Capítulo 86

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Por las calles abarrotadas de gente en una soleada mañana, Zayn y Harry caminaban charlando distraídamente.

-Mi Harry como sigas retrasando la boda, acabarás organizándosela a Diego -bromeó Zayn sorbiendo un poco de su humeante moka para llevar que acababan de comprar en unas tiendas más atrás.

-¡No digas esas cosas de mi bebé! No quiero imaginármelo de mayor y siendo un... hombre -terminó diciendo el castaño con expresión de asco.

-¡Asimílalo, lo será! -exclamó el moreno serio.

-Deja de fastidiarme o tu pantalón acabará siendo rosa -amenazó Harry ceñudo.

-¡Cruel! ¡Tú nunca me harías algo así! -quiso pensar el chico asustado.

-¡Pruébame!

Zayn decidió no arriesgarse y cambió de tema. Lo último que deseaba era parecer un pastelito en una boda que ya de por si le daba grima ir. No era dado a reuniones sentimentales, en las que el único propósito era mostrar emociones. Para alguien que se negaba a reconocer que las tenía, era lo más parecido a la tortura. Pero iría por su amigo. Ni loco se vestiría de rosa, pero iría.

-Esto... -dijo Harry nervioso- ya he enviado todas las invitaciones. Solo me queda la de... Liam -concluyó el castaño, observando a su amigo cabizbajo.

Liam había desaparecido semanas antes, preocupándolos a todos y dejando a Zayn al borde de la histeria. Durante semanas Zayn lo había esperado en su departamento sin salir ni cinco minutos, por si volvía mientras él se había ido. Había perdido su trabajo en la empresa y en la discoteca. Casi suspendió los últimos exámenes para terminar la carrera y licenciarse. Su vida fue un auténtico caos hasta que Karen se puso en contacto con él para decirle que Liam estaba bien. Al parecer al maldito no le había costado mucho rehacer su vida lejos de todos, mientras Zayn se moría por su abandono. Una vez más.

-Uhm -murmuró Zayn ante la simple mención del hombre.

-¿Crees que debería mandársela a Karen para que ella le diga? -preguntó Harry, ignorando su ceño fruncido.

-Creo que deberías mandarle la invitación a la mierda, es donde yo espero que esté -replicó Zayn airado.

Harry resopló con paciencia. Ya le había quedado más que claro en esos meses, que Zayn deseaba mandar a Liam, a la mierda. Y era bastante educado en ese comentario. Ese día estaba de buen humor. Si no habría maldecido contra él y enumerado las millones de formas en las que le gustaría que muriera, cada una más dolorosa que la anterior. Para ser alguien que no le gustaba demostrar sus emociones, expresaba con mucha facilidad la ira.

-Estoy seguro de que no sería nada práctico -aseguró Harry, en un suspiro.

-Pues mándasela a Karen entonces ¿Para qué me preguntas? -espetó irritado el chico- Tengo cosas más importantes que hacer que estar pensando en ese imbécil.

Imbécil o no, Zayn estaba enamorado de él. Y su amigo podía ver el dolor en él, por mucho que lo enmascarara tras el rencor.

Zayn había pasado de ser un novio desconsolado a proclamar su odio por Liam, de forma tan brusca que todos temieron por su salud mental. Habían aprendido a no discutir con él sobre ese tema. A no nombrar al innombrable, o atenerse a las consecuencias. Todos lo habían apoyado y habían hecho caso omiso de los fingidos intentos de Zayn por seguir adelante. No importaba que todos supieran lo mal que se encontraba, si Zayn sonreía, todos sonreían. Un teatro bien montado, que ya estaba durando demasiado.

Zayn y Harry entraron por la puerta trasera del local "El Ritual". Estaba cerrado, al ser aún de día. Estaba muy oscuro en su interior, por lo que tuvieron que esperar un poco hasta que su vista se acomodara a la leve luminosidad. Cuando pudieron entrar y vislumbrar a las chicas de servicio limpiando, buscaron y se acercaron hasta el gerente. Seguía siendo Michael, su antiguo amigo y compañero.

-Hola cielo, dime que tienes buenas noticias para nosotros -rogó Zayn, seguro de que se pondría a gritar de lo contrario.

-Para ustedes, siempre -comentó coqueto el chico.

-Yo voy a buscar los números de teléfonos que necesitamos y empezar a hacer llamadas -informó Harry haciendo un gesto en dirección al despacho- Ustedes pueden seguir obsesionándose con los detalles más mínimos.

-Nosotros también te queremos Harry -dijeron ambos al unísono, al verlo alejarse.

Michael y Zayn se enfrascaron en una disputa de decoración, luces, inventario y empleados, que duró horas. Harry no se equivocaba al dejarlos solos. En muy poco tiempo había aprendido que, aunque eran unos genios para organizar las mejores fiestas, era imposible soportarlos discutir. Se emocionaban con el más mínimo detalle y no paraban hasta que todo era perfecto. Harry había sido inteligente y se había alejado de todo eso. Estaría distraído buscando personal de refuerzo y asegurando los envíos. Después se iría con su bebé y se lo comería a besos. Y no dudaba que algún día acabaría haciéndolo de verdad. Porque cada día estaba más bello.

Esa noche habría una fiesta. Aunque el calendario no mostrara festividad. Los chicos querían festejar que un día como ese ellos se habían conocido en ese mismo lugar. Y ser los nuevos dueños les permitía hacerlo. De todas formas cualquier excusa era buena para mimar a sus clientes.

Cuando Zayn había abandonado su empleo, y todo su mundo, para esperar por Liam, el negocio se había resentido. "El Ritual" había dejado de ser lo que era, en un tiempo record. Era conocido por todos que un lugar tiene el estatus que le da quienes lo dirigen. Y el relaciones públicas del local, era el alma del mismo.

El dueño, pese a seguir ganando una considerable suma, quiso venderlo porque no se conformaba con un segundo puesto. Y había bajado bastante más que a esa posición.

Una vez que Zayn se había dado cuenta del egoísmo de su ex novio y había decidido continuar con su vida, se planteó la compra. Obviamente no tenía capital para ello y necesitaba socios. Ahí entraban en juego Michael y Harry. Aunque los dueños legales del lugar eran ellos, Michael tenía una pequeña porción y apenas voz y voto cuando ellos estaban juntos. Y no es porque fueran dueños absolutos -que lo eran- sino porque Michael era un hombre inteligente que no discutía con dos hombres unidos.

Zayn se caminó hacia su auto, al igual que hizo Michael. Ellos volverían más tarde y estarían hasta el cierre. Harry se quedaría hasta su vuelta ya que, aunque iría a la fiesta, apenas asistiría para ser visto. No se lo perdería por nada, pero tenía un recién nacido al que cuidar. Y aún no estaba preparado para pasar mucho tiempo lejos de él. Pero definitivamente esa noche ambos necesitaban unas copas.

Zayn se paró con las llaves en la mano. Le pareció ver a... ¡No, no podía ser! Sacudió la cabeza y abrió el auto. Pero la duda le hizo volver a mirar a su alrededor. Sabía que no sería él. Liam no iba a estar por allí. Y menos escondido en una esquina, asomándose como si buscara o se escondiera de alguien.

-¡Zayn!

El moreno se sobresaltó y se giró de inmediato.

-Mi auto no funciona ¿me llevas?

-Claro Michael. Sube.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!