrugando su pequeña nariz contra el duro pecho de su cuñado.

-¡Tú no eres tonto y dudo que lo esperes de forma tan pacífica! -se burló Liam, levantándole el mentón- ¿Por qué no sigues tus propios consejos y hablas con él?

-Porque no quiero tener pruebas de que no me ama. Tendría que dejarlo y no quiero.

Y sin querer hablar más del tema se acurrucó unos segundos bajo su brazo para después salir corriendo hacia la sala. Liam se levantó y lo siguió para asegurarse de que estaba bien. No tardó más de un minuto y Zack ya estaba engullendo comida como si fuera contra reloj. Sacudió la cabeza y se sentó a su lado. Si no se daba prisa no quedaría nada para él.

Mientras Liam intentaba robarle algo de comida a su cuñado, al otro lado de la ciudad existía una discusión bien distinta.

-¿Cómo que te encontraste con Liam? -gritó Harry sorprendido- ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Qué te dijo?

Zayn suspiró pesadamente, apoyándose sobre la mesa del despacho privado. La música se escuchaba de fondo. La fiesta había comenzado, pero él no podía estar más lejos de querer festejar nada.

-Te lo acabó de contar. En el aparcamiento, hace un rato y salvo irritarme profundamente, no ha dicho nada de importancia -aclaró Zayn inmerso en el recuerdo.

Por unos segundos había olvidado todo lo que había pasado entre ellos y lo único que había deseado era correr a él y abrazarlo. Estrecharlo contra él. La necesidad había sido tan fuerte que aún le dolía todo el cuerpo por resistirse. Pero a medida que se iba acercando a él todo su sufrimiento fue apareciendo en oleadas de rabia. Imágenes de su patética existencia una vez que él lo había abandonado.

Hacía casi diez años él lo había abandonado por primera vez. Zayn se había hecho el fuerte y seguido con su vida. Pero cuando Liam regresó, él amoldó su vida para ajustarse a Liam. Creó toda una farsa para estar a su lado. Había vivido para él ¿Y qué había hecho él? ¡Abandonarlo de nuevo! había sido tonto una vez para creer que el amor y la felicidad se le era permitido. Pero ya había comprobado a base de muchas lágrimas, que él nunca tendría ninguna de las dos cosas.

No pudo evitar exhalar un pequeño gemido, al recordar la abrasadora belleza del hombre. Se veía más descuidado que de costumbre, a pesar de su elegante porte. Había algo desdeñoso en él, en su expresión, que decía que le era indiferente llevar un Armani que un chándal. Y para la maldita desgracia de Zayn, tuvo que admitir que él lo vería mucho mejor sin ninguna de las dos cosas encima.

Podrían ser los meses de celibato, pero desde que lo había visto no podía dejar de tener pensamientos indecorosos. Y su calor corporal no dejaba de aumentar. Había ignorado esa parte de su vida durante esos meses. Pero al parecer había despertado y no deseaba volver a dormir ¿Tan concentrado había estado en el trabajo que había olvidado su vida sexual? No, él sabía que ese no era el motivo. Y de nuevo sus pensamientos se dirigieron al castaño de ojos marrones que lo torturaba incluso ausente.

-Necesito más detalles que eso -protestó su amigo, reanudando el tema- No me puedes decir que has visto a Liam y ya ¡Como si nada!

-Te conté hasta el último detalle -aseguró Zayn perdido en una niebla de emoción, confuso y frío.

-Solo me dijiste que lo odias y que se lo hiciste saber.

Sí, se lo había gritado con toda la energía de su cuerpo. Y podría haber seguido haciéndolo si él no se hubiera mantenido inmóvil. Zayn no pudo soportar el enfrentar a una estatua. Quería discutir, gritar, ¡pegarle! Pero Liam solo se quedó allí quieto mientras la rabia de él iba sustituyendo a la histeria. Decidió no humillarse más frente a él y recomponiendo su postura lo fulminó con la mirada y se marchó.

Cuando Liam había empezado a hablar de su trabajo como si fueran dos excompañeros de clase que se encuentran después de un tiempo, Zayn deseó apalearlo. Pero al menos pudo controlar la rabia. Hasta que se atrevió a preguntar como si le importara lo más mínimo lo que hicieran cualquiera de ellos. Él se había marchado y abandonados a todos los que eran su familia. Sin preocuparse por ellos y sus vidas. Eso lo enfureció tanto que fue incapaz de seguir con la fachada de indiferencia.

Pero lo que verdaderamente lo puso histérico como para comenzar a gritarle su odio, fue la respuesta que tuvo su cuerpo ante el contacto con el de él. Cada hormona de su traicionero cuerpo había brincado de júbilo ante su abrazo. El tenerlo tan cerca, poder oler su fragancia, notar sus duros músculos contra él,... ¡Era más de lo que pudo soportar! Y se odió por ello ¡Lo odió por ello! Por abandonarlo y hacerle daño. Por dejarlo y privarlo de él. Y eso es lo que más dolía, que pese a todo, lo que más le destrozaba era no tenerlo a su lado.

Quiso llorar al descubrir que aún era tan tonto como para seguir enamorado de él. Pero la puerta se abrió en ese momento sacándolo de cualquier pensamiento y sustituyendo su caos mental y pena por pura sorpresa.

- ¿Qué haces aquí? -preguntó Zayn boquiabierto.

Harry se levantó de un salto al ver al hombre entrar en el despacho y se acercó a su amigo en señal de apoyo. Estaba tan atónito como él y la curiosidad invadió a ambos. Y otro sentimiento que les decía que no era una visita que fuera a traerles buenas noticias. Algo estaba por ocurrir y Zayn no estaba muy seguro de querer que sucediera.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!