Lo sé, soy la reina de las bipolares del mundo entero.
Te odiaba porque me robabas mi comida, y cuando lo dejaste de hacer te odie más.
Pero ahora todo volvió a la normalidad, me tiras al piso y me robas las galletas.
Y te sigo odiando, y eso me gusta.
Aunque no estaría mal que un día de estos me compraras una bolsita de oreos (de las grandes) para pagarme todas las que me debes.
La feliz oreo.
