Capítulo 85

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"Yo siempre he negado el amor que sentía ¡no lo hagas tú!".

Esa maldita frase resonaba en su cabeza una y otra vez. Nunca había escuchado un tono tan dulce en los tiernos labios de Zayn. Y estúpido de él, había creído que lo amaba.

Liam miró con furia el fondo de su vaso de whisky y lo vació de un trago. Zayn solo había amado a un hombre y seguramente ahora sería muy feliz a su lado. A esas alturas habrían formado una preciosa y perfecta familia feliz, se dijo con repugnancia.

Ese era el motivo por el que no hablaba con ninguno de sus antiguos amigos. No soportaría que le dijeran lo fantástico que le iba todo sin él y al lado de ese tipo. Se había alejado de sus amigos, de su familia, de todo lo que había sido su vida, huyendo de Zayn. Pero para ser correctos no podía decir que fuera totalmente cierto. No permitía que nadie supiera de él, pero él estaba al tanto de todo lo que pasaba con todos ellos. Se había graduado de puro milagro ya que había abandonado las últimas clases por no encontrarse con Zayn. Y naturalmente, no había asistido a su propia graduación.

¡Pero Zayn estaba bellísimo! En la distancia lo había visto abrazar a su familia, sonreír de felicidad, con ese glorioso y angelical rostro, y marcharse con sus amigos para celebrarlo. Se había extrañado de no ver al "novio" con él, pero descartó el tema para no hacerse más daño.

A finales de verano Harry y Louis habían sido padres. Deseó tanto poder estar con ellos. Pero de nuevo se quedó en la distancia. Zayn había estado al lado de su amigo en todo momento. Liam vio al bebé sin que nadie lo supiera, y envió una enorme cesta con preciosos regalos para Harry y su hijo. Pero tenía que concienciarse que esa ya no era su vida.

Miró a su alrededor. Un despacho vacío, iluminado por la tenue luz de una lámpara de mesa. Las carpetas apelotonadas sobre el escritorio y el único sonido de un enorme reloj de pared.

¡Como odiaba ese maldito reloj! Le recordaba día a día, que todos volvían a casa con su familia, mientras él solo esperaba que este se parara para que el mundo estuviera tan congelado como él y su maltrecho corazón.

Se levantó tambaleándose de su cómodo sillón para rellenar su copa. La puerta se abrió dando paso a un precioso moreno de hermosa figura y ropa justada, que se contoneó hasta él.

-Zack márchate. Deberías haberte largado de aquí hace horas -reclamó Liam, dando la espalda al ceñudo chico.

-Vuelve a hablarme así y te tragarás uno de mis zapatos -replicó acercándose a él.

-¡Soy tu jefe! ¡No puedes hablarme así! -exclamó Liam malhumorado.

-Ya, ya -ignoró el joven, quitándole la copa de la mano- ¡Como si pudieras vivir sin mí! -bromeó Zack con una sonrisa coqueta mientras se tomaba la copa de un trago- Y ahora te llevaré a casa.

-Aún no quiero volver a casa -protestó el ceñudo hombre.

-Cariño, no recuerdo haberte preguntado.

¡Ese hombre lo volvía loco! ¿No sabía lo que significaba "querer estar solo"? ¿O instinto de conservación? En los pocos meses que llevaba trabajando en esa empresa había conseguido que todos lo odiaran y temieran por su agrio carácter. Excepto su secretario, que había sonreído como respuesta a todas sus salidas de tono y replicado con una dura y cínica parodia. Tenía que admitir que admiraba a ese chico. Pocos habrían aguantado todo lo que Zack lo soportaba a él. Tanto dentro como fuera del despacho.

Una noche más, como se había acostumbrado a hacer, se resignó a que discutir con él sería inútil. Zack ganaría y haría con él lo que quisiera ¡Como le recordaba a Zayn!

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!