Capítulo 82

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-¡Zayn! -llamó de nuevo la voz masculina.

Zayn tragó trabajosamente, esperando a que en cualquier momento apareciera ante él. No podía creerse que estuviera allí después de tantos años ¡Volverlo a ver! No sabía si estaba preparado para ello. Quiso concienciarse de que ya no era ningún adolescente y que podría manejar la situación, pero todo su cuerpo temblaba de ansiedad.

Había estado tan absorto en el reconocimiento de la voz que no se percató de la presencia de un niñito de unos seis años. Había corrido por el camino hasta que la pareja le bloqueó el paso y se paró frente a ellos. Con una animada sonrisa y cabello tan rubio como el sol, Zayn sintió conocerlo. Y cuando vio los enormes ojos verdes rasgados, supo de qué.

-¡Zayn! -repitió en tono de reproche un hombre al niño, acercándose hacia ellos.

Zayn reconoció los mismos ojos verdes en él. Unos ojos que conocía muy bien. Y que no esperaba volver a ver nunca más. Pero ¿a quién pretendía engañar? Era algo típico que eso pasara cuando todo iba tan bien. La realidad tenía que caer sobre él. Y su pasado volvía para morderle el trasero.

-¡Zayn te dije que no te alejaras de mí! -lo regañó el joven al niño, una vez que se unió a él frente a la pareja.

Zayn observó los rasgos duros y esculpidos de su cara. Era incluso más varonil y atractivo que antes. Aunque se veía extraño un ceño fruncido en su, siempre, alegre cara. Zayn se retorció en su lugar cuando el joven dejó de atender al niño y dirigió su mirada hacia él. La alegría pareció brotar de cada poro del cuerpo del hombre.

-¿Zayn? -dijo perplejo, esta vez al moreno.

-Que si papá, que no iré a ningún sitio sin tu permiso -respondió el niño dándose por aludido ante la llamada.

Zayn rezaba por un agujero donde esconderse. Y ni siquiera estaba seguro de saber cómo se reza. Ese niñito era su hijo. Tendría aproximadamente la misma edad que años hacía que no se veían. Él tenía un hogar, una familia. Probablemente ese fuera el motivo por el que lo abandonó. No podía creerse que lo tuviera en frente. Había deseado tanto ese momento... Al principio con la esperanza de volver a estar juntos, después con la necesidad de estrangularlo. Y ahora... simplemente era extraño y desconcertante.

-¡Zayn! -se confirmó en voz alta el hombre, mirándolo de arriba a abajo- ¡Estás precioso!

-¿Zayn? ¡Uhm! -dijo el niño, al darse cuenta que la atención de su padre ya no estaba dirigida hacia él- ¿Te llamas como yo? -le preguntó al moreno, acercándosele, como si supiera de quien se tratara en realidad.

-Eso creo -corroboró Zayn, con una sonrisa que deslumbró a todos- Niall -se dirigió al hombre que se lo comía con la mirada- ¿es en esta parte cuando tú me dices que es mi hijo? -bromeó el moreno con un cliché de cualquier drama cinematográfico.

-¡Uhm! No quería que te enteraras así, pero... -le continuó la broma el hombre riendo. Después miró al niño y continuó- Él es mi hijo Zayn -confirmó, abrazándolo.

-¿No había más nombres? -preguntó burlón el moreno.

-Quería que tuviera algo tuyo -afirmó Niall con nostalgia en la mirada.

Se hizo un silencio incómodo entre ellos. El pasado volvió ferozmente para paralizar a ambos. A Niall le había dado su primera vez, fue su primer amor ¡y su primer desengaño! Aún recordaba con claridad los días encerrado en su habitación sin querer salir ni comer, solo llorar sin parar. Había prometido que ningún otro hombre le haría tanto daño y había cerrado su corazón a todos ellos ¡Y ahora lo tenía frente a él! Con un hijo y mirándolo con deseo y añoranza. Nada era como debería ser.

Más Que Amigos, Menos Que amantes. Ziam¡Lee esta historia GRATIS!